Hace 72 años, en los días finales de la II Guerra Mundial, un torpedo japonés hundió el buque de guerra estadounidense USS Indianápolis, uno de los mayores de su época en la Marina de EEUU, que acababa de cumplir una misión secreta, en la que entregó partes de la bomba atómica usada en Hiroshima. Ayer se anunció el descubrimiento de restos del barco en el mar de Filipinas, a 5,5 kilómetros de profundidad, según el millonario y filántropo Paul Allen, cofundador de Microsoft, que encabezó la investigación de un equipo de civiles para localizar la embarcación.



El USS Indianapolis, según los archivos del Ejército estadounidense, se hundió en tan solo 12 minutos después del impacto del torpedo, por lo que no tuvo tiempo para enviar una alerta de auxilio o desplegar equipos de salvamento. Aunque unos 800 de sus 1.196 marineros sobrevivieron inicialmente, solo 316 vivieron tras permanecer varios días en esas aguas infestadas de tiburones, sufrir deshidratación o ahogarse. Un dramático episodio al que se hace referencia en la película 'Tiburón', de Steven Spielberg. Hoy quedan 22 de aquellos supervivientes.



El USS Indianapolis fue el buque que transportó desde Estados Unidos el material fisionable que el ejército utilizó para montar la primera bomba atómica lanzada sobre población civil, conocida como Little Boy, que mató a más de 100.000 personas de manera directa cuando fue detonada sobre Hiroshima.





La ley considera el barco hundido una "tumba de guerra"



"Tener la posibilidad de honrar a los hombres valientes del USS Indianapolis al descubrir el barco que jugó un papel tan significante para terminar la Segunda Guerra Mundial es algo verdaderamente humilde. Como estadounidenses, todos tenemos una deuda de gratitud con la tripulación, por su coraje, persistencia y sacrificio ante circunstancias horrendas", dijo



La ley estadounidense protege el barco hundido de ser perturbado al ser considerado una tumba de guerra.