El papel de los cónyuges en las cumbres internacionales ha levantado mucha polémica en las últimas citas, sobre todo por los actos en los que participan, muchas veces frívolos si se les compara con lo que están tratando sus parejas en las reuniones.

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La última imagen que ha abierto de nuevo esta polémica es la que se ve a las esposas y el esposo (de Theresa May, el único hombre en este grupo) dando de comer a los peces en el estanque del Templo Tofuku-ji en Kioto durante la cumbre del G20 en Japón.

Dentro de este grupo, se encontraba Begoña Gómez, la esposa del presidente del Gobierno español, que ha reanudado su agenda internacional con esta cita, puesto que no viajaba con Pedro Sánchez desde su visita a La Habana en noviembre de 2018.

En las imágenes difundidas, se ha visto a Begoña Gómez compartir confidencias con Juliana Awada, la primera dama argentina, que también ha participado de esta agenda paralela.

Muchos líderes han pedido dotar a estas agendas de un contenido con más peso, de cuestiones solidarias o que tengan que ver con educación o infancia, en vez de que sean exclusivamente citas culturales o gastronómicas, como ha ocurrido en esta ocasión.

Sobre todo, por el contraste que supone la foto de la mayoría de los hombres (líderes mundiales) tratando cuestiones de estado y la de sus esposas (casi todas mujeres) dando de comer a los peces o visitando un templo.

Curiosamente, el presidente de EEUU, Donald Trump, no ha asistido a la cumbre acompañado de su esposa, Melania, sino de su hija, Ivanka Trump, que ha sido criticada por intentar tener un papel relevante en esta cumbre incluso tratando de meterse en una conversación entre Merkel, Macron, Trudeau y May.