La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca supondrá una nueva etapa en las relaciones bilaterales entre EEUU y Rusia. Este jueves, el Departamento del Tesoro ha mostrado nuevos síntomas de que Washington quiere entenderse con el Kremlin. La Administración Trump ha modificado unas sanciones para poder vender productos informáticos a Rusia, entre las que se incluyen ciertas exenciones para el FSB, los servicios secretos de Putin.

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Un comunicado del Tesoro matiza que las compañías estadounidenses podrán hacer "transacciones limitadas" con el FSB (la antigua KGB) para poder obtener la autorización de Moscú para importar productos tecnológicos al país. La agencia de espionaje es la encargada de dar el visto bueno a estas licencias. 

El anuncio del Tesoro ha provocado especulaciones sobre el hecho de que la medida sea el principio de un progresivo levantamiento de las sanciones económicas a Rusia, algo rechazado por el propio presidente de EEUU, Donald Trump, quien comentó en un acto en la Casa Blanca: "Yo no he suavizado nada (en alusión a las sanciones)".

Asimismo, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, restó importancia a la decisión del Tesoro, al señalar que se trataba de una medida de procedimiento habitual. "Es una práctica bastante común", ha asegurado en su rueda de prensa diaria.

Esta prohibición fue establecida en diciembre pasado en la ronda de sanciones aprobadas por el entonces presidente, Barack Obama, como respuesta a los informes de ciberataques por parte de Moscú durante la campaña electoral estadounidense para favorecer a Trump frente a la demócrata Hillary Clinton.

El expresidente demócrata ordenó expulsar a 35 espías rusos de suelo estadounides y estableción sanciones para dos agencias de espionaje del país, así como a tres empresas que proporcionaban soporte a las operaciones de ciberespionaje.