Roma

El presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, ya ha tomado una decisión: encarga formar Gobierno al actual ministro de Exteriores, Paolo Gentiloni, que ha aceptado la decisión tras su encuentro en el Palacio del Quirinale con la intención de formar gobierno lo antes posible.

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“Soy consciente de tener que dar vida a un Gobierno con plenos poderes, teniendo en cuenta las urgencias”, dijo Gentiloni en un escueto mensaje tras su encuentro con Mattarella. La Presidencia de la República italiana ya había advertido de que había “límites que respetar sobre el terreno europeo internacional”.

Acepta el encargo "con reservas"

Gentiloni ha añadido que acepta el encargo con “reservas”, por “sentido de la responsabilidad”. La crisis más acuciante que debe resolver Italia es la provocada por el banco Monte dei Paschi, al borde de una intervención del Estado, que podría haber decantado que el otro favorito para tomar las riendas del Gobierno, el ministro de Economía, Gian Carlo Padoan, continúe al frente de su cartera.

Después deberá elegir a los nuevos ministros de su Ejecutivo, que deberían pasar el visto bueno parlamentario a lo largo de esta semana. La intención es que el gabinete esté listo para presentarse en Bruselas en el próximo Consejo Europeo del 15 de diciembre.

El nuevo primer ministro será Paolo Gentiloni, un hombre de la clase media del Partido Democrático (PD) de Renzi. El primer ministro dimisionario nombró a Gentiloni titular de Exteriores en 2014, un cargo que hasta ese momento había ocupado Federica Mogherini, que se convirtió entonces en Alta Representante de la Unión Europea de Asuntos Exteriores.

Gentiloni fue hasta ese momento diputado en varias legislaturas, ministro de Comunicaciones y aspirante a las primarias para convertirse en alcalde de Roma. Su perfil es el del hombre a la sombra, en las antípodas del locuaz Matteo Renzi, pero adaptado al rol institucional que busca Italia en estos momentos. Respetado en el panorama internacional, ha cultivado buenas relaciones con Estados Unidos y Rusia.

Más allá de citas ineludibles, la principal función del Gobierno será redactar una nueva ley electoral. Tras el fracaso del referéndum constitucional promovido por Renzi, existe una normativa para la Cámara de Diputados y otra distinta para el Senado, que mantiene las mismas competencias legislativas que ha tenido hasta ahora.



El Tribunal Constitucional debe emitir también un dictamen sobre la ley electoral prevalente para la Cámara baja, que actualmente contempla la celebración de una segunda vuelta entre los candidatos más votados si ninguno obtiene más del 40% de los votos y un amplio premio de mayoría a la lista más votada. Esta decisión no llegará hasta el 24 de enero, por lo que hasta entonces el Ejecutivo no podrá iniciar los trámites para su enmienda.

Se antoja complicada una cita electoral antes de primavera, aunque la mayoría de los partidos ya han manifestado su intención de acudir a las urnas cuanto antes. El Movimiento 5 Estrellas, el que más ha presionado en este sentido, ya ha asegurado que está en contra de un Gobierno con Gentiloni, al que califica como un “avatar” de Renzi. La formación xenófoba Liga Norte también se ha mostrado en contra de un Gobierno “de fotocopia” y amenaza con movilizaciones en las calles.

RENZI: "HE DIMITIDO. NO ES UN FAROL"

El papel del ex primer ministro es que el que levanta más incógnitas. La duda está en saber si antes de las elecciones se abrirá un congreso interno en su partido, el PD, para elegir un nuevo secretario general y si él seguirá al frente de la formación. Tras las críticas internas y su fracaso en el referéndum, deberá hacer cuenta de los apoyos que mantiene.

Pensando en unas nuevas elecciones, en Italia todavía se le espera. Pese a que la pasada madrugada colgara una nota en su perfil de Facebook en la que afirmaba que este fin de semana se marchaba a su casa de Florencia, en un ambiente distinto al de otras ocasiones. “He dimitido, va en serio, no es un farol. Lo dije y lo he hecho”, aseguró. Aunque en su despedida advertía que “hay millones de luces que brillan en la noche italiana”. “Intentaremos reunirlas de nuevo”, sentenciaba.