El partido italiano fundado hace siete años por el humorista Beppe Grillo ha conseguido imponerse en 19 de los 20 municipios donde sus candidatos se postulaban a la alcaldía en la segunda vuelta celebrada este domingo en Italia. En total se ha votado en 126 lugares, a pesar de lo cual las victorias del Movimiento 5 Estrellas, con la más sonada en la alcaldía de Roma, se podría convertir en la segunda fuerza política de cara a las elecciones generales de 2018, comentan ya los analistas.

La abogada de 37 años Virginia Raggi ha obtenido el 67% de los apoyos en Roma. "Una nueva era comienza con nosotros. Trabajaremos por devolver la legalidad y transparencia a las instituciones de la ciudad", ha manifestado la protagonista de la jornada en Italia.

Su victoria es en gran parte el reflejo del voto "indignado" italiano y un duro revés para el Partido Democrático (PD) del primer ministro italiano, Matteo Renzi. Raggi se ha impuesto al candidato del PD, Roberto Giaccheti. La capital italiana se encontraba sin alcalde desde octubre, cuando dimitió Ignazio Marino -del PD- por un escándalo de facturas falsas.

La victoria de la nueva alcaldesa de Turín, Chiara Appendino, es la otra gran celebración de la que puede presumir el Movimiento 5 Estrellas ahora; más aún porque ésta no era esperada, al contrario que la romana. Esta economista y empresaria de 31 años ha ganado con un margen menor (54,6% de los votos) pero ha arrebatado el bastón de mando al actual alcalde y miembro histórico del PD, Piero Fassino.

Milán ofrece un respiro al partido del primer ministro, pues en la capital financiera italiana sí ha vencido el candidato del PD, Giuseppe Sala, aunque con un ajustadísimo 51,7%. Otra victoria destacada del partido de centro-izquierda se ha producido en Bolonia.

Problemas para Renzi de cara a "su" referéndum

Italia celebra el próximo octubre un referéndum impulsado por Renzi. La pérdida de apoyos en las municipales puede hacer tambalear la consulta popular por la que el primer ministro quería llevar a cabo una reforma constitucional.

De salir adelante, supondría el final del "bicameralismo perfecto" con un Senado con representación regional y pocas funciones. Tiene a la oposición en contra, e incluso en su propio partido no existe unanimidad.



El primer ministro italiano defiende que la reforma traería estabilidad al país y acabaría con las puertas giratorias. Precisamente es el cansancio por los casos de corrupción un elemento clave que ha aupado al partido de Beppe Grillo a vencer en 19 municipios, incluida la capital. Si los italianos votaran en contra en octubre, Renzi ya ha asegurado que dimitirá. 

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