Bruselas

(Actualizada el 06/04/2016 a las 14:30 horas)

"El actual sistema europeo de asilo no funciona". Es el diagnóstico que hacen el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, y el comisario de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, de la caótica respuesta de la UE a la crisis de refugiados. El Ejecutivo comunitario ha presentado este miércoles sus planes para reformar las normas comunitarias. La opción más ambiciosa, que se presenta como solución a largo plazo, consiste en centralizar en Bruselas todas las peticiones de asilo que se presenten en la UE y repartir después a los refugiados mediante cuotas, independientemente del país al que hayan llegado.

Bruselas insiste en la urgencia de reformar el sistema europeo de asilo y avisa de que la presión migratoria va a continuar. "La inmigración será uno de los grandes retos a los que la Unión debe hacer frente a largo plazo. Este problema no va a desaparecer", ha resaltado Timmermans. Como primer paso, la Comisión ha puesto sobre la mesa un menú de alternativas para iniciar las discusiones con las capitales. La propuesta legislativa de reforma se presentará "antes del verano", ha anunciado el vicepresidente.

Los comisarios Timmermans y Avramoupolos creen que el sistema de asilo no funciona Comisión Europea

Los planes de Bruselas tendrán muchas dificultades para prosperar porque suponen una importante cesión de soberanía por parte de los estados miembros. Además, en una de las áreas más sensibles, el control de las fronteras y de la inmigración. Y chocan con una fuerte oposición de los países del este (en particular, Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia), que rechazan cualquier sistema de cuotas obligatorias. También el Gobierno en funciones de Mariano Rajoy se resiste a un mecanismo permanente de reparto de refugiados por considerar que podría provocar un efecto llamada.

 

Así funciona el actual sistema de asilo

 

El actual sistema comunitario de asilo se basa en el denominado reglamento de Dublín, que data de 2003. Esta norma fija el criterio básico para determinar qué estado miembro es el responsable de tramitar una solicitud de asilo: los refugiados deben pedir protección en el primer país europeo al que lleguen. Se ha reformado ya en varias ocasiones, pero este principio central se mantiene.

 

El sistema de Dublín permite además a los Gobiernos comunitarios devolver a los solicitantes al primer país de entrada en la UE. Desde el año 2010-2011, la única excepción es Grecia porque el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo dictaminó que su sistema de asilo no cumple los estándares básicos. Bruselas ha pedido a Atenas que corrija la situación para reanudar cuanto antes las deportaciones a territorio griego.

 

Por qué ha fracasado Dublín

 

Sin embargo, el propio Ejecutivo comunitario admite que Dublín ha fracasado porque no puede resistir la presión de la actual crisis de refugiados. Según el análisis de Bruselas, el sistema impone una “carga desproporcionada” a los países que están en la frontera exterior de la UE, en particular Italia y Grecia. Y aísla de cualquier responsabilidad en materia de asilo a los estados miembros sin frontera exterior.

 

El resultado es que las autoridades de Roma y Atenas se ven desbordadas y durante mucho tiempo han dejado pasar a los solicitantes de asilo hacia el centro de la UE. Y como cada país aplica las reglas de protección internacional de forma diferente, los refugiados se dirigen a los que perciben como más generosos, como Suecia, Alemania o Austria.

 

Durante el año 2015, la UE registró un número récord de 1,2 solicitantes de asilo, más del doble que en el ejercicio anterior, según los datos de Eurostat. Un tercio de las demandas (441.000) se presentó en Alemania. De hecho, la canciller Angela Merkel fue la primera en proclamar de facto el fin de Dublín en el momento en el que anunció que daría asilo a todos los sirios que llegaran a su territorio.

La media de solicitudes en 2015 se situó en 2.470. Patricia López

 

Las cifras de Eurostat muestran las grandes diferencias entre los Estados miembros a la hora de tramitar peticiones de asilo. Los países que hacen un mayor esfuerzo en relación a su población son Hungría, Suecia, Austria, Finlandia y Alemania. En el extremo contrario se encuentran Croacia, Eslovaquia, Rumanía, Portugal y Lituania. España se sitúa también tradicionalmente entre los que registran menos solicitudes de protección, pese a estar en la frontera exterior de la UE.

 

Las alternativas que plantea Bruselas

 

La Comisión no presenta todavía una propuesta legislativa para modificar Dublín, sino un menú con dos opciones principales. El objetivo es acabar con estas diferencias, impulsar la solidaridad y garantizar un reparto más equilibrado de la carga entre los estados miembros. 

1. La opción menos ambiciosa consiste en mantener el principio de que el primer país de entrada de un migrante es el responsable de examinar su solicitud de asilo. No obstante, Bruselas propone completarlo con un mecanismo correctivo de solidaridad: cuando la presión migratoria en un estado miembro supere un determinado umbral, se activaría de forma automática un sistema para repartir a los refugiados entre el resto de países de la UE.

 

2. La segunda alternativa comportaría acabar definitivamente con el sistema de Dublín. La tramitación de las demandas de asilo ya no dependerá del primer país de llegada, sino que se repartirá de forma equitativa entre los estados miembros mediante un sistema de cuotas. La distribución se basará en factores como el tamaño, el nivel de riqueza o la capacidad de acogida. No obstante, en un primer momento todavía serán los estados miembros los responsables de analizar las solicitudes.

 

A “largo plazo”, la Comisión plantea transferir desde los estados miembros a la UE el control de las peticiones de asilo. Todas las demandas serían tramitadas de forma centralizada por la Oficina Europea de Asilo (EASO, por sus siglas en inglés). Y así se garantizaría que las reglas se apliquen de forma uniforme a todos los casos. Con sede en Malta, la EASO se creó en 2011 pero sus funciones son únicamente de asesoramiento y en la actualidad cuenta con una plantilla de sólo 80 funcionarios. El propio Timmermans ha admitido que esta opción "no es factible políticamente" en este momento.

 

El objetivo de este menú de opciones es lanzar un debate que se prevé muy difícil entre los gobiernos. La anterior propuesta que presentó Bruselas en septiembre del año pasado para repartir a 160.000 enfrentó a los estados miembros, en particular a los países del este contra Alemania, principal defensora del sistema de cuotas.

Estas divisiones son uno de los factores que explican que a día de hoy sólo se ha relocalizado a un millar de demandantes de asilo. "Hay falta de voluntad política en algunos estados", ha lamentado Avramopoulos. La tensión entre los países miembros se ha calmado tras el polémico acuerdo para deportar a los refugiados a Turquía, que se aprobó por unanimidad, pero los planes de Bruselas amenazan con reactivarla.

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