Quito

El correísta Andrés Arauz se ha hecho con la victoria en ls elecciones de Ecuador, pero no ha logrado evitar la segunda vuelta. El 11 de abril, el país irá de nuevo a las urnas para elegir a su próximo presidente después de que el recuento no haya propiciado una victoria absoluta del candidato en primera posición, Andrés Arauz.

Arauz, de 36 años, se ha hecho con la primera vuelta con un 32,31 % de los votos, más de quince puntos porcentuales por encima de su inmediato sucesor, aún por decidir debido a que a lo largo de todo el recuento se estaba produciendo un empate técnico entre el centroderechista Guillermo Lasso y el indígena medioambientalista Yaku Pérez.

Ambos intercambiaban posiciones a lo largo de las horas en lo que ha sido un sorpresa en el resultado, pues todas las encuestas habían dado a Arauz y Lasso como los contendientes de una segunda vuelta.

Ecuador se encamina hacia la segunda vuelta de las presidenciales tras la victoria insuficiente del correísta Andrés Arauz

Pero en las últimas horas, Pérez parecía incluso tomar cierta ventaja y afianzarse en el segundo puesto con el 19,92 % de los votos, en tanto que Lasso obtenía el 19,22 %.

Una diferencia de menos de un punto percentual que aún era reversible.

En cuarta posición, de la batería de 16 candidatos que este domingo se disputaron la Presidencia figura el también izquierdista Xavier Hervás, que cosechaba el 16,10% de los votos.

El resto de los votos se lo han repartido en pequeñas fracciones los otros doce candidatos.

Victoria contundente

"Es una victoria contundente", aseguró a Efe Arauz en una entrevista el domingo por la noche en la que se mostró convencido de que ganará la segunda ronda independientemente de quién quede en segundo lugar, pero en la que también reconoció que le gustaría una batalla electoral que sea más clara, con quien representa la otra visión de mundo a la suya, es decir, Lasso.

Delfín del expresidente Rafael Correa, que gobernó Ecuador entre 2007 y 2017, Arauz tiene apenas 36 años y es el candidato más joven que podría alcanzar la Presidencia en la historia de Ecuador.

A la política llegó el verano de 2020 cuando el correísmo buscaba un candidato para devolver el poder a la Revolución Ciudadana, el proyecto económico y social de Correa del que el actual presidente, Lenín Moreno, se apartó en 2017.

Desde entonces, ambos libran una batalla que se ha trasladado a las elecciones de este domingo, pese a que Moreno no concurría.

Dos tercios

Esa es la lectura que también le ha dado Lasso, quien ha tardado horas en comparecer ante los medios de comunicación, aparentemente, por la gran inestabilidad de su segundo puesto.

"Felicitación al pueblo ecuatoriano que por más del 65 %, equivalente a las dos terceras partes, le ha dicho no al modelo totalitario y populista que pretende volver a gobernar con recetas y medidas que han fallado en todos los países del mundo en donde se han aplicado", acabó manifestando en el Centro de Convenciones de Guayaquil.

Para Lasso, que tras el cierre de urnas había asegurado que accedía a una segunda vuelta, se trata de un voto anticorreísta que en la segunda vuelta dará la victoria a quien hoy llegue en segunda posición.

Más convencido de su buen resultado se mostró, el indígena Pérez que se presentaba a las comicios como una vía intermedia entre ambas corrientes con una agenda social y medioambialista.

70% de participación

En las elecciones de este domingo, más de trece millones de ecuatorianos estaban llamados a elegir a su nuevo presidente y vicepresidente, a 137 miembros de la Asamblea Nacional y a cinco del Parlamento Andino.

Según el CNE, el índice de participación en los comicios fue de algo más del 70 % en una jornada marcada por la pandemia del coronavirus que ha obligado a medidas especiales para evitar una ola de contagios.

Según las últimas estadísticas, Ecuador registra unos 258.000 casos acumulados, mientras que los fallecimientos ascienden a 15.012 entre casos confirmados y probables, informó este domingo el Ministerio de Salud Pública.

Las medidas de bioseguridad impuestas al ingresar en los recintos electorales provocaron demoras en el voto de hasta tres horas, colas de varios cientos de metros en algunos casos puntuales, que sin embargo no perturbaron un proceso que transcurrió con normalidad.

La jornada en las principales ciudades se caracterizó por largas filas de votantes afuera de los colegios, que cerraron sus puertas a las 17.00 hora local (22.00 GMT), dejando fuera a quien no hubiera votado, con la correspondiente multa de 40 dólares.

El CNE pidió reiteradamente a la ciudadanía acudir con mascarilla, bolígrafo propio y alcohol, y su presidenta Diana Atamaint manifestó estar sorprendida de la afluencia de votantes pese a la pandemia.

Su subalterno, el consejero Enrique Pita, aseguró en rueda de prensa, que el absentismo no ha decaído de lo habitual pese a la pandemia.

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