Lisboa

Cuando reclusos consiguen huir de prisión lo normal es que tomen todas las medidas necesarias para ocultarse de las autoridades.

El luso-israelita Joaquim Matos no es un recluso –o fugitivo– normal

El pasado 19 de febrero Matos y los chilenos Jorge Naranjo y Roberto Ulloa lograron escaparse del Centro Penitenciario de Caxias, una de las cuatro prisiones del área metropolitana de Lisboa. Los internos habían escapado por la ventana de la celda que compartían tras aserruchar los barrotes de la misma y cortar la verja de la prisión. Dos días más tarde los chilenos eran capturados por la Policía Nacional en el Aeropuerto de Barajas en Madrid, donde se habían dirigido con la esperanza de salir del país con documentos falsos.

Imagen enviada por Matos a EL ESPAÑOL mostrando cómo quedo la ventana de su celda. cedida

Uno de ellos fue puesto en libertad porque el centro de detención del Aeropuerto se encontraba lleno, pero poco después era detenido nuevamente, esta vez en Barcelona, donde fue pillado asaltando a un viandante.

De Matos, sin embargo, no había rastro alguno. Aunque había escapado junto a los chilenos, una vez fuera de la prisión el luso israelí se había separado de ellos y nadie sabía dónde se podría haber dirigido. Durante un mes no hubo noticia del fugitivo, y las autoridades sospecharon que talvez había vuelto para Israel.

Sin embargo, hace unas semanas Matos reapareció a través de las redes sociales, publicando posts en Facebook que aprovecha para mofarse de las autoridades lusas. En algunos cuestiona el sistema de prisión preventiva existente en el país vecino, el cual acusa de violar el principio de la presunción de inocencia; en otros se revela portando un arma de asalto y ridiculiza a la policía portuguesa. La osadía del fugitivo le ha ganado el apoyo abierto de cientos de usuarios de Facebook, que le tachan de héroe popular.

Entretanto, el Gobierno portugués ha afirmado su determinación de capturar al prisionero 348 de la prisión de Caxias, y fuentes de la policía lusa confían que su nuevo protagonismo virtual facilitará su localización. A ningún Estado le hace gracia que escape un recluso, y el cabreo crece con cada día que dicho fugitivo aprovecha su libertad para reírse de las autoridades.

Lejos de preocuparse por la operación que intenta devolverle a la cárcel, en una entrevista exclusiva concedida a EL ESPAÑOL Matos asegura encontrarse tranquilo. En una conversación telefónica, el fugitivo afirma que la incompetencia de las autoridades lusas convierte su detención en una misión imposible, y descarta la posibilidad de ser recapturado. Dice encontrarse en la frontera luso-española, repartiendo su tiempo entre ambos países, y se declara en una misión particular contra la policía portuguesa, prometiendo seguir haciendo uso de las redes sociales para denunciar la corrupción del sistema judicial luso.

Fuga por desesperación con el sistema judicial

Matos, que se hace llamar “Jeki”, nació en Israel pero llevaba 15 años en Portugal cuando fue detenido en 2015, acusado de robo. Asegura que no cometió el crimen del que se le acusa –“no soy un bandido, soy un mecánico de coches, trabajo en un taller”–, y que decidió organizar la fuga de la prisión al perder la paciencia con el notablemente lento sistema judicial portugués.

“Decidí huir porque en año y medio no se había celebrado ni una mísera vista judicial. Eso para mí no es prisión preventiva, es una pena de prisión”, afirma el fugitivo. “Si me hubiese quedado en Caxias, probablemente pasaría otro año más hasta que se celebrase el juicio, y todo por un crimen que no cometí”.

Imagen enviada por Matos a EL ESPAÑOL mostrando la verja de la cárcel de Caxias, cortada. cedida

Matos hizo referencia al largo periodo que pasó en prisión preventiva en su primer post de Facebook como fugitivo, publicado un mes después de escapar. Se trataba de una imagen en blanco y negro de dos manos agarradas a los barrotes de una celda en su cuenta de Facebook. Sobre la foto aparecía un mensaje sencillo haciendo referencia al principio de presunción de inocencia consagrado en la Constitución lusa: “Nadie será considerado culpable hasta que se dicte su sentencia penal condenatoria”.

Aunque anteriormente sugirió que se había escapado gracias a la colaboración de cuatro guardias de la prisión, a los cuales supuestamente pagó una “cuantía sustancial” para facilitar la fuga, durante su entrevista con EL ESPAÑOL Matos desmintió sus propias declaraciones y aseguró que no había sobornado a nadie.

“El sistema es completamente corrupto y se puede sobornar a los guardias para conseguir ciertas cosas, pero la fuga fue el resultado de planificación paciente. Yo y los tíos que huyeron conmigo estudiamos los movimientos de los guardias y supimos aprovechar los ratos que ellos estaban distraídos. Se pasan la vida haciendo llamadas con sus móviles o bebiendo botellines, así que no fue muy complicado”. 

Matos dice que “un contacto” logró introducir una pequeña sierra en la prisión, y fue esta la que utilizaron para aserruchar los barrotes de la celda y la verja. Se niega a explicar que hizo al salir de la prisión, sólo que salió de Lisboa rápidamente.

Una vida tranquila entre Extremadura y el Alentejo

El fugitivo dice que ha pasado los últimos meses entre Portugal y España, pasando frecuentemente por Badajoz, lo que le situaría en la árida zona fronteriza entre el Alentejo portugués y Extremadura.

Pese a que se trata de una de las zonas más despobladas de Portugal, con pueblos pequeños en los que un desconocido llamaría la atención, el fugitivo asegura que no toma medidas especiales para ocultar su identidad –“como mucho me pongo gafas de sombra cuando voy a un supermercado”– y no siente miedo alguno de las autoridades.

“No le tengo miedo los policías españoles. Mi lucha es con la policía portuguesa. Les desafío para que me intenten encontrar. Voy a aprovechar para reírme de ellos por Facebook o por donde sea necesario”.

Matos dice que su lucha particular con las autoridades portuguesas tiene su origen en el momento de su detención, cuando alega que pudo comprobar la corrupción de los policías que le arrestaron.

“Vinieron a mi casa y cuando la registraron me robaron todo. Se llevaron todo mi dinero, todo lo que yo tenía de valor, pero nada de ello figura en el informe del registro que redactaron. Se lo quedaron todo y alegaron que no se habían encontrado nada”.

“La única diferencia entre esa gentuza y yo es que ellos llevan una placa que les permite robar libremente”, sentencia el fugitivo.

Estrella en las redes sociales

Matos empezó a mostrar su lado más desafiante hace unas semanas, cuando publicó de él ostentando un rifle de asalto M4. “¡Jakob, llamado a las filas!”, lee el pie de foto de la foto, en el que el fugitivo señala su estado de ánimo: “muy feliz”.

Cuando los medios portugueses se percataron de que el fugitivo más buscado de Portugal había reaparecido en las redes sociales, la publicación de Matos se llenó de ‘likes’ de usuarios de Facebook, mucho de los cuales dejaron comentarios celebrando el hecho de que el fugitivo consiguiese eludir la Justicia durante tanto tiempo. Algunos le animaron para que siguiera con su “lucha”, mientras que otros sugirieron que se presentara como protagonista para la próxima temporada de la serie Prison Break.

“¡Voy a llamar al 112!”, bromeo un usuario, que publicó su comentario junto a un emoticono de una cara sonriente. 

“Ya es demasiado tarde para eso”, respondió el ex recluso, junto a otros emoticonos de un barco de remo, un coche, el mundo y una cara llorando de la risa.

“¡MAQUINA!”, exclamó otro.

“¡Estamos juntos, hermano!”, respondió Matos.

En otro post Matos se mofó de las autoridades judiciales lusas al colgar un pantallazo de Google Maps del Centro Penitenciario de Caxias, y preguntó si alguien sabía dónde quedaba ese sitio, junto a un emoticono de una cara con la lengua fuera. “Que alguien le pregunte al 348”, escribió, citando su propio número de recluso.

Post de Facebook en el que 'Jeki' se mofa de las autoridades y pregunta si alguien sabe qué es el sitio que aparece en el mapa. cedida.

“Soy tu fan”, comentaron varios usuarios, mientras otros aprovecharon el post para lamentar la persecución de Matos y señalar políticos que consideraban más merecedores de penas de prisión. Otros simplemente manifestaron asombro por la fuga y la osadía del fugitivo.

“No sé si te escapaste gracias a la incompetencia de la autoridad judicial y las fuerzas de seguridad portuguesas, o si se trata de un golpe maestro por tu parte. Si es lo último, reconozco que lo que has logrado tiene mérito”, escribió un usuario.

La última aparición de Matos en la red social tuvo lugar la tarde del miércoles, y esta vez fue con vídeo incluido. Grabado desde el interior de un coche en movimiento, vemos a Matos afuera del vehículo, “volando” como si fuese Superman.

“¿Por dónde voy para llegar a la prisión de Caxias?”, pregunta Matos.

“¡Hacia la derecha!”, exclama el conductor.

Matos gira en esa dirección, volando hacia el sitio donde pasó año y medio de su vida entre rejas.

El vídeo va acompañado por un mensaje especial a Francisca Van Dunem, actual ministra de Justicia del país vecino.

“Con todo el respecto a Madame la Ministre, le envío esta dedicatoria especial… ¡348, camino a casa!”

Desconcierto entre las autoridades lusas

Las autoridades lusas afirman que están haciendo todo lo posible para recapturar a Matos, y que cuentan con la colaboración de España si el fugitivo es hallado al otro lado de la frontera. Confían en que la osadía del ex recluso le lleve a cometer el error que facilite su detención. 

No obstante, su presencia desafiante en las redes sociales ha reabierto el debate sobre el estado de las cárceles portuguesas, de las que 55 presos han conseguido escapar en los últimos cinco años. El país vecino cuenta con algunas de las prisiones más viejas de Europa, muchas de las cuales han sido denunciadas por mantener a los presidiarios en pésimas condiciones.

Ya en 2013 el Comité Europeo para la Prevención de Tortura y de Penas Deshumanos o Degradantes (CPT) denunció que las condiciones de detención de las cárceles lusas eran “deficientes” y señaló que algunas se caían a pedazos. Al asumir el cargo a finales de 2015 la ministra Van Dunem embarcó en un tour de los centros presidiarios para ver cómo se encontraban. Concluyó que algunas tenían celdas sacadas del medievo, y exigió que el Parlamento luso habilitara fondos para rehabilitar cárceles que “privan a los reclusos de su dignidad”.

Las falta de fondos para rehabilitar las cárceles, o abrir centros presidiarios nuevos, hace que muchos reclusos se encuentren en edificios sin elementos de seguridad adecuados o suficientes guardias para vigilar a los internos.

Jorge Alves, presidente del Sindicato Nacional de Guardias Penitenciarios lusos (SNCGP según sus siglas en portugués), señala que en la cárcel de Caxias los guardias tenían que revisar los barrotes de las celdas cada día, pero al carecer de un número suficiente de efectivos la tarea diaria era imposible de cumplir.

“La cárcel de Caxias fue construida durante la dictadura salazarista para presos políticos, gente que estaba ahí por hablar mal del Gobierno, pero que no tenía ningún tipo de formación criminal”, explica Alves. “No es sorprendente que gente que sí sabe de esas cosas consiga escapar bastante fácilmente”.

Necesidad de inversión urgente

Alves dice que actualmente están investigando si algún guardia tuvo algo que ver con la huida de Matos y los dos reclusos chilenos.

“No voy a decir que es imposible, pero si pasó, esa gente tiene que ser expulsada, juzgada y castigada. También es posible que el fugitivo haya conseguido la sierra a través de un funcionario de prisiones, o a través de alguna visita”.

No obstante, espera que el drama de Matos sirva para que el Gobierno dedique mayor esfuerzo a la reforma general del sistema penitenciario.

“Faltan prisiones nuevas, faltan guardias, y falta formación. No hay protocolos para lidiar con fugas. Nadie sabe lo que tiene que hacer, y no hay medios para efectuar una búsqueda cuando descubrimos que faltan reclusos. No tenemos vehículos, no tenemos personal. No hay medioso de comunicación internos, radios. Tampoco tenemos contacto directo con Interpol, etcétera. Por eso cuando se descubrió la fuga en Caxias a los guardias no le quedó más remedio que llamar al 112”.

“También tienen que mejorar el sistema judicial. No puede ser que la gente pase tanto tiempo en prisión preventiva; ¡hasta el ex primer ministro [José] Sócrates pasó un año encerrado!”, dice el presidente de la SNCGP. 

“No me pronuncio sobre el caso de Matos, pues fue algo premeditado, pero sé que otras fugas han sido por desesperación pura y dura. La semana pasada un español huyó de la cárcel de Viseu durante el recreo porque le había llegado el rumor que su mujer le había dejado. Si hubiesen más guardias y psicólogos en la prisión, esa situación se hubiese evitado”.

Alves confía que Matos será capturado próximamente, ya que la nueva celebridad hace que sea más probable que alguien le vea por la calle y avise a las autoridades.

“Todos queremos que le capturen lo antes posible, para restaurar el buen nombre de las autoridades averiguar quién le ayudó cuanto antes”.

Si depende de Matos, sin embargo, Alves tendrá que esperar bastante tiempo antes de poder conseguir respuestas a las incógnitas que pretende resolver.

“Nunca me capturarán”, afirma el fugitivo, que aprovecha el final de su entrevista para enviar un mensaje especial a sus ex compañeros de prisión.

“Envío un gran abrazo a todos los colegas de la prisión de Caxias, con cariño del prisionero 348”.