Bruselas

“Aunque hoy nuestra relación tiene problemas y está marcada por la desconfianza, no está rota de forma irreparable. Necesitamos arreglarla y podemos hacerlo”. El presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, ha lanzado este jueves un llamamiento al diálogo entre la Unión Europea y Rusia pese a las sanciones contra Moscú por su intervención en el conflicto de Ucrania. Lo ha hecho en el foro económico de San Petersburgo, al que le ha invitado Vladimir Putin. La visita de Juncker a Rusia ha causado una tormenta política en Bruselas: los países del este le acusan de hacerle el juego al presidente ruso.

 

Es el primer viaje del presidente de la Comisión a Rusia desde 2014. En marzo de ese año, Rusia se anexionó unilateralmente la península ucraniana de Crimea. Después, apoyó a los separatistas prorrusos del este de Ucrania que se rebelaron contra el Gobierno de Kiev. Como represalia, la Unión Europea congeló sus relaciones con Moscú e impuso un amplio abanico de sanciones. No sólo diplomáticas (bloqueo de cuentas y prohibición de entrada a 149 dirigentes próximos a Putin), sino también económicas en los sectores de finanzas, energía y defensa. Parte de estas sanciones expiran el 31 de julio, y los países de la UE tienen previsto renovarlas la próxima semana hasta fin de año.

 

“Un error absoluto”

 

“Las acciones de Rusia han sacudido los principios básicos del orden europeo en materia de seguridad. La igualdad soberana, el no uso de la fuerza y la integridad territorial importan. No pueden ser ignorados”, ha dicho Juncker en San Petersburgo. Al mismo tiempo, el presidente de la Comisión ha defendido que hay que seguir hablando, incluso con Putin. “Si estoy aquí hoy, es porque quiero tender puentes”, asegura el presidente de la Comisión, que ha reconocido que su visita no ha gustado a todo el mundo en la UE.

 

“Es un error absoluto”, explica a EL ESPAÑOL el eurodiputado conservador letón, Roberts Zile. Es uno de los parlamentarios europeos que ha protestado públicamente por el viaje del presidente de la Comisión. El foro económico de San Petersburgo es un evento organizado a mayor gloria de Putin, alega. La visita de Juncker será utilizada por el presidente ruso “para dividir a los países de la UE por lo que se refiere a las sanciones y al comportamiento de Rusia en Ucrania”.

 

Las posibilidades de que el presidente de la Comisión pueda presionar para que Moscú cumpla los acuerdos de paz de Minsk son a su juicio nulas. “Putin controla todos los medios en Rusia y transmitirá el mensaje que le conviene, no el de Juncker”, dice Zile.

 

“¿Es la visita de Juncker un acto de relaciones públicas que beneficia a Putin? Seguramente. Será explotada por Rusia y su régimen para demostrar que Rusia no está aislada”, asegura a este diario Gustav Gressel, investigador del think tank Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.

Algunos países quieren levantar las sanciones

 

Al mismo tiempo, el viaje del presidente de la Comisión responde también a las presiones de algunos estados miembros que “flirtean con la idea de levantar las sanciones”, como Italia, Francia, Austria o Hungría. O de los socialdemócratas alemanes, que gobiernan en coalición con Ángela Merkel y defienden un acercamiento entre la UE y Rusia, explica Gressel. También el ministro de Exteriores en funciones, José Manuel García Margallo, ha apelado repetidamente al diálogo con Moscú.

 

Para el analista del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, los defensores de un acercamiento económico entre la UE y Rusia “se equivocan”. Y en cualquier caso no deberían haber enviado a San Petersburgo a Juncker, que “tiene poca experiencia en un entorno como el de Rusia/KGB/Comunista”. “Tendrían que haber mandado al presidente del Consejo Europeo, (el polaco) Donald Tusk. Él sabe cómo hablar a esa gente”, afirma Gressel.

 

Para el eurodiputado Zile, las maniobras de Putin no impedirán esta vez que la UE extienda las sanciones esta. Pero se está “preparando el terreno” para suprimir la mayoría a finales de año, lo que a su juicio sería un error. “Entiendo plenamente cómo se sienten los ucranianos. Los Estados bálticos logramos escapar en el momento adecuado, en los años 90, y volver a Europa mediante la adhesión a la UE y a la OTAN. Si no, ahora estaríamos en una situación muy similar a la de Ucrania”, afirma.

 

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