Alberto D. Prieto Agencias

En la noche de este viernes, el presidente de la república de Colombia, Iván Duque, anticipaba que al régimen tiránico de Nicolas Maduro le quedaban "horas". La declaración podría parecer una bravata si no se conoce la proverbial prudencia del joven político centrista llegado el año pasado al Palacio de Nariño de Bogotá.

Después del estrangulamiento financiero anunciado la semana pasada en el Consejo de Seguridad de la ONU por Mike Pompeo, secretario de estado de EEUU; tras los nuevos apoyos cosechados a lo largo del mundo por el presidente interino, Juan Guaidó; pasado un día desde que John Bolton, asesor de Seguridad de la Casa Blanca, le diera a elegir entre Varadero y Guantánamo; y rodeado el chavismo por cientos de miles de venezolanos que han tomado este sábado las calles, Maduro está casi caído.

Sólo falta encontrar dónde aterrizar el avión que lo saque del país. Pues medios del país caribeño ya han dado por seguro lo declarado por el general de división Francisco Yáñez, que el heredero de Hugo Chávez ya tiene aviones preparados para abandonar no sólo su sillón del Palacio de Miraflores, sino la misma Venezuela.

Quién le vaya a dar refugio dependerá de negociaciones que tienen más que ver con el futuro que con el pasado del país. Es decir, del reparto de las deudas pública y privada -si así se puede considerar lo que queda de la antigua petrolera estatal PdVSA y sus subsidiarias-, los activos industriales y las fajas de prospección como la del Orinoco y la -aún en disputa en los tribunales internacionales- del Esequibo.

La oposición se manifiesta este sábado, además de para agradecer al Parlamento Europeo por reconocer como presidente a Guaidó y en respaldo al ultimátum europeo dado a Nicolás Maduro para que convoque a elecciones por su pan y libertad.

Los opositores toman las calles para insistir en la entrada de "ayuda humanitaria" al país en medio de la grave crisis económica que ha ocasionado escasez de alimentos y medicinas y para expresar, una vez más, su rechazo al mandatario Maduro. Las concentraciones están convocadas en toda Venezuela y distintos países del mundo. En Madrid será en la tarde de este sábado, a las 19.00 horas en la Puerta del Sol.

Caracas tomada por los demócratas

En Caracas los opositores partieron desde distintos puntos y se concentrarán en una zona del este, donde la oposición siempre ha sido mayoritaria. Medios locales y partidos opositores han informado sobre manifestaciones en el estado central de Carabobo, que está en cabezada por la dirigente María Corina Machado, Zulia (noroeste), Delta Amacuro (este), Táchira (oeste), Monagas (este), Apure (oeste) y de al menos otros siete estados.

Miles de venezolanos en las calles de Caracas contra Nicolás Maduro. Reuters

Desde la movilización en Caracas, Ricardo González de 58 años dijo a Efe que se encontraba en la manifestación porque finalmente en Venezuela se está "observando un aire de libertad" y celebró el apoyo que está dando la comunidad internacional a la oposición. González dijo que "ya tiene guardada la caña [el licor]" para celebrar la salida de Maduro del poder, pues está confiado en que eso pronto sucederá.

Una mujer identificada como Sandra también dijo a Efe que asistía porque Venezuela necesita de más apoyo internacional, mientras que su esposo Franco indicó que espera que Maduro salga "pronto del poder" porque si no "es pedir una intervención militar". "Que nos ayuden a salir porque realmente estamos secuestrados en el país", continuó el opositor.

Los simpatizantes esperan que su nuevo líder, Juan Guaidó, en quien han depositado nuevamente la esperanza, ofrezca un discurso con las próximas acciones a seguir.

Mientras ocurre esta movilización, otros miles de chavistas se concentra en el centro de Caracas para celebrar los 20 años de la toma de posesión del fallecido presidente y líder de la llamada revolución bolivariana, Hugo Chávez. 

La apuesta viene de lejos

Trump nombró al llegar a Washington a Rex Tillerson como secretario de Estado. Sin experiencia alguna en política internacional, el objetivo real del antiguo consejero delegado de Exxon Mobile era hallar el modo de hacer caer el narcorrégimen en que se había convertido Venezuela. Narcorrégimen y asilo del terrorismo internacional: ahí operan en libertad los disidentes de las FARC colombianas y se entrenan los milicianos de la guerrilla chií libanesa de Hezbollah.

No avanzó mucho en su objetivo Tillerson, y por eso cayó en beneficio de Pompeo. Pero ahora han sido los avatares políticos los que han precipitado la crisis (que parece) definitiva.

Las patadas adelante de Maduro inventando una Asamblea Constituyente que no ha constituido un solo artículo de una nueva Carta Magna; las elecciones fraudulentas del pasado mayo no reconocidas por ningún país democrático del planeta; su juramentación a escondidas del pasado 10 de enero ante un Tribunal Supremo nombrado a dedo por él... todo llevó a Juan Guaidó a, leyendo la Constitución -la chavista, todo hay que decirlo-, aceptar el nombramiento como presidente encargado que prevé el texto constitucional cuando acaba el mandato del jefe de Estado y no se ha elegido otro democráticamente.

Guaidó no sólo tiene el apoyo efectivo de decenas de países -el primero, EEUU; después, toda Latinoamérica salvo los aliados del chavismo; pronto, se supone, la Unión Europea-, sino el de cientos de miles de personas que han visto en él quien les lleve, por fin, a la libertad.

La crisis de Venezuela es institucional desde hace mucho, democrática cada vez más, y humanitaria de una manera profunda. No hay abastecimiento en las tiendas de productos básicos comestibles ni de medicinas. La inflación alcanzó el 2.000.000% el año pasado, según el FMI. Y el grifo de China se cerró, al tiempo que el que maneja Vladimir Putin en Rusia cada vez exige más contrapartidas para insuflar el poco oxígeno que permite malvivir a los jerarcas venezolanos todavía en palacio.

“Los compañeros demócratas de Grupo 4 me informan que el dictador tiene todos los días dos aviones listos. ¡Qué se vaya!”, dice Yáñez en la grabación que colgó en Twitter el diputado demócrata Luis Florido.

No es la primera vez que se dice que en el aeródromo de Maiquetía se preparan naves para sacar a Maduro del país. Pero esta vez sólo hace falta ya echarles el combustible que indique el plan de vuelo. Cuando se sepa el destino.

El embajador de Venezuela en Irak reconoce a Guaidó

El embajador de Venezuela en Irak, Jonathan Velasco, se apartó esta madrugada del mandatario Nicolás Maduro por considerar que su Gobierno ha violado la Carta Magna, y se puso al servicio del jefe del Parlamento, Juan Guaidó.

"Señor presidente Guaidó, usted está del lado correcto de la historia, del pueblo y la Constitución. Por ello, nos colocamos al servicio del Estado que usted constitucionalmente representa y dirige", dijo Velasco en un vídeo difundido en redes sociales.

El diplomático destacó que Maduro y "su clan de usurpadores rebasó una barrera que rompe el límite permisible de ser un funcionario de Estado y otro cómplice de un gobierno usurpador".

A primera hora de la mañana se difundió otro vídeo en el que el general de división y director de Planificación Estratégica de la Aviación venezolana, Francisco Esteban Yánez Rodríguez, desconocía a Maduro como presidente y llamaba a los demás militares a apoyar a Guaidó.

Un llamado similar hizo el diplomático Velasco al pedir a todos los ciudadanos que ejercen funciones de Estado y de Gobierno que den "un paso adelante" para defender la Constitución y al pueblo venezolano.

El embajador indicó que la Asamblea Nacional (AN, Parlamento) es el "único poder de la República apegado a la ética, legitimidad y legalidad", y aseguró que esta institución es la responsable de llenar el vacío de poder creado por la violación de la Constitución.

"Apoyar al presidente de la Asamblea Nacional es nuestra obligación, deber y responsabilidad constitucional. El ingeniero Juan Guaidó tiene derecho y deber constitucional de asumir la Presidencia de la República", apuntó.