La primera ministra británica dijo desde que tomara posesión del cargo que "brexit significa brexit" y que no iba a haber medias tintas. En su discurso de este martes detallando su plan para negociar el divorcio de la Unión Europea, ha insistido en que su intención no es quedarse "medio dentro, medio fuera". No quiere el mercado único ni imitar el modelo de Noruega o Suiza, que sin ser miembros de la UE sí participan de de él, aunque al mismo tiempo ha manifestado aspirar a algún tipo de unión aduanera. De lo que no ha dejado lugar a dudas es de que su interés en las negociaciones del brexit se centran en el comercio.

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"No queremos ser un socio parcial de la Unión Europea", ha asegurado. May buscará obtener un "acuerdo de libre comercio ambicioso", pero ha querido dejar claras sus intenciones comerciales: "Lo que estoy proponiendo no significa ser un miembro del mercado único", porque no es admisible no poder votar sobre su política económica, ha argumentado. Pretende mantener la exención de aranceles dentro de la UE, pero no un arancel común exterior.

Ha manifestado que quiere ser un "imán" para las inversiones y ha asegurado que quiere impulsar la fortaleza del Reino Unido como una potencia del comercio mundial. "Queremos salir fuera a un mundo más amplio", ha argumentado citando a China, India o Australia. "Por instinto, queremos viajar a países mucho más allá de Europa", ha manifestado a la vez que citaba la Commonwealth en un discurso donde ha subrayado el rol de "un Reino Unido global" al que aspira.

Giro en su idea sobre el mercado único

Los laboristas han criticado que May rompe la promesa del Partido Conservador que en un manifiesto de 2015 no sólo aseguró que salvaguardaría "los intereses británicos en el mercado único" sino que decía explícitamente: "Decimos sí al mercado único".

May ha pasado de la defensa a favor de la permanencia en la UE con argumentos económicos, a rechazar cualquier tipo de asociación financiera con sus aún socios europeos.

A un mes del referéndum el pasado mes de junio, la entonces ministra del Interior británica que defendía -como David Cameron- la permanencia en el Club de los 28, reconoció en un evento privado ante un grupo de inversores de Goldman Sachs su temor sobre el varapalo que supondría para la economía de su país la salida, como desveló The Guardian: "Creo que los argumentos económicos son claros [a favor de la permanencia], que ser parte de un bloque comercial de 500 millones de dólares es importante para nosotros. Creo que uno de los problemas es que mucha gente invertirá en el Reino Unido porque el Reino Unido está dentro de Europa".

Al optar por una ruptura total con la UE, la primera ministra británica ha descartado otras alternativas que podrían suponer un brexit blando, como los modelos de Noruega o Suiza. Estos dos países no forman parte de la Unión pero sí tienen acceso al mercado interior. A cambio, están obligados a aplicar las reglas comunitarias, aunque no pueden influir en su elaboración, y a aceptar la libre circulación de trabajadores, explica Juan Sanhermelando desde Bruselas.

May ha rechazado estos modelos porque una de sus prioridades es limitar la inmigración. Los líderes de la UE no se han cansado de repetir que las cuatro libertades de la UE (libre circulación de personas, capitales, productos y servicios) son indisociables. Por ello, la consecuencia inevitable de imponer trabas a los trabajadores comunitarios es que Londres quede excluida del mercado interior.

SIN FRONTERAS PARA EL COMERCIO

La premier británica sí desea mantener una forma de unión aduanera. Pero esta apuesta tiene matices en forma de "una pertenencia asociada" a la Unión y ha dejado claro que quiere "controlar la inmigración que venga de la Unión Europea", aunque no ha entrado en detalles.

"Quiero un acuerdo aduanero con la UE", ha subrayado al mismo tiempo. Esto puede significar un nuevo acuerdo, una pertenencia parcial o conservar ciertos aspectos. Cómo se materializará esta idea lo ha dejado para un futuro al pedir "una mente abierta sobre cómo lo haremos". Pero lo decía en un contexto comercial, mientras ha pasado de puntillas por el asunto migratorio: "Quiero quitar cuantas barreras al comercio sea posible".

Sí ha manifestado que velará por los derechos de los ciudadanos de la Unión Europea en Reino Unido a cambio de que Bruselas haga lo propio con los británicos. Tras su comparecencia, aseguró a la agencia Efe que tanto el Reino Unido como España quieren "resolver lo antes posible" la situación relativa a los derechos de sus expatriados en ambos países tras el brexit.

En su discurso, ha querido mandar un mensaje de reconciliación a la Unión Europea: "No queremos alejarnos de nuestros vecinos y amigos. No es ningún intento de dañar a la Unión Europea". Ha asegurado que Londres seguirá siendo un "socio fiable", también para luchar contra el crimen y el terrorismo, para lo que quiere compartir información de inteligencia.

Además, quiere seguir cooperando en política exterior con Bruselas. "Nos vamos de la Unión Europea, pero no nos vamos de Europa", había dicho al inicio de su discurso.

Ha reconocido que su país "a veces parecía un socio un poco extraño" para los miembros de la UE, pero ha reprochado que "no hubo suficiente flexibilidad" por parte de Bruselas.

Votación en el Parlamento

"Durante los próximos meses" van a seguir analizando el proceso, ha anunciado. "El Gobierno llevará a votación el acuerdo final entre el Reino Unido y la Unión Europea en ambas cámaras del Parlamento", se ha comprometido. Ha nombrado la unidad del pueblo británico varias veces, mientras Escocia se mantiene contraria a la salida de la Unión Europea e Irlanda del Norte celebrará elecciones tras menos de un año de gobierno autonómico. Y sobre todo, mientras la Justicia británica aún tiene que derimir si el Gobierno de May tiene que debatir en Westminster también el proceso de negociación además de consultárselo a Irlanda del Norte, Escocia y Gales.

Para May el brexit es una oportunidad para ofrecer "un futuro mejor" al Reino Unido y por lo tanto va más allá de negociar la nueva relación con la UE. Espera que su país "emerja de este periodo de cambio más fuerte, más justo, más unido y más visión hacia fuera que nunca antes". 

Los 12 puntos de May

La primera ministra británica ha expuesto así los doce puntos en los que quiere basar sus negociaciones con Bruselas:

"1. Proveer de certidumbre sobre el proceso de abandono de la UE;

2. Controlar nuestras propias leyes;

3. Fortalecer la Unión entre nuestras cuatro naciones (Inglaterra, Gales, Escocia e Irlanda del Norte);

4. Mantener el área de viaje común con Irlanda;

5. Control de la inmigración proveniente de la UE;

6. Derechos para los ciudadanos de la UE en Reino Unido y de ciudadanos británicos en la UE;

7. Proteger los derechos de los trabajadores;

8. Libre comercio con mercados europeos;

9. Nuevos acuerdos comerciales con otros países;

10. El mejor lugar para ciencia e innovación;

11. Cooperación en la lucha contra el crimen y el terrorismo;

12. Un brexit suave y ordenado".

Reacciones desde Europa

"Por fin un poco más de claridad", ha declarado el ministro de Exteriores alemán, Frank Walter Steinmeier, tras la exposición de May. "Nosotros también queremos la mejor, más cercana y más confiada relación (posible) y deseamos unas negociaciones constructivas", ha añadido. 

Para el Gobierno irlandés May ha hablado con "gran claridad" y ha mostrado su alegría por el deseo de la primera ministra británica de mantener una relación especial y sin fronteras con Dublín. En un comunicado, también ha reconocido su preocupación por los "riesgos potenciales y retos para la economía irlandesa" que supone el proceso de divorcio europeo.

Pero el líder laborista de Reino Unido no opina igual. Jeremy Corbyn ha criticado en Sky News que "dice que quiere abandonar el mercado único pero al mismo tiempo dijo que quiere tener acceso al mercado único (...) parece que quiere tener su tarta y comérsela", ha dicho con una típica expresión inglesa equivalente a la del perro del hortelano, que ni come ni deja comer.

Theresa May sigue sin activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa para iniciar el proceso de negociaciones, algo que los 27 han exigido insistentemente antes de abrir el diálogo y a lo que la mandataria se ha comprometido para marzo.

Aquí puedes consultar su discurso íntegro.