Este jueves, 19 de febrero, la Reina ha convertido a la localidad alicantina de Elda en el lugar al que mira la agenda de la moda nacional. Si ayer la prensa siguió atentamente su visita a la Institución Libre de Enseñanza madrileña, con motivo de la presentación oficial de la Alianza por la Lana, ahora el turno de recibir su apoyo se traspasa al calzado artesanal.
Esta mañana, a las 11.30 horas, Su Majestad se ha desplazado hasta el Polígono Industrial Campo Alto para presidir los actos conmemorativos del centenario de Pedro García, una de las firmas más emblemáticas y respetadas de nuestro país en su sector, el de la producción de zapatos y complementos de lujo.
La visita no es un acto protocolario más en la agenda de la Casa Real; supone un respaldo explícito a una industria que vertebra la economía de la comarca del Vinalopó, y a un modelo de negocio que ha sabido conjugar la tradición artesana con una proyección internacional envidiable, y ello con el mérito de no haber salido de su tierra.
Acompañada por autoridades como el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca; la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant; y el alcalde, Rubén Alfaro, ha conocido de primera mano el 'centro de operaciones' de una compañía que, un siglo tras su fundación, mantiene intacto su compromiso con el territorio.
Durante el recorrido por el edificio —donde conviven las oficinas, el estudio de diseño y la planta de producción—, doña Letizia se ha interesado por el meticuloso proceso de fabricación que caracteriza a la marca. El hecho de que todo se haga bajo el mismo techo les permite experimentar con nuevas siluetas y materiales, manteniendo un control absoluto sobre la calidad.
La Reina llega a las instalaciones de la marca alicantina.
Fundada en 1925, Pedro García es un ejemplo de éxito de negocio familiar español, hoy pilotado por los hermanos Mila y Pedro García. Representan a la tercera generación de la familia y ostentan la dirección ejecutiva y creativa, respectivamente. Bajo su batuta, la enseña zapatera ha vivido una gran expansión internacional a partir de los años 2000.
Su estética minimalista, el concepto —hoy en boca de todos— de lujo discreto y productos insignia como el Soft Slip-On (o mocasín blando) y las sandalias joya —fueron pioneros al integrar cristales Swarovski en siluetas planas pensadas para el día a día— son señas de identidad inconfundibles de sus colecciones.
Elda en el zapatero real
Desde 2022, es bien sabido que Letizia ha ido redefiniendo su zapatero debido a dolencias que la han llevado a priorizar el calzado plano y las suelas anatómicas frente a los vertiginosos tacones de antaño. Este cambio convirtió a Pedro García en un aliado clave para sus estilismos, encontrando ella en la firma de Elda la fusión perfecta entre salud, calidad y diseño.
Y es que ¿a quién no le gusta un buen zapato? Lo que comenzó como una necesidad médica se acabó transformando en una relación de confianza que se hizo visible en junio de 2024, cuando estrenó uno de sus modelos durante los actos del décimo aniversario de la proclamación del rey Felipe VI y, días después, en una visita a Netflix.
En concreto, fue la línea Crystal Classics, con detalles de Swarovski, la que permitió a doña Letizia mantener la sofisticación requerida por su agenda institucional sin comprometer el bienestar de sus pies. Está claro que su apoyo a estos bestsellers ha posicionado a la casa aún más en el radar de los amantes del lujo atemporal y sin estridencias.
Pero la relación entre Pedro García y la consorte va más allá de escoger sus diseños para completar estilismos —lo que da una idea de su aprecio por las propuestas elegantes que no hacen renunciar al confort—. En 2020 fue encargada de entregarles el Premio Nacional de la Moda, galardón que reconocía su excelencia empresarial y fidelidad a la producción.
Para esta cita en Elda, la Reina ha optado por un look que conjuga sobriedad institucional con uno de los grandes dictados de la moda actual: el estampado escocés. Ha hecho un guiño a las tendencias más punteras de este invierno con un conjunto de inspiración british que no ha pasado desapercibido a su llegada al Polígono Industrial Campo Alto.
Doña Letizia, fotografiada junto a Mila García, que junto a su hermano Pedro representa a la tercera generación que dirige la empresa familiar.
La pieza central ha sido una falda midi de corte asimétrico, confeccionada con el patrón de cuadros en tonos botella, azul marino y discretas líneas rojas. Firmada por Bimba y Lola, destaca especialmente por su acabado deshilachado o frayed en el bajo, un detalle que aporta un aire rústico y demuestra que la Reina sigue las corrientes que dominan el street style.
Para equilibrar la fuerza visual del patrón, ha recurrido a la regla del 'menos es más' con un jersey de punto fino azul marino, de cuello a la caja y manga larga, que se ajusta a su silueta sin restar protagonismo a la parte inferior. Sin embargo, rompía esa monocromía con una gargantilla de eslabones dorados, una joya muy actual coordinada con aros dorados.
Respecto al calzado, curiosamente, esta vez la Reina ha prescindido de planos o mocasines. Se ha decantado por unas botas de piel negra de caña alta, eso sí, con tacón ancho, una elección práctica que le proporciona la estabilidad necesaria para la visita en la que ha compartido conversaciones y sonrisas de cercanía con las personas detrás de la emblemática firma.
