WASHINGTON DC

Con las encuestas aupando al candidato republicano y mostrando que el electorado demócrata comienza a desmovilizarse tras la reapertura del caso de los correos electrónicos de Hillary Clinton, en el partido conservador han decidido aprovechar para reconciliarse con su aspirante a la Casa Blanca, Donald Trump, con el que hasta ayer la ruptura era total. En el lado opuesto, el presidente Barack Obama ha preferido mantener el perfil institucional en el caso de los emails y no respaldar los ataques que desde las filas demócratas se están lanzando contra el director del FBI, James Comey, por haber resucitado la investigación sobre la ex secretaria de Estado. Y mientras tanto, a ambos nominados les aparecen nuevos escándalos que amenazan con influir en unas elecciones para las que quedan menos de una semana.

Con una situación cercana al empate técnico que arrojan algunos sondeos, incluso con el magnate adelantando a su rival en un punto en la última encuesta del Washington Post y la ABC, el portavoz de la Casa de Representantes y el líder republicano, Paul Ryan, sorprendía este martes anunciando que ya ha votado por Trump.

Este dirigente conservador había protagonizado un intenso enfrentamiento con el millonario a cuenta del escándalo por la grabación de 2005 en la que el empresario alardeaba de usar a las mujeres a su antojo. El divorcio entre ambos fue casi total, llegando a separar los actos de campaña, con duras críticas públicas cruzadas.

Sin embargo, parece que la remontada del republicano ha hecho reflexionar a Ryan, que defendía en la cadena Fox News al candidato oficial de su partido, anunciando que él ya había votado por él en su ciudad natal de Janesville, Wisconsin. Aunque eludió usar el nombre de Trump, refiriéndose a él como aspirante en todo momento, pidió al al electorado conservador que lo respalde. "Estoy donde he estado antes, en verano y otoño. De hecho ya voté por adelantado la pasada semana aquí en Janesville por nuestro nominado. Tenemos que apoyar nuestra papeleta republicana al completo", aseguró.

Pese a este acercamiento, de momento no veremos a ambos líderes juntos en un mitin. De hecho, Ryan no acudirá a un evento electoral que Trump protagonizará durante la noche de este martes en Wisconsin, su estado, porque teóricamente "no lo sabía" y tenía un compromiso previo del partido en Indiana.

Cabe recordar que después de que el Washington Post difundiera la grabación en la que se escucha a Trump hablando de forma soez sobre las mujeres, el portavoz republicano en la Casa de Representantes pidió a sus compañeros de partido que no defendieran al candidato presidencial. Ahora, en cambio, el enemigo común es una debilitada Clinton. "Así sería la vida con ella", advirtió Ryan aludiendo a la reabierta investigación del FBI sobre los ‘emails’ de la ex secretaria de Estado. "Siempre hay un escándalo o una investigación, uno tras otro”, concluyó, animando a votar por los republicanos.

Desde que el pasado viernes saltara la noticia de la reapertura de este caso, la estrategia del Partido Demócrata ha sido sembrar la duda sobre los motivos que mueven al responsable del FBI a tomar esta medida. “Es muy raro sacar algo como esto, con tan poca información, justo antes de las elecciones”, dijo Clinton en un mitin al respecto.

El líder del grupo demócrata en el Senado, Harry Reid, llegó incluso a denunciar en una carta abierta este domingo que el responsable del FBI podía haber violado la ley al entrometerse en la campaña. También ex altos cargos del Departamento de Justicia, entre ellos el ex fiscal general Eric Holder, censuraron esta intromisión “sin precedentes”, que aireaba "públicamente” unas pesquisas en curso justo antes de los comicios presidenciales.

OBAMA DEFIENDE A COMEY

Pero no todos los seguidores de Clinton han respaldado este argumento. El propio Barack Obama ha rechazado que Comey esté tratando “intencionadamente” de influir en el resultado de las elecciones al informar de que se investigan nuevos documentos relacionados con el caso de los correos de Clinton. Es más, calificó al director como un “hombre íntegro y de principios”, y aseveró que sigue confiando en su capacidad para dirigir el FBI.

A través del portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, el presidente rehusó oficialmente “defender” o “criticar” la decisión de Comey. “El presidente no cree que esté tratando intencionadamente de influir en el resultado de la elección” ni trabajando “en secreto para beneficiar a un candidato o partido político”, insistió portavoz de Obama, que añadió que desconoce los motivos que llevaron al FBI a actuar así. “Comey está en una posición difícil”, zanjó.

Hay que recordar que Comey llegó a la administración estadounidense siendo republicano y que fue un alto cargo del presidente George W. Bush, pese a lo cual Obama lo designó para dirigir el FBI. En julio irritó a los conservadores al aconsejar cerrar el caso de los correos de Clinton y no presentar cargos contra ella.

A pesar de que Obama no parece sumarse a las críticas al FBI, sí se ha movilizado al máximo para acompañar a la candidata demócrata en los últimos mítines electorales. El martes la acompañó durante un acto en Ohio, uno de los estados en disputa.

"Quiero decirles algo a los hombres allá fuera, quiero ser honrado: hay una razón por la que no hemos tenido nunca una mujer presidenta", afirmó Obama en el extremo contrario a las reiteradas declaraciones o actitudes machistas de Trump, como el escándalo del vídeo en el que hablaba en tono lascivo de su supuesto poder para conquistar a las mujeres. "Quiero que cada hombre que vaya a votar se mire a sí mismo y se pregunte si tiene algún problema con eso (una mujer presidenta), ¿cuánto de eso es porque no estamos acostumbrados?", preguntó el presidente.

Esta semana participará también en otros eventos demócratas en Florida y Carolina del Norte. El partido recurre al tirón del presidente, así como a la primera dama, en estos momentos de horas bajas para la aspirante a la Casa Blanca.

CHEQUEO INFORMÁTICO

Mientras la contienda política continúa, en el FBI tratan de acelerar la revisión de los nuevos mensajes encontrados en el ordenador del exmarido de Huma Abedin, la asesora de Clinton, usando un programa informático que permite detectar con más rapidez si hay o no información clasificada en ellos, lo que podría derivar en algún tipo de cargo contra la aspirante o sus colaboradores.

Sin embargo, parece difícil que este chequeo pueda estar terminado para el día de las elecciones, el próximo martes. Por ello, el equipo de Clinton ha pedido insistentemente al FBI que haga pública toda la información relativa a los correos electrónicos, pero también que actúe con la misma contundencia contra las supuestas conexiones que, según los demócratas, mantiene Trump con Rusia.

En esta línea de acusar a la agencia de seguridad de aplicar un “doble rasero” con los republicanos, en las últimas horas los responsables de la campaña de Clinton han reclamado también una investigación sobre las supuestas irregularidades fiscales cometidas por las empresas del magnate destapadas este martes por el New York Times.

Este periódico sostiene el aspirante conservador empleó tácticas tributarias "legalmente dudosas" para no pagar impuestos al no declarar millones de dólares en ingresos. Según el rotativo, Trump eludió abonar decenas de millones en tasas cuando en los 90 hizo que parte de sus acreedores le perdonasen dinero que les debía alegando que sus tres casinos de Atlantic City habían quebrado. Esta cantidad debería haber sido declarada como ingreso por parte de sus compañías, algo que no se habría hecho, ahorrándose por lo tanto tributar por ella. El equipo del millonario ha restado importancia a esta información alegando que es un "malentendido" o una "mala interpretación" de la regulación fiscal por parte del rotativo.

Clinton y Trum, durante el segundo debate E. E.



FILTRACIONES DE LA CNN

Pero Trump no tiene la exclusiva en lo que a escándalos se refiere en esta recta final de la campaña. La prensa norteamericana se ha hecho eco en las últimas horas de nuevas revelaciones de Wikileaks, según las cuales Donna Brazile, una periodista de la CNN ahora presidenta del Comité Nacional Demócrata, habría pasado al equipo de Clinton las preguntas del segundo debate durante las primarias del partido.

La cadena ha salido al paso de estas informaciones asegurando en un comunicado que se siente “tremendamente incómoda” con la actuación de Brazille, a la que “nunca se le dio acceso al material del debate, la lista de asistentes o las preguntas”. Sin embargo, Wikileaks publica mensajes que la reportera habría intercambiado con los asesores demócratas, avanzándoles las cuestiones que saldrían durante el programa, y adelantando que enviaría más.

Donald Trump no ha desperdiciado la ocasión para cargar contra su oponente en Twitter. “Terrible que la deshonesta (Clinton) no informara de que obtuvo las preguntas del debate de Donna Brazile. ¡Si lo hubiera hecho yo habría sido la primera página de noticias!”. Bernie Sanders, uno de los aspirantes a la nominación demócrata que se habría visto perjudicado por estas filtraciones de la CNN durante las primarias, participó este martes en un mitin en favor de Clinton, en el que se limitó a pedir al electorado que no se quede en casa el próximo martes. “Estas elecciones no van sobre Clinton o sobre Trump. Van sobre vosotros”, proclamó ante un entregado auditorio.

Tanto el candidato republicano como la demócrata tienen una agenda cargada de actos para los próximos días, centrados en los estados considerados clave como Carolina del Norte, Florida o Arizona. No hay que olvidar que estas elecciones no se ganan obteniendo la mayoría en el cómputo nacional de votos, sino la mayoría de los representantes que cada estado ostenta para elegir al presidente. Aquí Clinton, por el momento, sigue llevando ventaja.

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