“Una agonía innecesaria”. Así define Fernando Vergara, cuñado de Ignacio Echeverría, la larga espera que la familia de la víctima española del atentado de Londres ha padecido hasta confirmar el peor desenlace: el joven gallego perdió la vida la noche sábado. Fue acuchillado por uno de los tres terroristas, al que se enfrentó armado de su inseparable monopatín.

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El rastro de Ignacio se perdió en medio del pánico desatado en la concurrida zona de bares de Borough Market. Pasadas las diez de la noche paseaba por la zona junto a dos amigos tras hacer deporte. Horas después saltaba la alarma a través de los testimonios de sus compañeros: no contestaba a las llamadas y estuvo en la zona del atentado.

 

“Vieron cómo un hombre apuñalaba a una mujer. Ellos salieron corriendo y mi hijo, quizá pensando que se trataba de una pelea callejera, se enzarzó con uno de ellos”, relataba el padre a EL ESPAÑOL en la noche del domingo. Desde aquel momento, la familia Echeverria se movilizó en búsqueda de respuestas: ¿Dónde y cómo estaba Ignacio? 

De la incertidumbre a la indignación

“Llevaba una cadena de oro, zapatillas vans negras, vaqueros y un jersey oscuro. Tiene una cicatriz encima de una ceja y los dientes paletos algo separados”, describía su hermano Joaquín en uno de los primeros posts en Facebook que ha utilizado para difundir la desaparición. Mientras la noticia crecía en las redes sociales y en los medios de comunicación, Isabel, hermana y también residente en Londres inició un intenso recorrido por los hospitales. 

Sólo encontró evasivas y ninguna respuesta. Ni las llamadas a las líneas de atención a los afectados ni las visitas a los hospitales. Las autoridades británicas fueron incapaces de acabar con la angustia que se iba apoderando de los Echeverría.

La incertidumbre se ha ido tornando en indignación frente a una lenta burocracia británica. Las identidades de los tres responsables de la masacre han sido difundidas y confirmadas por la policía antes que la lista completa de muertos y heridos, que aún sigue incompleta. "Las familias de las víctimas de los ataques del London Bridge se sienten maltratadas por la falta de información”, escribía en Twitter uno de los familiares horas antes de conocer el trágico desenlace.

Desde el lunes, la familia se hacía la idea de que lo peor podía llegar. "Nos han pedido las huellas dactilares. No es una buena señal", escribía un familiar en su cuenta de Facebook. Sin embargo la confirmación de la identificación del cuerpo no terminaba por llegar. 

Isabel, una de las hermanas, llegó a pedir en una ocasión a la policía que le dejaran reconocer personalmente el cuerpo de Ignacio. La única respuesta fue que tenía que esperar, como cuenta el Wall Street Journal

Las autoridades españolas, con el Ministerio de Exteriores a la cabeza, sólo han podido acompañar a la familia en el tortuoso calvario y pedir celeridad a Reino Unido en los trámites de identificación para "no añadir más angustia y dolor a las familias", según subrayó Alfonso Dastis.

“La familia está siendo maltratada, es humillante, esto es más propio de un país tercermundista o totalitario que de una nación como el Reino Unido”, han dicho sobre la situación de los Echeverría fuentes policiales consultadas por El Independiente.