Entre los años 1980 y 2000, Perú se sumió en un conflicto armado que enfrentó al aís con el grupo terrorista Sendero Luminoso. Los estragos del conflicto son 70.000 personas muertas, violaciones, desplazamientos de campesinos...

Durante 1996 y el 2000, el Estado peruano esterilizó sin consentimiento a más de 270.000 mujeres. Para ello, se recurrió al engaño, a las amenazas y a los sobornos.

La región de Ayacucho es uno de los lugares que más sufrió la violencia contra las mujeres durante el conflicto armado. Se estima que un 65.2% de mujeres en edad fértil sufrieron violencia física, un 63% violencia psicológica y un 34% violencia sexual.

Una de las mujeres que ha sufrido violaciones y que fue esterilizada en contra de su voluntad es Dionisia Calderón. Por el Día Internacional por la Eliminación de la Violencia Sexual en Conflictos (19 de junio), la Asociación SER ha revelado el caso de Dionisia.

"Violadas y torturadas"

Su presidenta, Raquel Reynoso, cuenta que la labor de la asociación consiste entrabajar en esta región del país, "una zona que ha sido afectada por el conflicto armado interno", y donde "muchas mujeres han sido violadas y torturadas". Reynoso concreta que "durante la época del conflicto muchas mujeres han sido esterilizadas contra su voluntad, con engaños".

Dionisia es una de ellas, y desde su experiencia relata que ha sufrido "las violaciones de los senderistas (miembros de Sendero Luminoso)". Dionisia asegura que "todas las mujeres hemos sido violadas sexualmente por los militares" en lo que, califica, fue un "tremendo atropello".

La presidenta de SER cuenta el procedimiento del que se servían para esteriliar a muchas de las mujeres, sin su consentimiento: "Las han engañado diciéndoles que les iban a dar más comida. Es aprovecharse de su situación de pobreza extrema, que no tienen qué comer, para decirles: te doy una bolsa de alimentos y te vienes conmigo".

Engañaban a las mujeres y las sedaban para realizar el procedimiento de esterilización. "Van a recoger el alimento y les dan una inyección de anestesia, y luego se despiertan en un lugar que no conocen, junto con otras mujeres esperando que se pase la anestesia, y sin saber qué ha pasado", cuenta Reynoso.

"Mi esposo me pegaba"

Dionisia concreta que "a todas las mujeres les han esterilizado en el periodo del presidente Fujimori", que fue entre los años 1990 y 2000. Dionisia también cuenta que, a parte de la violencia sufrida por parte de los senderistas y los militares, muchas mujeres también la sufrieron en casa, de sus maridos: "A mí, mi esposo me pegaba".

Muchas mujeres han muerto, se han quedado enfermas o inválidas. El Gobierno ha creado una ley de atención a las víctimas de las esterilizaciones forzadas. "La ley dice que tienen que ir a las capitales de la región", relata Reynosa.

Pero hay un inconveniente, y es que las mujeres que quieran acceder a esta atención deben desplazarse hasta las capitales de la región. "Es decir, para esterilizarlas les han ido a buscar hasta lo mas profundo de sus comunidades, pero para registrarse ellas, tiene que ir a buscar las autoridades", critica Reynosa.

Es de esta labor de ayuda a las mujeres que necesiten acceder a la ayuda otorgada por la ley de la que se encarga la Asociación SER. "Estamos muy solidarizadas con ellas. Hemos hecho vídeos y campañas para que puedan acceder al registro, y también les estamos dando un acompañamiento, para que ellas mismas exijan sus reparaciones integrales".

Dionisia Calderón asegura que ella buscará esa ayuda. "Ahora no tengo temor a nada, no. Voy a seguir luchando, y algún día encontraré justicia".