Tánger

El ex presidente argelino Abdelaziz Bouteflika (84 años) falleció por problemas cardíacos este viernes en Argel, según un comunicado de la presidencia.

Dirigió el país desde 1999 hasta que en 2019 se vio obligado a dimitir tras las protestas de los ciudadanos argelinos en contra del sistema en el poder. En su carta de renuncia al dejar el gobierno el 2 de abril de 2019, pidió perdón al pueblo, y reconoció “errores humanos”.

Comenzó joven en la política, a la que dedicó seis décadas de su vida. A los 25 años fue nombrado ministro de Juventud y Deportes. Un año más tarde se convirtió en el ministro de Asuntos Exteriores más joven del mundo. Un récord que se extiende hasta la actualidad. También ostenta el primer lugar como el presidente que más tiempo ha estado en el poder en Argelia.

Nació en la ciudad marroquí de Oujda de padres argelinos. A los 19 años se unió al Ejército de Liberación Nacional (ELN), ala militar del Frente de Liberación Nacional (FLN), que lideró la independencia de Argelia de la colonización francesa.

En 2013, sufrió un derrame cerebral que lo debilitó gravemente. Así, sus dos últimos mandatos estuvieron marcados por problemas de salud, además de por escándalos de corrupción que involucraron a empresarios y políticos de su entorno.

Pese a no poder hablar y de moverse en una silla de ruedas debido a su enfermedad, el 10 de febrero de 2019 anunció su intención de presentarse para un quinto mandato. Algo que desató el descontento de la ciudadanía que se manifestó cada viernes para exigir su salida y la reforma del sistema político.

Finalmente, las protestas durante dos meses de ese movimiento pacífico, conocido como Hirak en árabe, y la presión del ejército, lo obligaron a dejar el poder, tras ser convocado por el jefe del Estado Mayor.

Dos de los momentos destacados de los mandatos de Bouteflika son el referéndum sobre la reconciliación nacional y la consolidación de su poder a través de la modificación de la Constitución que le permitió postularse para un tercer mandato en 2009. Entre sus reformas gubernamentales, sustituyó el departamento de Inteligencia por una agencia de seguridad dirigida directamente por la Presidencia.

Fue procesado por el Tribunal de Cuentas, acusado de haber malversado 60 millones de francos franceses en las tesorerías de las distintas cancillerías argelinas en el extranjero. Entonces se exilió seis años en el golfo árabe, y regresó a Argelia a finales de la década de 1980. En esa época rechazó varias propuestas para convertirse en ministro y una para acceder a las funciones de Jefe de Estado. Aunque finalmente ocupó el palacio presidencial El Mouradia de Argel en 1999.

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