Bruselas

Las presiones y amenazas procedentes de Londres por el estatus de Gibraltar no han surtido efecto. Los otros 27 países de la Unión Europea han desoído las protestas del Gobierno británico y han ratificado que España tendrá poder de veto en cualquier decisión sobre las relaciones futuras entre Bruselas y el Peñón. Así se recoge en las directrices de negociación para el brexit propuestas por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que han sido respaldadas por consenso por los representantes de los países miembros durante una reunión celebrada este martes en Bruselas.

"La cláusula sobre Gibraltar no va a cambiar, ni siquiera se ha discutido", ha explicado a EL ESPAÑOL un diplomático europeo. "Ha habido consenso sobre todos los temas", señala a este periódico otro funcionario comunitario. La polémica disposición dice que "una vez que Reino Unido deje la Unión, ningún acuerdo entre la UE y Reino Unido se aplicará al territorio de Gibraltar sin que haya pacto entre el Reino de España y Reino Unido". Nadie entre los 27 ha planteado objeciones a este texto, según las fuentes consultadas.

Su inclusión en la estrategia negociadora para el brexit, que se hizo pública el pasado 31 de marzo, supone una importante victoria diplomática para el Gobierno de Mariano Rajoy. Por primera vez, la UE abandona su tradicional neutralidad sobre Gibraltar y cierra filas con España frente a Reino Unido. Un giro que se explica porque Londres se marcha del club comunitario.

El apoyo de la UE a España ha pillado por sorpresa al Gobierno de Theresa May y ha indignado a los más radicales en Londres. El ex líder del Partido Conservador, Michael Howard, llegó a evocar la posibilidad de una guerra por el control del Peñón, mientras que el eurodiputado ultra del UKIP, Nigel Farage, ha dicho que Gibraltar es un "factor de ruptura" en las negociaciones del brexit.

Unas salidas de tono que han llevado a Tusk a pedirle a May que rebaje la tensión sobre un problema "inevitablemente difícil" como el de Gibraltar. En una reunión de urgencia celebrada en Londres la semana pasada, la primera ministra británica le contestó que "Reino Unido buscará el mejor acuerdo posible para Gibraltar cuando salga de la UE y no habrá ninguna negociación sobre la soberanía del Peñón sin el consentimiento de sus habitantes".

Limitar los daños a los ciudadanos

La reunión de representantes de los 27 celebrada este martes, la primera desde que May activó la cláusula de separación, "ha demostrado una sólida unidad y consenso en todos los elementos principales del borrador de directrices de negociación, incluyendo el enfoque por etapas", según las fuentes consultadas por este periódico. Todos los países miembros están de acuerdo en que primero debe resolverse el divorcio y sólo después empezar a hablar sobre las futuras relaciones. En contraste, Londres quiere abordar ambos temas de forma simultánea.

"La discusión ha mostrado también un amplio deseo de dar prioridad a los ciudadanos afectados por el brexit", apuntan las fuentes. Aunque resaltan que "la incertidumbre y los trastornos" son una consecuencia de la decisión de Reino Unido de irse, los 27 "se involucrarán de forma temprana, seria y sustancial para limitar los daños a los ciudadanos". El representante de España en estas reuniones es el secretario de Estado para la UE, Jorge Toledo.

Tras el encuentro de este martes, el equipo de Donald Tusk cerrará en los próximos días los últimos flecos de la estrategia de negociación para el brexit. Las directrices se aprobarán en la cumbre extraordinaria de jefes de Estado y de Gobierno que se celebra el próximo 29 de abril.

Bruselas ha dado más detalles sobre el calendario de negociaciones a partir de ese momento. Las conversaciones con Londres empezarán a principios de junio, una vez que los 27 hayan dado mandato a la Comisión y a su representante, el francés Michel Barnier, para negociar en su nombre. La primera fase, hasta otoño de 2017, tendrá como objetivo cerrar el acuerdo de divorcio, con tres elementos principales: los derechos de los ciudadanos, la factura de salida (que para Bruselas es una 'línea roja') y la frontera con Irlanda.

La segunda fase, que comenzará a finales de 2017 o principios de 2018, servirá para discutir las líneas generales del futuro acuerdo comercial entre la UE y Reino Unido. Dado que este pacto no podrá concluirse en el plazo de dos años del brexit, en la tercera fase debe acordarse una transición. Un periodo durante el cual Londres deberá seguir aceptando la jurisprudencia del Tribunal de Justicia y el libre movimiento de europeos, según ha avisado Tusk.

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