Caracas

La oposición parecía aletargada a inicios de año, tras un 2016 en el que vio cómo las maniobras oficiales impidieron la realización del referendo revocatorio contra el presidente venezolano Nicolás Maduro y cómo la victoria de la opositora Mesa de la Unidad Democrática en los comicios parlamentarios de diciembre de 2015 se fue diluyendo a consecuencia de la lucha frontal entre la Asamblea Nacional y el Tribunal Supremo de Justicia, de evidente inclinación oficialista. El pulso lo ganaba el máximo tribunal que se dedicó a anular a través de sus sentencias las leyes e iniciativas de los parlamentarios.

Pero el TSJ no contaba con la reacción ante las sentencias 155 y 156 que hace poco más de tres semanas dieron inicio a las manifestaciones populares en contra del golpe de Estado perpetrado por el Supremo, controlado por el oficialismo.

Las dos sentencias que delegaron los poderes del Parlamento en la Sala Constitucional y en el propio presidente Maduro generaron un movimiento ciudadano de manifestaciones que hasta la fecha no ha mermado.

Un cisma en el chavismo

Desde entonces se han sucedido casi a diario multitudinarias marchas opositoras que han sido reprimidas por los cuerpos de seguridad del Estado. Según el Ministerio Público 28 venezolanos han fallecido en el marco de las manifestaciones, se han registrado más de 437 heridos y ha habido 1.289 detenciones en todos el país. Pero estos sucesos también han provocado un cisma a lo interno del chavismo.

La fiscal general, Luisa Ortega Díaz, aseguró que aquellas decisiones del TSJ constituían una ruptura del hilo constitucional. Desde ese momento la funcionaria, ligada a la “revolución bolivariana”, ha mostrado un rostro institucional y poco partidista, algo inusual en los poderes públicos venezolanos.

Julio Borges, presidente de la opositora Asamblea Nacional, ha asegurado que el chavismo “está fracturado por dentro” y esa ruptura es “entre quienes quieren seguir a su conciencia, que es lo que ha hecho Luisa Ortega, y quienes quieren seguir mintiendo”.

Eustoquio Contreras, diputado del Partido Socialista Unido de Venezuela, ha pedido al Consejo Nacional Electoral que convoque de forma “inmediata” las elecciones regionales que debían realizarse en el pasado mes de diciembre. “Constitucionalmente está establecido y no tiene que mediar ninguna condición para que estos eventos se den”.

Las elecciones, una necesidad

La postura de Contreras, que coincide con la MUD en cuanto a la necesidad de realizar los comicios electorales, también defiende el derecho que tiene la oposición a marchar hasta el centro de Caracas, en contraposición con la lógica oficial que niega esa posibilidad a la disidencia.

La MUD continua con su estrategia de calle y ha convocado a que hoy se realice una marcha hacia todas las prisiones en el país que tengan a presos políticos o venezolanos detenidos durante las recientes protestas. En Caracas los manifestantes se dirigirán hacia la cárcel militar de Ramo Verde, donde desde 2014 permanece detenido Leopoldo López, fundador de Voluntad Popular. Según la ONG Foro Penal existen 173 presos políticos en los calabozos venezolanos.

Adiós a la OEA

Pero el clima adverso que enfrenta Maduro a lo interno no es menos favorable en el vecindario. El Gobierno venezolano ha recibido el rechazo de la comunidad internacional y la Organización de Estados Americanos ha decidido, por petición de 19 de los 35 estados miembros, convocar una reunión de cancilleres para abordar la crisis venezolana.

El secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, ha sido el principal promotor de que la situación en Venezuela entre en el debate regional y ha conseguido que se active la Carta Democrática, un mecanismo diplomático creado para defender las libertades en el continente. La respuesta del Ministerio de Relaciones Exteriores venezolano ha sido agresiva ante lo que califican un acto de hostilidad e “injerencia” por parte de un grupo de países que “promueve la violencia” en la nación suramericana.

Delcy Rodríguez, canciller del Gobierno de Maduro, ha anunciado que el país se retira de la OEA, una situación sin precedentes en los 69 años que tiene el organismo multilateral. “La OEA persistió en acciones intrusivas contra la soberanía de nuestra Patria y por ende procederemos a retirarnos”, dijo Rodríguez en un mensaje televisado.

URGENTE: Venezuela se retira “definitivamente” de la OEA

El proceso de retiro toma dos años en los que Venezuela debe cumplir con los compromisos adquiridos. Cuba, expulsada de participar en la organización en 1962, era el único país del continente que no formaba parte de la OEA. Honduras fue marginado temporalmente en 2009 tras el golpe de Estado en contra de Manuel Zelaya.



“Amenaza regional”



La respuesta de la Asamblea Nacional no ha tardado y en un manifiesto elaborado durante una sesión con participación popular ha pedido el apoyo de la comunidad internacional para lograr que el oficialismo dé un cronograma electoral para este año. “Nosotros tenemos las soluciones y necesitamos las garantías de los gobiernos para impulsar y presionar que se hagan realidad”, dijo Borges antes de que los diputados aprobaran un texto en el que califican al Gobierno de Maduro como “una amenaza a la estabilidad regional”.

La AN ha pedido a los gobiernos de la región, a la OEA, la Organización de Naciones Unidas a la Unión de Naciones Suramericanas y al Mercosur que exija a Maduro que se restituya “de manera inmediata” el derecho al voto con observadores internacionales que den garantías al proceso, que permita “la activación de un canal humanitario” para atender las necesidades básicas de medicinas y alimentos de la población, que respete al Parlamento “como poder independiente” y garantice su autonomía financiera, que libere a todos los presos políticos y desmovilice a las fuerzas paramilitares “que contrarían la esencia de la Fuerza Armada Nacional”.

Horas antes el Parlamento Europeo pidió al presidente Nicolás Maduro “restaurar el orden democrático” en el país y condenó la represión contra manifestantes pacíficos. Pero la canciller Rodríguez respondió que esa postura viene de “un continente en decadencia” que “alienta a los violentos”.

El presidente argentino, Mauricio Macri, visitó la Casa Blanca y en conversación con su homólogo norteamericano, Donald Trump, abordaron el caso de Venezuela. En una declaración conjunta mostraron “fuerte preocupación por la deteriorada situación” y acordaron “trabajar estrechamente para preservar las instituciones democráticas”. Mientras Trump aseguró que lo que ocurre en Venezuela “es un desastre”, Macri que el país caribeño “no es una democracia”.

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