En medio del debate de la Iglesia en el Vaticano sobre la posibilidad de que haya sacerdotes casados en la Amazonía, la WOW hizo su aparición. Junto a la Santa Sede este grupo de activistas se manifestó este martes para reclamar que las mujeres también puedan ser ordenadas sacerdotes.

Noticias relacionadas

El grupo, cuyo nombre completo es Women's Ordination Worldwide, creen que esta medida sería la solución a la escasez de sacerdotes en diferentes regiones. Un problema más acuciante en Europa y Norteamérica. Algo que ha causado que sacerdotes sean trasladados desde el África subsahariana y Asia para cubrir estas carencias.

El sacerdocio es un privilegio denegado a las mujeres a pesar de que muchas ejercen distintas funciones en la Iglesia. Es un tema tabú, incluso cuando el propio Papa se ha abierto a dialogar sobre los distintos roles de la mujer en la institución.

La plataforma tiene grupos nacionales e internacionales en todo el mundo. Nacieron en Austria, en el Primer Sínodo Europeo de Mujeres en Gmunden, en 1996. Desde entonces se han 'mudado' a Gran Bretaña, Japón, Estados Unidos, Francia, Australia, Bangladesh, Canadá, Irlanda, Malta o Polonia.

Kate McElwee, una representante de WOW de la sede de Roma, contaba a The Guardian que "empoderar a las mujeres salvaría la iglesia". "Nuestra Iglesia y nuestra Tierra están en crisis, y empoderar a las mujeres en los roles que ya están desempeñando en sus comunidades es una solución. Estamos abogando por la igualdad y eso incluye la ordenación", añadió.

WOW se sustenta en "la diversidad de la humanidad dada por Dios y se compromete a proporcionar un modelo de liderazgo colaborativo y no jerárquico". Según ellos mismos, se basan en el "principio de igualdad como clave para oponerse a la discriminación".

Sus objetivos, además de "coordinar el movimiento mundial para la igualdad de ordenación", incluyen "organizar eventos para resaltar las consecuencias de la falta de historia y ministerio de las mujeres", ayudar a "liberar a la Iglesia Católica Romana de la carga del sexismo". 

Aseguran ser conscientes de que la Iglesia no tiene capacidad de actuar con un mensaje de "igual dignidad humana" hasta que se le reconozca ese derecho a las mujeres. Pretenden además "visualizar a hombres y mujeres que trabajan como compañeros para renovar el sacerdocio y alejarse de las causas del clericalismo".

Ese proceso lo llevan a cabo con un diálogo "respetuoso y compasivo" a todos los niveles de la Iglesia, incluidos sus líderes. 

Precisamente el Vaticano está viviendo un conflicto con la Iglesia alemana, que propone "debates controvertidos en el horizonte de la evangelización", según la Conferencia Episcopal Alemana. Entre ellos el poder, la moral sexual, el estilo de vida sacerdotal y el papel de las mujeres.