El jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, envió una carta al presidente afgano, Ashraf Ghani, en la que propone una hoja de ruta para "acelerar" el proceso de paz con los talibanes, incluido "un acuerdo negociado y un alto el fuego", al no descartar la retirada total de las tropas en mayo.

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El paso adelante de tomado por la administración Biden llega en un año en el que se cumplen dos décadas de la invasión norteamericana al país asiático. Era 2001 y Osama Bin Laden, hoy muerto, era el objetivo número uno del país tras los atentados de las Torres Gemelas.

La carta, a la que tuvieron acceso varios canales afganos como Tolo y 1TV, y confirmó más tarde su existencia en Twitter el portavoz del Palacio Presidencial, Dawa Khan Menapal, es la primera de estas características que Kabul recibe de Washington.

"Aunque todavía no hemos finalizado nuestra revisión del camino a seguir, hemos llegado a la conclusión inicial de que la mejor manera de promover nuestro interés común es hacer todo lo posible por acelerar las conversaciones de paz y lograr que todas las partes cumplan con sus compromisos", afirmó Blinken en la carta.

Así, añadió, para avanzar hacia un "acuerdo político negociado y un alto el fuego permanente y completo" en Afganistán, Estados Unidos está llevando a cabo un esfuerzo diplomático de "alto nivel" con las partes afganas, los países regionales y las Naciones Unidas.

Cuatro puntos

En la misiva, el jefe de la diplomacia estadounidense subrayó cuatro puntos que deben seguir cuanto antes. El plan de Biden, al que ha tenido acceso EL ESPAÑOL, fue publicado inicialmente por el Washington Post.

En el primero, Estados Unidos pedirá a la ONU que convoque a los ministros de Exteriores y enviados especiales de Rusia, China, Pakistán, Irán, la India y EEUU para "discutir un enfoque unificado para apoyar la paz en Afganistán".

En el segundo paso, pidió al representante especial estadounidense para la paz en Afganistán, Zalmay Khalilzad, que comparta con el Gobierno afgano y los talibanes "propuestas escritas" con el objetivo de acelerar las discusiones para alcanzar un "acuerdo negociado y un alto el fuego".

En el tercer punto, Blinken adelanta que solicitará a Turquía que organice una reunión de alto nivel entre el Gobierno afgano y los talibanes "en las próximas semanas para finalizar un acuerdo de paz".

Y por último, con el fin de evitar un incremento de la violencia en la conocida como "ofensiva de primavera" de los talibanes, la administración estadounidense "ha preparado una propuesta revisada para una reducción de la violencia de 90 días".

Estas propuestas llegan cuando las conversaciones de paz intraafganas entre Kabul y los talibanes, que comenzaron el pasado septiembre en Doha, continúan estancadas sin mayores avances, mientras la violencia en el país va en aumento.

Esas negociaciones se celebraron después de que el 29 de febrero de 2020 Estados Unidos y los talibanes alcanzaran un histórico acuerdo en Doha en el que Washington se comprometía a retirar sus tropas en 14 meses, mientras que los insurgentes garantizaban que el territorio afgano no acogería a terroristas extranjeros ni serviría de base para cometer atentados contra otros países.

En base a ese acuerdo, Blinken reconoció que "Estados Unidos no ha descartado ninguna opción", incluida "la retirada total de nuestras fuerzas para el 1 de mayo", después de que redujeran ya durante el último año sus tropas de 12.000 a solo 2.500, el número más bajo desde la invasión estadounidense en 2001.

"Incluso con la continuación de la asistencia financiera de los Estados Unidos a sus fuerzas después de una retirada militar estadounidense, me preocupa que la situación de seguridad empeore y que los talibanes puedan lograr rápidos avances territoriales. Se lo dejo claro para que comprenda la urgencia de mi tono", advirtió Blinken al presidente afgano al final de la carta. 

Rechazo afgano

El Gobierno afgano ha rehazado, por el momento, la propuesta americana. "Nuestra pobreza y dependencia del mundo exterior no significan que debamos aceptar peticiones ilegítimas", denunció el primer vicepresidente afgano, Amrullah Saleh, en un evento en Kabul después de que la carta de Blinken dirigida al presidente afgano, Ashraf Ghani, fuese filtrada a los medios afganos.

Saleh reconoció que la relación de Kabul "con el mundo occidental y los Estados Unidos es fundamental y se basa en intereses mutuos", pero afirmó que aunque las potencias extranjeras son libres de decidir sobre su presencia militar en Afganistán, no lo son sobre el destino de la nación asiática.

"Los americanos y los occidentales están en su derecho de organizar conferencias, dar entrevistas, escribir cartas y negociar con los talibanes sobre qué hacer con los 2.500 soldados estadounidenses y los varios miles de soldados de la OTAN. Y también es nuestro legítimo derecho el de no someter el destino de 35 millones de afganos al calendario de otros", dijo el vicepresidente.