Herschel Walker es una exestrella del fútbol americano, candidato republicano al senado por Georgia, uno de los Estados más disputados de la campaña de las elecciones legislativas de noviembre, y conocido activista contra el aborto. Según sus postulados, el aborto debería estar prohibido en cualquier circunstancia desde la concepción, e incluso en casos de violación.

Hasta aquí nada sorprendente en un candidato conservador y que representa el ala más radical de los republicanos, si no fuera porque, en las últimas semanas, dos mujeres le han acusado de haberles obligado a abortar. Una de ellas, señaló en su testimonio que Walker le había dicho que "no era el momento de ser padre". 

El primer caso salió a la luz a inicios de mes, tras una investigación del periódico The Daily Beast. Una mujer que pidió mantener el anonimato desveló que Walker la había presionado a abortar en 2009, cuando los dos mantenían una relación. Walker pagó los 700 dólares de la intervención médica y le envió una tarjeta de apoyo.

La mujer, que además es la madre de uno de los hijos de Walker, le contó a The Washington Post que Walker la presionó para que volviera a abortar cuando se quedó embarazada por segunda vez. Esa vez, la mujer eligió dar a luz a su hijo, que ahora tiene 10 años. La relación se rompió en ese momento.

Walker ha desmentido los hechos de forma tajante y, en entrevista a Fox News, decía que todo era una mentira y anunciaba su intención de demandar a The Daily Beast: "Nunca pedí a nadie que abortara. Nunca pagué por un aborto, y es una mentira. Y voy a seguir luchando".

Ahora, una segunda mujer refuerza las acusaciones. También bajo anonimato, la mujer, que han apellidado de Jane Doe, dio una rueda de prensa en Los Ángeles en la que, con el rostro cubierto, acusó a Walker de obligarla a abortar en 1993, cuando los dos mantenían una relación pese a que Walker estaba casado entonces. 

"No soy cobarde, pero soy realista", dijo la mujer. "Y elijo proteger mi identidad para proteger a los que amo. Herschel Walker es un hipócrita y no es apto para ser senador de los Estados Unidos. No necesitamos personas en el Senado de los Estados Unidos que profesan una cosa y hacen otra".

Durante la rueda de prensa, su abogada mostró tarjetas, fotografías y recibos que, según dijo, respaldaban la historia de su cliente. Según esta mujer, tras las presiones de Walker, se dirigió a una clínica para abortar, pero, una vez allí, no fue capaz de hacerlo. Al día siguiente, Walker la llevó personalmente a la clínica y la esperó en el aparcamiento durante horas, mientras ella se sometía al procedimiento.

En su declaración, la mujer dijo que tenía pruebas de que Walker pagó por su aborto y le envió una tarjeta firmada con la letra H. El mismo modo de proceder - una tarjeta firmada con la H - fue reportado por la expareja de Walker que abortó en 2009. 

Polémicas

Esta no es la única polémica en la que se ha visto envuelto el candidato que tiene acusaciones también por violencia de género y se ha visto obligado a reconocer a tres hijos fuera del matrimonio durante la campaña. 

De hecho, uno de sus hijos (el único reconocido hasta la campaña), Christian, de 23 años, influencer en Twitter, se ha unido a las acusaciones contra Walker y le tachó de ser un padre ausente y un mentiroso compulsivo. "No fuiste un 'hombre de familia' cuando nos dejaste para acostarte con otras mujeres, cuando amenazaste con matarnos y nos obligaste a mudarnos seis veces en seis meses para huir de tu violencia. ¿Cómo te atreves a mentir y actuar como si fueras un 'hombre moral, cristiano y recto'? Has vivido dedicado a destruirla vida de otras personas. ¿Cómo te atreves?".

La acusación de violencia de género que pesa sobre Walker es justo de la madre de Christian, Cindy DeAngelis Grossman, que estuvo casada con él entre 1983 y 2002 y le acusó de malos tratos y de apuntarle con una pistola en la cabeza. La reacción de Walker fue negarlo todo y decir que tiene pérdidas de memoria que le impiden recordar esos episodios.

Walker se enfrenta a una reñida carrera con el senador demócrata Raphael G. Warnock que es crucial para el control mayoritario del Senado, y con encuestas que muestran que los dos candidatos están separados por solo unos pocos puntos. La factura que estos escándalos le pueden pasar está por ver. Por lo pronto ha recibido el apoyo explicito de Donald Trump y no va a renunciar a su candidatura.