Más de 50 mujeres congoleñas han denunciado abusos sexuales por parte de los trabajadores humanitarios de algunas de las principales organizaciones del mundo durante la campaña de contención del ébola en la República Democrática del Congo (RDC). 

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La agencia de información humanitaria "The New Humanitarian" publicó las denuncias de más de las mujeres que han acusado de explotación sexual a trabajadores de la OMS y de ONG internacionales implicados en la respuesta contra el ébola en RDC, que incluso las obligaron a tener sexo a cambio de trabajo. Se trataría de presuntos abusos perpetrados entre 2018 y 2020.

Una de las mujeres, sobrevivientes de la enfermedad, relata como un trabajador humanitario la llamó por teléfono, cuyo contacto ella había proporcionado para que le hicieran el seguimiento médico, y la invitó a asistir a una sesión de asesoramiento en un hotel. En el vestíbulo aceptó un refresco y se despertó horas después, desnuda y sola, en la habitación donde cree que fue violada. 

“Perdí a mi marido por el ébola”, dijo. "En lugar de ayuda, todo lo que tuve fue más trauma", denunció. Su historia se repite a lo largo de las 50 denuncias. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado que investigará los hechos, que distan mucho de ser casos aislados, una vez que ya se han destapado el mismo tipo de abusos en otros países, en circunstancias similares. 

En un comunicado, la OMS señaló que sus líderes y personal están "indignados" por informes recientes sobre esos supuestos abusos por parte de empleados de esa agencia de la ONU. "Las acciones presuntamente perpetradas por personas que se identifican como trabajadores de la OMS son inaceptables y serán investigadas enérgicamente", subrayó la organización.

"La traición de personas en las comunidades a las que servimos es reprobable. No toleramos tal comportamiento en nadie de nuestro personal, contratistas o socios", indicó la OMS."Cualquier persona identificada como involucrada -prosiguió- deberá rendir cuentas y se enfrentará a graves consecuencias, incluido el despido inmediato".

El director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha empezado una revisión exhaustiva de las denuncias, así como de asuntos de "protección más amplia en entornos de respuesta a emergencias sanitarias".

Denuncias que se repiten

"La OMS tiene una política de tolerancia cero con respecto a la explotación y el abuso sexual", agregó la agencia de la ONU, sin especificar las alegaciones.

En entrevistas, las mujeres relatan múltiples incidentes de abuso, principalmente por parte de hombres que dijeron ser trabajadores internacionales, durante la crisis del ébola de 2018 a 2020 en la República Democrática del Congo.

Los hombres trabajaban en la Organización Mundial de la Salud (OMS), Unicef, Oxfam, Médicos Sin Fronteras (MSF), World Vision, Alima y la agencia de migración de la ONU, OIM.

Las acusaciones se producen dos años después de que las organizaciones se comprometieran a limpiar sus plantillas cuando se reveló que Oxfam había encubierto una investigación sobre la contratación de prostitutas, algunas supuestamente menores de edad, por parte del personal que trabajaba en Haití después del terremoto de 2010.

Otras organizaciones, incluidas Save the Children y Plan International, también se vieron envueltas en el escándalo y denunciaron casos de acoso sexual por parte de miembros del personal.

Nuevo brote de Ébola

Actualmente está en pleno auge un brote de ébola en el noroeste de la RDC, que se declaró el pasado 1 de junio y ha causado 124 casos y 50 muertos, aunque se han recuperado 67 pacientes, según datos de la OMS vigentes hasta el pasado día 27.

La undécima epidemia de esta enfermedad altamente contagiosa que sufre la RDC afecta a la provincia de Ecuador, con una población de más de un millón de habitantes.

Esa zona ya sufrió el noveno brote del virus del ébola entre mayo y julio de 2018, cuando se registraron 54 casos, entre ellos 33 muertos y 21 supervivientes.

Las autoridades congoleñas declararon el pasado 25 de junio el fin de la décima epidemia, que asoló tres provincias del noreste del país (Kivu del Norte, Kivu del Sur e Ituri) desde el 1 de agosto de 2018, con un balance de 3.463 casos, 2.280 fallecidos y 1.171 supervivientes, según las últimas cifras emitidas por la OMS.

Esta epidemia es la peor de la historia de la RDC y la segunda más grave del mundo, después de la que asoló África occidental de 2014 a 2016, en la que murieron 11.300 personas y hubo más de 28.500 casos, aunque esas cifras -según la OMS- pueden ser más altas.