La pandemia del coronavirus sigue acelerando: ya son más de nueve millones de contagiados y la cifra de positivos diagnosticados en todo el mundo llegará pronto a los diez, según la incesante progresión y propagación del virus que ha parado al mundo. Además, son ya casi las 500.000 vidas robadas, según las estadísticas oficiales. 

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Mientras medio mundo intenta volver a la nueva normalidad y aprende a convivir con el virus, la OMS advierte: los confinamientos acaban pero la epidemia sigue ahí y el riesgo sigue existiendo. 

Hace sólo unos días, el director del organismo sanitario, Tedros Adhanom Ghebreyesus, lanzó la voz de alarma. La epidemia está entrando en una "nueva y peligrosa fase" tras registrarse una cifra récord de más de 150.000 infecciones en un día.

Rebrotrioskos Tomás Serrano

"Gente harta de estar en casa"

Tedros admitió que "mucha gente, comprensiblemente, está harta de estar en casa, y los Estados quieren abrir sus sociedades y economías", pero subrayó que ha de mantenerse "una vigilancia extrema".

Las largas semanas de confinamiento en varios países están provocando una suerte de estampida en la que los ciudadanos tratan de recuperar su vida y vuelven a la movilidad, un escenario abonado para que el virus vuelva a transmitirse. 

Mientras la situación parece seguir descontrolada en América, Europa transita estos días hacia la nueva normalidad con la mayoría de las fronteras reabiertas y muy pendiente de los múltiples brotes o focos, que ocupan y preocupan a las autoridades. 

El peligro de los rebrotes

En Europa, uno de los focos que más ha preocupado en las últimas jornadas está en Alemania, un país modélico en la primera etapa de la epidemia por su estricta política de test masivos. El contagio de 1.553 personas en un matadero en el oeste de Alemania obligó este martes a las autoridades regionales a decretar el cierre parcial de la vida pública en el distrito de Gütersloh, mientras los epidemiólogos llamaron a reforzar la prudencia ante este y otros rebrotes locales.

El jefe del Gobierno del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, Armin Laschet, anunció esta medida, de la que dijo que "desde el punto de vista de las cifras", en principio sería innecesaria, ya que más allá del rebrote en la empresa cárnica Tönnies, el número de contagiados en el distrito afectado es de 24.

"Eso nos permitiría decir que el foco está localizado, pero vamos a dar un paso más y ordenar el cierre de la vida pública para el distrito de Gütersloh" hasta el próximo día 30, con el objetivo de "calmar" y "obtener claridad" sobre la situación general. La idea es poder determinar en esta semana con la realización de test masivos hasta qué punto se puede haber extendido el coronavirus entre la población, precisó.

Portugal, que también fue alabado por su rápida reacción a la hora cerrar fronteras e imponer restricciones, sigue manteniendo algunas medidas activas en la región de Lisboa, que sigue sin controlar del todo los nuevos contagios.