Una comunidad indígena de Canadá ha informado este martes del hallazgo de otras 54 tumbas de niños nativos que han sido encontradas en los terrenos de antiguos internados católicos de asimilación forzosa de población indígena, sumándose a otras tumbas cuyo hallazgo conmocionó al país norteamericano el año pasado.

"Hoy anunciamos que hallamos 54 tumbas", ha declarado el director del proyecto de búsqueda, Ted Quewezance, que ha explicado que el descubrimiento en la comunidad de Keeseekoose, en la provincia canadiense de Saskatchewan, se ha producido gracias a un radar de penetración de suelo.

"¿Hay más tumbas? No lo sabemos. Pero todos nos preguntamos quién va a rendir cuentas", ha incidido Quewezance, agregando que este hallazgo "plantea muchas preguntas sobre lo que realmente ocurrió" en las escuelas. En concreto, cuarenta y dos tumbas infantiles se han encontrado en el emplazamiento de Fort Pelly y las otras doce en St. Philips, ha detallado el director del proyecto, tal y como recoge la cadena canadiense CBC.

Por su parte, el primer ministro de Saskatchewan, Scott Moe, ha resaltado en Twitter que "la Primera Nación de Keeseekoose está experimentando un gran dolor hoy" y ha prometido "su apoyo inquebrantable" a esta tribu. El jefe de la Primera Nación de Keeseekoose, Lee Kitchemonia, tal y como recoge el diario 'La Presse', también ha expresado su consternación: "Mi mensaje a los canadienses de todo el país y a la gente de todo el mundo es que escuchen nuestra historia. Se trata de historias reales, de personas reales".

"Hoy es un doloroso recordatorio de los abusos sufridos por tantos niños, familias y sus comunidades", ha dicho, por su parte, el ministro federal de Relaciones Coronales Aborígenes, Marc Miller, prometiendo "respetar los deseos" de la comunidad de "llorar y sanar".

Internados

Dos internados funcionaron en la Primera Nación de Keeseekoose o en sus alrededores, desde 1895 hasta 1969. La escuela de Fort Pelly fue fundada en 1895 por el reverendo Jules Decorby, de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, y funcionó hasta 1913. Esa escuela recibió financiación federal a principios del siglo XX hasta que cerró, según la página web de la Comisión del Centro Nacional para la Verdad y la Reconciliación.

Este tipo de escuelas se crearon en los siglos XIX y XX para asimilar de forma forzosa a los jóvenes indios y estaban financiadas por el Estado y gestionadas por organizaciones religiosas. Las recientes investigaciones y hallazgos de cadáveres han levantado revuelo en la nación, lo que ha llevado al primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, a exigir a la Iglesia Católica que "asumiera su responsabilidad".

Tras esta primera información, además, algunas de las tribus indígenas canadienses comenzaron a investigar los alrededores de las inmediaciones de estas escuelas con radares de penetración de suelo para localizar tumbas, algo que los expertos ya anticiparon que llevaría a más descubrimientos de este calibre.

Los grupos indígenas canadienses solicitaron que se investigaran todas las antiguas escuelas residenciales del país. Durante décadas, miles de niños fueron apartados de sus familias e internados en colegios residenciales, donde debían aprender las tradiciones de los colonialistas europeos para olvidar su propia cultura, enfrentándose además a la violencia y a abusos sexuales.

Una comisión de investigación concluyó en 2015 que muchos de los menores no regresaron jamás a sus comunidades y reconoció así un "genocidio cultural", mientras que el Proyecto Niños Perdidos ha identificado hasta el momento a más de 4.100 menores fallecidos durante su estancia en los internados, de los que muchos fueron sepultados en los propios recintos escolares.

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