Londres

“Estoy convencida de que no se va a producir un brexit, ni me ha pasado por la cabeza esta posibilidad, ni ellos se lo creerían si sucediera, y aunque votaran por salir no sé si lo harían, como sucedió con Grecia [que rechazaron las condiciones del rescate y al final las tuvieron que aceptar]”, dice Noelia Sánchez, abogada asturiana que hace seis años que vive y trabaja en Londres. Noelia es una de los 200.000 españoles que se calcula que hay en Londres (120.000 registrados en el consulado), de los que buena parte han llegado los últimos cuatro años. Al igual que el resto de españoles que residen aquí, no podrá votar el próximo 23 de junio en el referéndum europeo que determinará la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea (UE) o su salida. Una consulta que podría ser determinante para muchos, sobre todo si el resultado fuera un brexit, o sea, romper con la UE.

“La crisis está provocando el surgimiento en Europa de partidos ultranacionalistas y aquí creció el UKIP [el partido antiinmigración y antieuropeo británico] y los tories para tratar de no perder una masa electoral importante, prometieron este referéndum —explica Noelia—, y también para poder negociar con Europa ya que es más fácil negociar con la Comisión Europea con la amenaza de un referéndum, con medidas como no dar acceso a beneficios sociales hasta dentro de cuatro años o reduciendo las ayudas para los hijos”.

“A David Cameron le explotó un poco en la cara, o no sé hasta qué punto lo hicieron echándose un órdago, no sé hasta qué punto lo creían y luego se dieron cuenta de que era un gran error”, reflexiona Noelia, que es licenciada en Derecho por la Universidad de Oviedo y trabajó como abogada sindicalista para Comisiones Obreras antes de trasladarse a Londres. Aquí ha desempeñado distintos trabajos y creó su propia empresa de diseño de bolsos. Hasta que hace tres años empezó a trabajar en el departamento de contabilidad de una de las empresas de Smithfields Markets. Smithfields es el principal mercado británico de venta de carne al por mayor. Noelia explica que el sector agropecuario no apoya el brexit: “Pero los sectores económicos y los grupos de poder no están por la labor de la salida y al final son los que mandan, por esto creo que no se marcharán”

"Ven a Europa como la prima débil"

Patricia Rodriguez y Mercè Ribot, actrices.

“No sé cómo nos puede afectar. Las dos somos actrices y autónomas pero luego tenemos una compañía de teatro inglesa”, dice Patricia Rodriguez desde una cafetería en el Borough Market de Londres. A su lado está Mercè Ribot, su media naranja artística. Las dos son actrices, una asturiana y la otra catalana, y tienen una compañía de teatro que se llama Little Soldier. “Yo creo que nos podríamos quedar en el país porque trabajamos aquí pero estamos especulando, no sabemos nada, nadie sabe nada”, añade Mercè. “Sería raro que nos echaran con la cantidad de trabajo que damos a gente inglesa, bromea Patricia. “Pero comparándonos con Inditex damos trabajo a diez personas”, replica Mercè. Patricia vive con su pareja, que es sueco, y tiene un niño de dos años. “Si nos echan nos echan a los tres”, dice. “Pero no nos van a coger y nos van a echar a la calle —razona Mercè— porque llevamos ya diez años aquí, pero tal vez habría [con un eventual brexit] más controles para entrar y salir del país y con las ayudas sociales”. “Hace años que han aumentado los controles para las ayudas”, dice Patricia.

Patricia y Mercè llegaron a Londres hace diez años. Patricia después de estudiar en la prestigiosa escuela de Phillippe Gaulier en París y Mercè tras estudiar interpretación en East 15 en Londres. La conexión entre ellas fue automática y crearon una compañía con la que ya llevan tres espectáculos en el competitivo circuito alternativo del Off-West End londinense. Están a punto de estrenar el cuarto, ‘Derailed’, que es una reflexión sobre estos tiempos. La crítica británica resalta sus sorprendentes obras en inglés con acento español, basadas en el juego y la improvisación y han recibido varios premios.

“Cuando llegué me sorprendió que hubiera tanta gente que no quería ser parte de Europa, especialmente gente joven y compañeros de trabajo, supongo que influye ser una isla, tener su moneda, una historia imperial bastante reciente, un sistema educativo muy poderoso, tienen un concepto de ellos mismos como país muy poderoso y a Europa la ven como la prima débil o algo que está allí y da problemas”, dice Patricia. “Al fin y al cabo es un país conservador y yo creo que no se va a ir de la UE”, asegura Mercè. “Pues yo creo que sí”, la rebate Patricia.

"El tema de Europa es una excusa"

Maria Carrera, kickboxer

“Yo también he recibido un folleto de Jeremy Corbyn, te los envían para informarte, aunque no puedes votar”, explica Maria Carrera, kickboxer, desde su gimnasio Carrera’s Studio en London Fields, en el este de Londres. María es excampeona de España y del mundo de kickboxing, madre soltera, independiente, luchadora. “No sé por qué hacen este referéndum. Yo creo que porque quieren cambiar los poderes, creo que es asunto más político que de intereses económicos, quieren cambiar el poder”, asegura María. “Me choca que pongan tanto ímpetu en el tema de la gente que viene de Europa cuando tienen a gente de todas partes recibiendo ayudas”.

María se muestra sorprendida porque la inmigración se haya convertido en el tema principal de la campaña: “Por mi trabajo me muevo por comunidades muy grandes, pakistaníes, marroquís, argelinos, turcos, y todos están aquí viviendo con derechos, con sus ayudas. El tema de Europa es una excusa. Por mi experiencia aquí no les ha importado tanto el hecho que seas europeo si no que te consideren que estás viviendo en Inglaterra, si estás trabajando y viviendo, ya te consideran residente, entonces ya te van a ofrecer ayudas”.

María, que nació en Viladecans, Barcelona, y llegó a Londres en el 2003 para aprender la técnica del Mugendo que sólo se impartía en un gimnasio de Kings Cross. Enseguida se convirtió en profesora y desde el 2011 que se estableció por su cuenta y fundó su escuela en Hackney que ahora tiene más de dos cientos alumnos. “Tendrán que cambiar el sistema de trabajo en general, no sólo por Europa. El problema es cómo el sistema acepta a la gente o como te dan luego la posibilidad de quedarte a trabajar. Esto es lo que creo que tienen que cambiar. No tiene que ver con estar o no en Europa. Las ayudas son diferentes en cada país. En Francia son mucho mejores que aquí. Tendrán unas reglas diferentes y eso es algo interno, no tiene que ver con Europa. Y el tema de los subsidios no me cuadra. Mis vecinos son somalíes, turcos, bengalíes y todos tienen pisos de protección social y cobran ayudas. Los españoles que viene aquí se ponen a trabajar de camareros, no se enganchan a las ayudas porque ya apenas dan”, dice María, que asegura que se quedará en Londres pase lo que pase.

"Creo que es una manera de distraer a la población"

Eduardo Oliver, investigador del Imperial College



Eduardo Oliver sigue este referéndum con especial atención por el efecto que puede tener en su trabajo. Es científico, doctor en Farmacología por la Universidad de Valencia y desde el 2011 investigador postdoctoral en el Imperial College de Londres con un proyecto enfocado en la búsqueda de nuevas dianas terapéuticas en la hipertensión pulmonar. Cree que con el brexit la ciencia saldrá muy perjudicada: “Ahora puedo entrar y salir del país y cambiarme de trabajo sin excesivas trabas, y yo veo que la gente de fuera de la UE tiene más problemas con los visados y las universidades y centros de investigación tienen más problemas para contratarlos”.

En las universidades británicas hay 3.500 investigadores españoles, una cifra que se ha incrementado en los últimos dos años. Eduardo explica que un tercio de los científicos que trabajan en Reino Unido son extranjeros y que entre los británicos el sentimiento generalizado es proeuropeo. Eminencias como Stephen Hawkins, Paul Nurse o Venki Ramakrishnan, se han posicionado contra el brexit, “aún así hay gente que rebate sus argumentos”. “Hay mucha incertidumbre”, avisa Eduardo, que es también el presidente de la SRUK/CERU, la sociedad de investigadores españoles en Reino Unido.

“No sabemos qué pasará con el brexit pero tampoco si no lo hubiera porque hay unas condiciones firmadas con la UE que permitirían a Reino Unido restringir la libre circulación, y se ha hablado de poner una cuota salarial, un mínimo de 35.000 libras (unos 45.000 euros), que es el rango donde hay más investigadores españoles, el postdoctoral, y la mayoría estaría por debajo de los mínimos salariales”, dice.

También subirían las tasas universitarias. “A veces pienso que es una manera de distraer a la población porque veo absurdo que un país como el Reino Unido se plantee salir de la UE porque en todos los sectores recibe más de lo que aporta a nivel económico y a nivel de políticas. En ciencia, está aportando un 15% y está recibiendo un 17% de los fondos europeos de investigación, además tienen mucho peso en la decisión de las políticas científicas europeas. Pueden decidir a qué áreas se reparten esos fondos y, por lo tanto, pueden conseguir que esas políticas vayan acordes a las necesidades o los intereses del propio país”, concluye Eduardo.

"No creo que les interese el brexit"

Jerusalén Gunning, Relaciones Públicas de Boqueria

“Yo no creo que a los británicos les interese realmente. Creo que fue una metedura de pata de los tories y que, a partir de eso, todos los partidos se han agarrado para pinchar a los otros, se les ha ido un poquito de las manos, nada más”, reflexiona Jerusalén Gunning, una navarra que hace 28 años que vive a Londres y que trabaja como relaciones públicas de la cadena de restaurantes La Boquería. “El tema es económico, aquí son superprácticos, les interesa el dinero, su bienestar, que nadie les toque y hacer las cosas como ellos creen que van a sacar el mejor beneficio. Solo hay que ver cómo lo preservan y conservan todo. No creo que les interese en absoluto el brexit y menos a los tories”.

Jerusalén se marchó de Rentería, donde creció, recién terminada la carrera de Bellas Artes, primero a Suiza y después a París, antes de viajar a Inglaterra, concretamente a Bath, donde tuvo que aprender el inglés desde cero. Los primeros años se quedó de forma ilegal en Inglaterra aprovechando que tenía permiso de residencia en Francia y haciéndose pasar por francesa ya que España aún no estaba en la UE. Trabajó para Iberojet durante quince años y después de educar a sus hijos, desde hace tres años, trabaja como relaciones públicas.

“En la Boquería creemos que si existe una bajada de la libra puesto que nosotros compramos nuestros productos en España, nos encarecería el producto y tendríamos que subir los precios y perderíamos clientela”, esgrime Jerusalén. “Otro punto importante es la ubicación de estos restaurantes, en Brixton y Battersea, convertidas en una zona emergentes enfocadas a los banqueros de la City, y si el centro financiero se traslada, perderíamos clientela”.

Jerusalén cree que un brexit provocaría el traslado del centro financiero de Londres a otro lugar. “Este referéndum un tema puramente económico —dice—, no de inmigración, además los españoles estamos muy bien considerados aquí, somos mano de obra cualificada, que pagamos nuestros impuestos al país, y luego está el medio millón de pensionistas británicos en España beneficiándose de una sanidad pública mejor que la de aquí”. Y asegura: “Estoy convencida de que de una forma u otra van a intentar mandar los mensajes de que no salgamos y encauzarán la situación sutilmente para que no salgan”.

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