El 6 de septiembre de 1992, el coronel Ezra Rindam, responsable de la unidad de entrenamiento del Ejército de Nigeria, recibió el alto en un control de carretera en las inmediaciones de Lagos. Sin mediar explicación alguna, los agentes que habían detenido su vehículo le exigieron bajar del mismo y pocos minutos después le asesinaron de varios disparos. Aquellos policías se dieron cuenta rápidamente de que habían matado a un alto cargo militar y se dieron la fuga.

El enfado de los militares derivó en una auténtica 'guerra civil' entre el Ejército y la Policía, que los soldados no tardaron en ganar. Con los agentes policiales en desbandada, huyendo y refugiándose donde podían para no acabar muertos en manos de los otros uniformados, Lagos, la capital del país se sumió en el descontrol durante dos larguísimas semanas.

La banda de Shina Rambo se hizo prácticamente con el control de la ciudad, campando a sus anchas sin oposición alguna y provocando el germen de lo que hoy, casi 30 años más tarde, se ha convertido en uno de los principales problemas de seguridad ciudadana del país: la Unidad Especial Antirrobo o, como se la conoce por sus siglas en inglés, el SARS.

#EndSARS

No sería de extrañar que en las últimas fechas los lectores de este artículo hayan visto mensajes en redes sociales con el hashtag #EndSARS. Desde el que fue candidato a la presidencia de Estados Unidos Kanye West al protagonista de las últimas entregas de Star Wars John Boyega, pasando por el exfutbolista del Manchester United Rio Ferdinand. Muchos han sido los que han apoyado una iniciativa que surgió como un movimiento pacífico contra la brutalidad policial y que a día de hoy suma ya, según un informa de Amnistía Internacional, 56 muertos en las revueltas contra la Policía.

Y es que el SARS ha estado rodeado de polémica desde el mismo día de su nacimiento, ya que lo único que debería diferenciarla de las otras unidades antirrobo de la policía nigeriana es el nombre, pero ellos mismos se han creado una leyenda negra.

Manifestantes en Lagos durante las protestas contra el SARS. Reuters

En 1996 arrestaron sin cargo alguno a dos guardias de seguridad de una empresas sospechosos de un robo en la misma. Nunca se les imputó ningún delito ni pasaron por juzgado alguno. Simplemente desaparecieron hasta que en enero de 1997 sus cuerpos aparecieron en una de las múltiples morgues de Lagos. O, por poner otro ejemplo, en 2005, asesinaron a un conductor de autobús que se negó a pagarles un soborno a cambio de que le garantizasen la seguridad en su ruta.

Los detenidos por el SARS, según el informe de Amnistía Internacional, "han sido sometidos a una variedad de métodos de tortura que incluyen el ahorcamiento, el simulacro de ejecución, golpes, puñetazos y patadas, quemaduras con cigarrillos, asfixia con bolsas de plástico, posiciones corporales estresantes y violencia sexual". "Los resultados de nuestra investigación indican que se investigan pocos casos y que casi ningún agente comparece ante la Justicia por torturas y otros malos tratos", añade.

La brutalidad de sus métodos, las extorsiones, los asesinatos sin esclarecer y, sobre todo, su impunidad ha ido incrementando el descontento de una población que el 8 de octubre explotó. Si bien inicialmente las marchas fueron pacíficas, la respuesta policial no lo ha sido tanto, lo que ha generado una espiral de violencia que ni siquiera la llamada a "la comprensión y la calma" del presidente Muhammadu Buhari el pasado miércoles ha conseguido sofocar.

De hecho, la promesade Buhari de una amplia reforma policial, con la eliminación del SARS como "primer paso" no ha servido de nada. Y eso que aseguró "que todos los responsables de conductas indebidas o hechos ilícitos serán llevados ante la justicia".

El presidente de Nigeria Muhammadu Buhari durante su discurso a la nación. Reuters

Ataques selectivos

Testigos presenciales han relatado a la CNN como varios manifestantes han sido "asesinados" a tiros por soldados del Ejército, quienes posteriormente se llevaron los cuerpos para borrar el crimen. Además, desde Amnistía Internacional señalan que en una investigación propia desde el terreno han descubierto que al menos 12 personas murieron durante las protestas del martes en dos lugares de Lagos, Lekki y Alausa, un distrito más al norte.

Por su parte, el gobernador estatal de Lagos, Babjide Sanwo-Olu, anunció a la televisión local Arise TV que el Ejército había ofrecido desplegarse en el estado para proteger de los disturbios a establecimientos comerciales y gubernamentales, pero no matizó si finalmente se va a producir esa movilización. Además, adelantó que el toque de queda que rige desde el martes en el estado para contener las protestas podría suavizarse este mismo fin de semana para permitir a los residentes comprar alimentos y artículos de primera necesidad.

Condena internacional

Este jueves se sumaron nuevas voces de condena ante la creciente crisis social que atañe a la nación más populosa de África, con más de 195 millones de personas -la mitad de ellas menor de 18 años- hastiadas de la alta tasa de desempleo, la corrupción y la creciente inseguridad, sobre todo, en el norte del país.

El secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, condenó en Twitter "enérgicamente los incidentes de fuerzas militares que dispararon contra manifestantes desarmados en Lagos. Los involucrados deben rendir cuentas ante la ley".

Igualmente, el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki, reprobó la violencia contra los manifestantes e instó a los "actores políticos y sociales" a "respetar los derechos humanos y el Estado de derecho".

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