El himno de la alegría de Beethoven acompañó a la triunfal entrada de Emmanuel Macron en la explanada del Louvre la noche de su victoria electoral el pasado 7 de mayo. Su presidencia arrancaba con un guiño musical a la Unión Europea, uno de los ejes principales de su política exterior. Casi un mes después de llegar al Elíseo, el nuevo presidente galo afronta este fin de semana su primera prueba de fuego en clave interna: la primera vuelta de las elecciones legislativos.

Los resultados de los comicios serán clave para que pueda llevar a cabo las reformas internas que había prometido en campaña. Mientras tanto, Macron no ha perdido el tiempo y se ha centrado en explotar al máximo su presencia internacional para transmitir que Francia ha vuelto y quiere ocupar un nuevo y reforzado lugar en el tablero de la política exterior.

“Hay cierto entusiasmo con Macron y su proyecto y debemos utilizarlos para nuestras relaciones diplomáticas. La política exterior es la base de todo el sistema institucional francés y el presidente es la máxima expresión de esta autoridad”, comentaba el embajador de Francia en España, Yves Saint-Geours, en un encuentro con periodistas.

Cumpliendo la tradición, la primera estación fue Berlín. Sólo un día después de tomar posesión, Macron y Merkel se vieron las caras en la cancillería. “Europa necesita una refundación histórica”, proclamó la nueva estrella del firmamento político europeo tras el encuentro. Ambos acordaron una hoja de ruta para revitalizar el proyecto de los Veintisiete.

Merkel tiende la mano a Macron durante su encuentro en Berlín Reuters

Sin salirse del guión previsto en el arranque de su agenda internacional, Macron dijo ante Merkel lo que esta necesitaba oír. “Necesitamos ser más eficientes e implementar las reformas necesarias”, aseguró en la rueda de prensa conjunta para salir al paso de los deberes que le había impuesto Bruselas nada más confirmarse su victoria frente a Le Pen.

"A Alemania sólo le puede ir bien cuando a una Francia fuerte le va bien", apostilló la canciller alemana que omitió decir en público que no comulga con todas las ideas que tiene Macron para la UE. El principal punto de discrepancia es la creación de un presupuesto federal para toda la eurozona. Merkel veta esta propuesta porque teme que se convierta en el primer paso hacia los eurobonos.

"Un momento de verdad" con Trump







“Make our planet great again”. Ha sido uno de los momentos más destacados de Macron, que decidió dar un paso al frente frente a Trump al confirmarse que el polémico presidente de EEUU sacaba a su país del Acuerdo de París contra el cambio climático.

El discurso en inglés de Macron no sólo fue un guiño para liderar la ola de rechazo a la decisión de Trump de dar la espalda al Medio Ambiente. También es una declaración de intenciones sobre la relación diplomática que el presidente francés quiere establecer con EEUU: nada de achantarse ante Trump.

Ni siquiera en el cara a cara. Trump, que suele apretar con fuerza y estirar las manos de sus interlocutores, recibió de Macron un apretón de manos de alta intensidad, a juzgar por su cara en las fotos del encuentro que ambos mantuvieron con ocasión de la cumbre de la OTAN en Bruselas.

Trump y Macron, durante su encuentro en Bruselas Reuters

“Mi apretón de manos con él no era inocente, no era el alfa y omega de la política pero era un momento de verdad”, reconoció el líder francés Macron a Le Journal du Dimanche. “Hay que mostrar que no se hacen pequeñas concesiones, incluso simbólicas, pero tampoco mediatizar nada en exceso”, añadió.

Precisamente su perfil mediático y su dominio de la escena ha sido lo que más ha explotado en su mes en el poder. Hasta que no se materialice la mayoría que busca y necesita en las elecciones del domingo, el mayor anuncio de su Ejecutivo ha sido anunciar la ley de la moralización de la vida pública. Su medida estrella contra la corrupción llegaba al tiempo que la sombra de la falta de ejemplaridad se cernía sobre su ministro de Cohesión Territorial, Richard Ferrand.

El recorrido de Macron con los líderes internacionales se intensificó durante la cumbre del G7 en Taormina, donde se estrenó en un gran foro mundial al tiempo que líderes como Paolo Gentiloni o Theresa May. La líder británica evitó ahondar en el tema del brexit con el convencido europeísta Macron, al que consiguió arrancar un compromiso de cooperación en la lucha contra el terrorismo yihadista.

May y Macron, durante su reunión en Taormina Reuters

La última fecha clave de su agenda internacional tuvo como antagonista a Vladimir Putin. En la rueda de prensa conjunta de Macron y el presidente ruso ninguno ocultó sus diferencias. Un pulso político que no se quedó en los gestos.

“Francia responderá si se usan armas químicas en Siria”, proclamó sobre el conflicto y la buena sintonía entre el líder ruso y Asad. Macron tampoco esquivó las preguntas sobre las presuntas interferencias del Kremlin en los procesos políticos y electorales en el extranjero.

Putin y Macron durante su reunión en París Reuters

“Siempre he tenido una relación excelente con los periodistas extranjeros. Pero Russia Today y Sputnik no se han comportado como medios de comunicación, han sido más bien órganos de influencia y propaganda”, espetó frente a la mirada atónita de Putin.