Agencias

El presidente chino, Xi Jinping, expresó su malestar a su homologo estadounidense, Joe Biden, por las restricciones que su país ha impuesto al avance tecnológico chino, además de advertirle de que Taiwán sigue siendo la "primera línea roja que no debe cruzarse".

La llamada telefónica, la primera conversación entre ambos líderes desde la reunión que mantuvieron en noviembre del año pasado en San Francisco y en los márgenes de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), fue tildada por la Casa Blanca como "franca" y en la que, según el Gobierno chino, hubo algunos roces.

El Gobierno chino informó de que Xi dejó claro su malestar con las restricciones que Biden ha impuesto a la exportación a China de tecnología estadounidense para el desarrollo de inteligencia artificial o en el área de semiconductores.

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Según la agencia estatal china Xinhua, Xi avisó a Biden que su Gobierno "no está reduciendo riesgos sino creándolos" con sus restricciones tecnológicas y advirtió que China "no se quedará de brazos cruzados" si Washington insiste en seguir suprimiendo el "legítimo derecho al desarrollo".

Además, ambos líderes conversaron sobre TikTok y los intentos del Congreso de EEUU para aprobar una ley que obligaría a la empresa china que posee esa red social, ByteDance, a vender las operaciones en EEUU para proteger la seguridad nacional estadounidense, ya que existen preocupaciones de que Pekín la use para espiar.

La Casa Blanca confirmó que ese tema había sido parte de la conversación y explicó que Biden había reiterado a Xi sus preocupaciones sobre que TikTok sea propiedad china.

Fentanilo y Taiwán

Otro de los temas espinosos que ambos líderes abordaron fue el fentanilo, un potente opioide que se cobra la vida de casi 200 estadounidenses al día y cuyos precursores se fabrican en China para luego ser exportados a México, desde donde el fentanilo se trafica a Estados Unidos.

En concreto, según la Casa Blanca, Biden instó a Xi a hacer más para que esos precursores químicos no puedan exportarse a otros países.

Asimismo, los dos líderes hablaron sobre Taiwán justo cuando el 20 de mayo está previsto que asuma el poder el presidente electo y actual vicepresidente de la isla, William Lai (Lai Ching-te), quien ha prometido salvaguardar la independencia de facto de la que goza ese territorio que China reclama como propio.

Según la Casa Blanca, Biden aprovechó para reiterar su respeto al principio de "una sola China" que Pekín impone como base de sus lazos con cualquier país y que significa que el único Gobierno chino al que debe reconocer Washington es el que tiene sede en Pekín, lo que le aleja de las aspiraciones independentistas de Taiwán.

En su respuesta, Xi recordó a Biden que Taiwán sigue siendo la "primera línea roja que no debe cruzarse" y enfatizó que Pekín no tolerará ninguna actividad separatista de la isla y tampoco la "indulgencia y apoyo externo", en alusión a la gran cantidad de ayuda militar que Washington entrega a ese territorio, recoge Xinhua.

Biden también trasladó a Xi preocupaciones sobre las operaciones de China en el mar de la China Meridional, incluidos los choques que el gigante asiático ha protagonizado con Filipinas, cuyo presidente, Ferdinand Marcos Jr., visitará la semana próxima la Casa Blanca.

El líder estadounidense también recibirá entonces al primer ministro japonés, Fumio Kishida, para una cumbre conjunta en la que se espera que China sea el tema central.

El objetivo de Biden con esta llamada, según la Casa Blanca, era "hacer un chequeo" con Xi en un intento de que las dos potencias mantengan el contacto y evitar que un incidente desemboque en una crisis de consecuencias impredecibles, según explicó a la prensa un alto funcionario estadounidense.

Con ese objetivo en mente, el Gobierno estadounidense anunció que la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, realizará una visita a China del 3 al 9 de abril, mientras que el titular de Exteriores, Antony Blinken, lo hará en las próximas semanas, aunque no se ha especificado la fecha exacta de su visita.

También se espera que viajen a Estados Unidos altos cargos del Ejecutivo chino y "pronto" habrá una llamada telefónica entre los dos responsables de Defensa, algo que cobra especial importancia después de que las dos potencias reabrieran a finales de año sus canales de comunicación militar.