Pekín

China marcó este martes, con 182 positivos, su récord de nuevos casos de Covid-19 en lo que va de año pese a la política de tolerancia cero y duras medidas de prevención que mantiene el país asiático.

Este máximo de contagios se debe al rebrote registrado en las últimas dos semanas en la ciudad central de Xian, que con 810 casos activos -175 detectados en la última jornada- tiene a sus 13 millones de habitantes bajo estricto confinamiento desde el pasado jueves.

Junto a los contagios locales, las autoridades sanitarias de China anunciaron este martes 27 casos importados.

Reminiscencias de Wuhan

Las autoridades de Xian, que cuenta con un término municipal del tamaño de la provincia española de Huelva, decretaron un confinamiento que prohíbe abandonar la ciudad sin una PCR negativa y un permiso oficial, suspende la mayoría de líneas de transporte a la ciudad y veta los servicios de taxi en las áreas más urbanizadas, una estrategia que recuerda a la aplicada en Wuhan en los primeros días de la pandemia.

Asimismo, la mayoría de lugares públicos, a excepción de supermercados e instituciones médicas, se hallan cerrados y se han cancelado todos los eventos y actividades tanto en interiores como al aire libre.

Bajo la vigilancia de los comités vecinales, los habitantes de Xian han de permanecer en sus hogares, de los que solo puede salir un integrante cada dos días a hacer las compras indispensables, y trabajar desde casa en la medida de lo posible, explicaron las autoridades.

Para evitar algunas escenas de pánico que se han dado anteriormente en ciudades confinadas o semiconfinadas, las autoridades aseguraron que hay reservas suficientes de víveres como aceite, huevos y verduras, y que sus precios permanecen estables.

Desinfección y test

Desde que se empezaron a hallar casos positivos en la ciudad, las autoridades aplicaron el protocolo habitual allá donde se detecta algún caso en China: pruebas PCR masivas -ya van cuatro rondas de test a la población- y restricción de salidas y entradas en los vecindarios afectados.

Pese a que en un primer momento se identificó un hotel de cuarentena para pasajeros llegados del extranjero como posible origen del rebrote, no se pudo relacionar contagios más tardíos con el hotel, lo cual indicaba que ya había propagación local.

Ante la magnitud del brote, el Gobierno local ordenó medidas más agresivas como el confinamiento generalizado e incluso la desinfección de las calles.

El pasado domingo comenzaron las tareas de desinfección a gran escala de la ciudad, antes de las cuales se advirtió a los residentes de que cerraran las ventanas y retiraran la ropa tendida afuera.

Las imágenes difundidas por los medios chinos muestran a trabajadores ataviados con trajes protectores rociando con líquido desinfectante entradas a edificios oficiales, aceras, el metro e incluso pulverizándolo en el aire.

Navidad en Shanghai, China. Efe

Precaución ante ómicron

Los 810 casos activos en Xian, famosa por albergar los Guerreros de Terracota, representan en estos momentos el 35 % de los 2.275 positivos activos en toda China continental, que lleva lidiando con pequeños rebrotes desde mediados de octubre.

Este año y según las cifras oficiales, los estrictos protocolos sanitarios del país asiático han evitado la propagación descontrolada del virus, incluso a pesar de que la contagiosa variante delta consiguió eludir las medidas de prevención y provocar algunos rebrotes el pasado verano.

Los actuales rebrotes se producen a menos de 40 días de los Juegos Olímpicos de Pekín, que supondrán un desafío a la estrategia china de cero tolerancia contra el covid, y mientras el mundo se enfrenta a un aumento de contagios por la variante ómicron.

China no ha confirmado hasta ahora ningún contagio por transmisión local de la nueva variante, pero sí varios importados detectados en viajeros en cuarentena.

A cal y canto

El país sigue cerrado al turismo y a la inmensa mayoría de viajeros procedentes del exterior, y las autoridades de la aviación chinas limitan en la actualidad los vuelos internacionales a y desde China al 2,2 % de los que había antes de la pandemia.

Todos los pasajeros, independientemente de su procedencia o su nacionalidad, han de someterse a una estricta cuarentena de un mínimo de 14 días en hoteles especializados, donde la estancia es costeada por el viajero.

El Gobierno ha hecho de su estrategia y de su gestión de la pandemia uno de sus principales orgullos y sus medios la esgrimen como ejemplo contra el de Estados Unidos, donde la covid ha dejado ya más de 800.000 muertos.

Pese a que los chinos que viven en zonas donde se detecta algún caso sí se enfrentan a una restricción de sus movimientos y a una gran paralización de la vida social y económica, el resto de la población lleva una vida relativamente normal.

Según las cuentas oficiales de China, desde el inicio de la pandemia, se infectaron 101.486 personas en el país, entre las que 94.575 han logrado sanar y 4.636 fallecieron.