Jeremy Corbyn no bromeaba cuando, tras la convocatoria de las elecciones anticipadas, dijo que serían una oportunidad para poner sobre la mesa nuevas políticas. “No todo es brexit”, aseguró. La filtración del borrador de programa laborista ya ha conseguido que, al menos durante un día, el divorcio con la Unión Europea pase a un segundo plano. El texto sienta las bases de una marcada política de izquierdas que rompe de lleno con el neoliberalismo en el que el país lleva instalado décadas.

Ni siquiera Ed Miliband, predecesor de Corbyn a la cabeza del Partido Laborista se atrevió a ir tan lejos en sus políticas sociales. De confirmarse el contenido del borrador filtrado a los medios este miércoles, el programa propone la nacionalización de los ferrocarriles, de correos, de parte de las empresas energéticas y la abolición de las tasas universitarias que se triplicaron durante el gobierno de coalición entre conservadores y liberal-demócratas.

Los críticos ya han tildado el manifesto de una vuelta al pasado en toda regla. Paul Johnson, director del Instituto de Estudios Fiscales (IFS) dijo en en declaraciones al The Guardian que: “Se trata de la intervención más profunda del estado en el sector privado desde 1970 o incluso desde 1940”.

“Algunas de estas políticas de riesgo ponen a nuestra economía marcha atrás” ha dicho Josh Hardie, subdirector CBI, una de las asesoras de negocios más importantes del país. En un comunicado, advierte de los riesgos a la prosperidad y el empleo que representa el texto de los laboristas.

Por el contrario, miembros del partido como John Martin McDonnell, que forma parte del gabinete de Corbyn, ha tildado el documento de “moderno” y los sindicatos, base por excelencia del candidato de la oposición han asegurado que el programa “devuelve el poder a la gente”, dijo Mark Serwotka.



SIN HIPÓTESIS

O mucho se equivocan las encuestas o Jeremy Corbyn sabe que su destino tras el ocho de junio es, en el mejor de los casos, los banquillos de la oposición. Algunos sondeos revelan una diferencia de al menos 12 puntos por detrás de los conservadores. En otros, la distancia es de 22.

Corbyn, tras conocer la filtración a la prensa de su programa Reuters

Las perspectivas de que el Partido Laborista gane las elecciones son remotas. Tanto es así que el último primer ministro laborista que ha tenido Reino Unido no ha vislumbrado esta hipótesis durante su discurso de estreno en la campaña electoral. Es más, Gordon Brown no mencionó ni una sola vez a Jeremy Corbyn durante un encuentro con la industria del automóvil.

Corbyn es de hecho un líder mal valorado fuera y dentro de su partido. Son constantes los rumores -y las peticiones- para que deje el puesto. Muchos de sus diputados se han revelado en votos clave en el Parlamento sobre el brexit o la defensa de los derechos de los ciudadanos europeos en suelo británico. La filtración de su programa electoral es una prueba más de que Corbyn no cuenta con el favor de todos dentro del partido. Que tuviera que cancelar su acto esta mañana, corrobora que la filtración no fue intencionada.



¿ESTRATEGIA ADECUADA?

Corbyn sólo compareció ante la prensa horas más tarde, tras una reunión entre socios de peso del laborismo para aprobar el programa electoral que será publicado íntegramente “en unos días”. El líder no confirmó ni desmintió el contenido del borrador pero sí dijo que su programa será “una oferta a los ciudadanos con políticas muy populares”, señaló durante una brevísima comparecencia en la que no admitió preguntas.

Algunas voces críticas dentro del partido cuestionan si este giro todavía más a la izquierda del Partido Laborista es de hecho una buena estrategia electoral que le vaya a reportar más votos en las urnas el próximo mes.

Mientras Corbyn parece reducir su espectro con un discurso más de izquierdas, Theresa May lo amplía. Por un lado, basa sus mensajes en el brexit con la intención de arrancarle votos al UKIP, tal y como pasó en las elecciones de la semana pasada. La líder torie apuntó también al potencial votante laborista al anunciar una intervención en los precios de la luz y el gas. Este mismo jueves siguiendo la campaña ha llamado a las puertas de los vecinos de la localidad de Southampton, al sur del país. Es terreno es tradicionalmente laborista pero por un margen muy estrecho. En el referéndum sobre el brexit, Southampton votó salir de la Unión. May va a por todas.

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