Cada país europeo ya está trabajando en la manera de reabrir sus fronteras para dar paso de nuevo a la libertad de movimiento, perdida durante esta crisis del coronavirus, y reactivar poco a poco sus economías. Entre estos países se encuentran tres de la zona del Báltico -Estonia, Letonia y Lituania- y Austria, que el sábado por la noche abrirá sus puertas a seis de sus ocho países vecinos. 

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En el caso de este país centroeuropeo, el objetivo del Gobierno es facilitar la libre circulación de bienes y personas, sobre todo de los empleados que pasan la frontera para llegar a sus puestos de trabajo. 

Por el momento, según ha informado el Ministerio de Interior de Austria, abrirá las fronteras con Alemania, Suiza, Liechtenstein, República Checa, Eslovaquia y Hungría. En estas seis fronteras solo se harán de ahora en adelante controles aleatorios de salud de los viajeros.

El objetivo, según el Gobierno de coalición entre conservadores y ecologistas, es abrir por completo sus fronteras con esos países a partir del 15 de junio próximo, siempre y cuando la epidemia lo permita.

Austria, con casi nueve millones de habitantes, es uno de los países europeos más avanzados en el control de la pandemia, con menos de mil enfermos y una tendencia a la baja en las infecciones. Por eso, el Gobierno austríaco dijo este viernes que no ve por el momento ninguna posibilidad de abrir sus fronteras con Italia, uno de los países de la Unión Europea más afectados por el coronavirus.

El último país limítrofe con Austria es Eslovenia, que anunció el viernes la apertura completa de sus fronteras. Sin embargo, Viena todavía está negociando con ese país abrir también su lado de la frontera.

De la misma manera, el Gobierno de la República Checa mantiene por el momento su frontera cerrada para todos los viajeros extranjeros no residentes. Esa prohibición de entrada para turistas se mantiene a pesar de que este sábado vence el estado de emergencia decretado hace dos meses para luchar contra la pandemia.

Las tres repúblicas bálticas

Al norte del Viejo Continente se encuentran Estonia, Letonia y Lituania, que este sábado han reabierto sus fronteras internas para crear una especie de micro área Schengen que aprecian como un mensaje político positivo hacia otros países de la Unión Europea (UE) en la progresiva desescalada de medidas contra la pandemia.

En declaraciones a Efe Ojars Kalnins, exembajador letón en Estados Unidos, comentó que la medida aprobada esta semana por los líderes de su país junto con los de Lituania y Estonia "muestra que los tres países bálticos pueden cooperar, como ya lo han estado haciendo en un gran proyecto de infraestructura, Rail Baltica", en alusión al plan de interconexión ferroviaria entre esas repúblicas para unirlas con Europa Occidental.

Kalnins citó un reciente artículo publicado en la revista Foreign Policy que elogió a Letonia por su aproximación racional y basada en datos científicos a la pandemia, que ha causado menos de veinte fallecidos.

Pequeño impulso al sector turístico

A diferencia que en el caso austríaco, cuyo objetivo es fomentar principalmente el transporte de mercancías y de personas que necesiten pasar la frontera para trabajar, estos tres bálticos esperan una modesta recuperación del mercado turístico, que supone entre el 5% y el 7,8% de su PIB, aunque la "burbuja báltica" aguarda todavía la llegada de alemanes y escandinavos, sus visitantes principales.

Desde que las alertas por la COVID-19 se decretaron a mediados de marzo en los tres países ha habido un cierre casi completo de los viajes turísticos y la decisión conjunta de sus primeros ministros de reabrir las fronteras crea una "burbuja turística" dentro de una Unión Europea con muchas más restricciones.

"Es un paso maravilloso", dijo a Efe Janis Pinnis, de la Asociación de Hoteles y Restaurantes de Letonia. Advirtió sin embargo de que la demanda local y los visitantes de Lituania y Estonia solo representa el 25% de la capacidad hotelera total. "Lo que necesitamos es que se reanuden los viajes desde Escandinavia, Alemania y Rusia", declaró.

Iveta Gruodyte, especialista del turoperador lituano Baltic Tours, escribió por su parte que "la mayor parte de nuestros turistas vienen de Estados Unidos, Alemania y algunos australianos. Las fronteras entre nuestros tres países ya abren pero nuestros clientes no pueden venir, no hay vuelos desde otros países".

En estos tres países se han relajado las medidas restrictivas, si bien en Letonia, por ejemplo, los bares y restaurantes no cerraron del todo en ningún momento de la crisis. De esta manera, los turistas que lleguen tendrán lugares en los que alojarse, descansar y comer, siempre respetando el distanciamiento social y las medidas de seguridad -como unos límites en el aforo más controlados-, que se mantienen en todas partes.