Beirut

Con vistas al mar Mediterráneo, el Hotel Fenicia, símbolo del Líbano, busca resurgir por tercera vez de sus cenizas de manos de su director español-costarricense tras quedar gran parte destruido por la explosión del pasado 4 de agosto, que causó miles de víctimas.

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Manrique Rodríguez estaba en el momento de la explosión junto a su familia en el lujoso hotel, que mira al puerto de la capital, donde se hospedaban 200 personas, además de los empleados.

“Tuvimos heridos, tanto huéspedes como empleados, pero la mayoría leves, ha sido un milagro”, señala a Efe mientras pasea por el interior del hotel de cinco estrellas, donde los vidrios de las centenares de ventanas reventadas se acumulan, aunque con los legendarios candelabros intactos.

El Hotel Fenicia de Beirut antes de la explosión. @ZKphotography

Explosión en 2005

A lo largo de los años el Hotel Fenicia ha sufrido varios incidentes que han amenazado con hacerlo desparecer. Durante la guerra civil (1975-1990) fue el escenario de la conocida como “batalla de los hoteles” y quedó totalmente en ruinas y abandonado, hasta su reapertura en el año 2000.  

La última vez que cerró fue cuando el primer ministro Rafic Hariri fue asesinado el 14 de febrero de 2005 por un camión que contenía al menos una tonelada de explosivos y que estalló junto al edificio.

A la izquierda el Hotel Fenicia completamente destruido en 1976. A la derecha, su reapertura en el año 2000. Reuters

Ahora, la esperada sentencia de ese crimen será anunciada por el Tribunal Especial para el Líbano (TEL) el próximo 18 de agosto, una cuestión que a Manrique le inquieta, aunque prefiere quedar alejado del tema.

El director afirma que “es una cosa muy mediática, estaba sobre la mesa” en las conversaciones previas al 7 de agosto, cuando se iba a anunciar el fallo, aunque la fecha se pospuso por la explosión, que dejó al menos 178 muertos y más de 6.000 heridos.

“Lógicamente claro que inquieta, sin embargo como yo veo las cosas, la parte política o como extranjero en este país, prefiero ni meterme ni opinar ni decir porque yo me siento un invitado”, afirma.

La última explosión

Aunque el Hotel Fenicia no ha sido el más dañado por la explosión de 2.700 toneladas de nitrato de amonio que se encontraban almacenadas en el puerto sin las debidas medidas de seguridad, las consecuencias económicas que puede traer consigo este desastre pueden ser muy graves. El estallido ha dejado más de 6.000 heridos y cerca de 200 muertos, además de decenas de desaparecidos. 

El gobierno ha dimitido en bloque por la presión de la ciudadanía, que ha organizado masivas protestas en las que les responsabilizaba de lo ocurrido, aunque todavía se desconoce el motivo concreto qué provocó la detonación. Según distintas organizaciones humanitarias, más de 250.000 personas se han quedado sin hogar y los barrios céntricos de la capital están completamente arrasados.

Ahora mismo, el hotel, que se encuentra a unos tres kilómetros del lugar donde sucedió la explosión, se tiene que enfrentar a la reconstrucción de las tres torres del hotel, en las que hay un total de 476 habitaciones y apartamentos. Rodríguez habla de la necesidad de “millones de dólares, pero cuántos, es difícil saber en este momento”, ya que “todo se compromete, no solo el vidrio, sino también las alfombras, muebles, cortinas rasgadas, ese tipo de cosas”.

“La estructura del hotel no fue damnificada (…) está en perfecto estado. El daño fue mucho pero fue en la parte estética”, aduce en un momento en el que se sigue reuniendo con compañías de seguros. El español-costarricense estima en “meses y no en años” la reapertura del hotel, de la cadena IHG (InterContinental Hotels Group).

Caída de resultados

El año pasado fue uno de los mejores en la historia del hotel, donde “todos los índices de calidad estaban sobrepasados”, así como se sobrepasaron los resultados, ya que en octubre de 2019 ya tenían 14 millones de dólares, con el que cuentan anualmente, explica Rodríguez.

Por esos resultados en el hotel, al que llegó en octubre de 2018, le dieron el premio en la cadena al mejor director general de 2019 en la región. Aunque todo cambió unos meses después.

En octubre comenzó la revolución contra la clase dirigente, seguida de una parálisis política por la dimisión del Gobierno de Saad Hariri, agravada por su peor crisis económica desde el final de la guerra civil por la pérdida de valor de más de un 80% de su moneda local, culminando con el cierre por la pandemia del coronavirus y la explosión.

“Es muy difícil”, afirma, aunque señala que como director no tiene “el derecho de mostrar miedo o echarme para atrás o lamentarme o ser pesimista, eso no esta en mi vocabulario. Estoy aquí y tengo que seguir adelante, tengo más de 500 empleados, 500 familias que dependen de nosotros”.

Pese a que vea como un desafío encontrar ahora los materiales de la reconstrucción ya que “la mitad de la ciudad está sin vidrio, sin aluminio y madera”, la parte positiva dentro de esta tragedia que subraya Rodríguez es que “los ojos de la comunidad internacional están en Beirut”.

“Hay muchas ganas de salir adelante. Este es un país que ha caído 20 veces y se ha levantado 20 veces, como el ave fénix”, zanja.