Manchester

Eran las diez y media de la noche, y Yashar Dadashnejad, propietario del restaurante español La Bandera, se preparaba para echar el cierre. “Estaba a punto de irme a casa cuando de pronto escuchamos unos gritos. Salimos a la calle y nos encontramos a gente corriendo, muchos lloraban. Preguntamos qué pasaba, pero la mayoría no lo sabía, sólo decían que habían escuchado algo parecido a una explosión”, explica este español de 35 años.

Yashar, que es tinerfeño hijo de padres iraníes, ha vivido de primera mano el terror que Manchester ha experimentado en los últimos días. La Bandera, un popular restaurante de comida española situado en Ridgefield Street (y uno de los favoritos de futbolistas como David Silva o Jesús Navas) se encuentra a sólo diez minutos del Manchester Arena, el recinto en el que 22 personas perdieron la vida este lunes.

El propietario del restaurante ha vivido el miedo y la seguridad que ha desatado este atentado terrorista por partida doble: La Bandera también tiene un puesto de comida en el Manchester Arndale, el centro comercial cuya imprevista evacuación este martes causó nuevamente el pánico en la ciudad.

Una especie de explosión

Yashar lleva once años viviendo en Manchester. Llegó en 2006 para estudiar en la Business School de la universidad y decidió echar raíces porque “aquí hay muchas oportunidades”. Después de trabajar como consultor financiero durante unos años él y su hermano Yashin abrieron en diciembre de 2014 La Bandera, cuya especialidad es la comida canaria.

“Hemos tenido muy buena acogida”, dice Yashar. “Aquí vienen muchos jugadores de fútbol, como por ejemplo David Silva y Jesús Navas. Pep Guardiola y José Mourinho también han venido varias veces. De hecho la primera persona en llamar a mi hermano para preguntar si estábamos bien fue el padre de David Silva, que viene a comer muy a menudo”.

Debido a la cercanía del restaurante con el Manchester Arena, Yashar fue una de las primeras personas en percatarse de que algo terrible había sucedido en la noche del lunes. “La gente corría de forma desorientada, así que invitamos a los que quisieran a entrar en el restaurante para calmarse y beber un poco de agua”, dice el tinerfeño.

Yashar explica que la mayoría de las personas que acogieron en el restaurante sólo sabían que se había escuchado una especie de explosión en el recinto. “En ese momento empezamos a escuchar las sirenas de los coches de policía y las ambulancias, y empezaron a llegar los helicópteros. Cuando vimos todo ese despliegue nos dimos cuenta de que algo muy gordo estaba pasando”.

Yashar y otros seis empleados del restaurante decidieron salir a la calle a repartir botellas de agua entre los afectados. La policía ya había empezado a acordonar el Manchester Arena. “Nos acercamos lo más que pudimos al estadio. Había padres, niños, muchos llorando. Si te digo la verdad no me acuerdo ni a quién le di las botellas, estaba en estado de shock”, dice el propietario de La Bandera.

“Estaba en la calle cuando recibí una llamada de mi hermano, que ahora mismo está de vacaciones en Tenerife. Fue el primero que me dijo que esto parecía un ataque terrorista. No quise creerlo. El concierto estaba lleno de niños. Me costaba creer que alguien, aunque fuese un terrorista, quisiera hacerle daño a unos niños”.

Repartiendo bocadillos

El restaurante La Bandera estuvo abierto hasta las cuatro de la mañana. A las seis Yashar ya estaba en pie. “Hablé con mi hermano por teléfono y los dos decidimos que lo mejor era no abrir el restaurante al público, por si acaso no era seguro. Avisamos al personal por teléfono y por email de que no vinieran, pero uno de ellos propuso que saliéramos a ayudar. Así que decidimos salir a la calle a repartir agua y bocadillos".

Yashar explica que en principio el objetivo era proporcionar comida y bebida a los familiares y amigos de los afectados, pero a las seis de la mañana la mayor parte de las personas que se encontraban en la zona del Manchester Arena formaban parte de los servicios sanitarios y de seguridad.

“Nos agradecieron mucho el agua y la comida”, dice el tifereño. “Los chicos y chicas del restaurante (entre ellos mi hermana, que también trabaja con nosotros) estuvieron hasta las tres de la tarde repartiendo agua y bocadillos. Y por supuesto no hay que olvidar a los chefs, que se levantaron a las seis de la mañana para preparar la comida”.

A las once y media de la mañana, la ciudad volvía a estremecerse. La policía había evacuado el Manchester Arndale, el centro comercial más grande de la ciudad, sin dar ninguna explicación. La Bandera también tiene un pequeño local de comida en el centro comercial. Aunque este día estaba cerrado al público, los empleados del restaurante iban y venían para reponer las botellas de agua que repartían por la calle.

“Mi hermana me llamó diciendo que la policía había evacuado el Arndale. Te puedes imaginar el susto que me llevé”, dice Yashar. “Estaba en Market Street (la calle que da el centro comercial y una de las principales de la ciudad) y me dijo que la gente había entrado en pánico y que muchos habían echado a correr. Ella se metió en una de las callejuelas por miedo a ser aplastada”.

Parte del equipo de La Bandera frente a su local en Manchester

Una ciudad multicultural



Yashar afirma que en los once años que lleva viviendo en Manchester nunca ha visto la ciudad tan afectada. “Se podía palpar el miedo en la ciudad, sobre todo por la mañana. Cuando se anunció que se iba a convocar una vigilia en honor a las víctimas, la gente se empezó a calmar. Creo que muchos lo vieron como un acto de desafío, de que no nos vamos a dejar asustar”.

Yashar explica que cuando se mudó a Manchester pensaba quedarse solo hasta terminar la universidad, pero que terminó sucumbiendo al encanto de la ciudad. “Aunque pequeña, esta ciudad es muy multicultural y muy variada. Hay trabajo, oportunidades. En esta ciudad puedes conseguir todo lo que te propongas”, afirma.

Para el tinerfeño, el ataque se nota como algo personal. “Yo lo veo como un ataque a nuestra libertad”, asegura. “Manchester sigue teniendo su encanto, pero la verdad es que ahora se me ha quedado el miedo en el cuerpo”.