Este 29 de enero, Huelva acoge el funeral por las víctimas del accidente de tren de Adamuz en un ambiente de tristeza y luto riguroso. El Palacio de los Deportes Carolina Marín de la ciudad ha abierto sus puertas a los más de 300 asistentes congregados para dar el último adiós a las 45 personas fallecidas.
Entre ellos, no sólo las personas que han perdido seres queridos, tambiénheridos en la tragedia, todavía con muestras visibles en vendajes, escayolas, etc., y vecinos que han querido estar presentes para darles consuelo.
Todos ellos, incluidas las autoridades —el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, la vicepresidenta María Jesús Montero, y la alcaldesa de la ciudad Pilar Miranda, entre otras—, esperaban la llegada de los Reyes para que diera comienzo la misa.
Letizia, con paraguas, y Felipe VI, a su llegada al Palacio de los Deportes Carolina Marín.
En medio de un silencio respetuoso, accedían al interior mientras sonaba el himno de España y ocupaban el lugar correspondiente, ligeramente adelantados. El altar estaba presidido por la Virgen de la Cinta, patrona de los onubenses, y colocado en medio de la cancha del centro deportivo.
La ceremonia religiosa ha sido oficiada por el obispo de la diócesis, Santiago Gómez Sierra, junto al presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, y el obispo emérito, José Vilaplana. Ha habido palabras de agradecimiento por su presencia, pues han resaltado que es importante ofrecer consuelo.
La Reina escucha con la cabeza inclinada hacia abajo en algunos momentos, en señal de profundo respeto al dolor reinante. Emoción contenida en una tarde especialmente difícil, donde muchos no han podido contener las lágrimas.
Los Reyes, de riguroso luto, escuchan la misa.
Tal y como dijo desde Grecia, donde asistía al último adiós a Irene de Grecia el pasado 20 de enero: "Todos somos responsables de no retirar la mirada cuando se limpian los escombros de una catástrofe". Y ella hace firme su compromiso de apoyar a los afectados y no olvidarlos, como ha hecho con la dana.
Durante el servicio religioso se han leído los nombres de los fallecidos. Liliana Sáenz, representante de las familias, ha subido al altar para pronunciar un extenso y emotivo discurso, no exentos de mensajes encriptados a las autoridades políticas. "Lucharemos por saber la verdad", ha dicho.
Letizia abraza a uno de los familiares.
Al terminar, ha recibido una gran ovación por parte de los asistentes; muchos no podían contener la emoción, portando retratos de los seres queridos que han perdido.
Finalizado el funeral, como siempre suele suceder, los Reyes han dado el pésame personalmente a los afectados en el centro deportivo.
Su Majestad doña Letizia ha abrazado y besado a muchos de ellos, escuchando con atención lo que tenían que decirle. Ha estado especialmente atenta con las personas mayores y también a los adolescentes y niños que han perdido padres, hermanos u otros allegados.
La ceremonia religiosa ponía su final con este encuentro cercano en el que los monarcas han brindado su consuelo y cercanía durante más de media hora y que se ha visto interrumpido en varias ocasiones por aplausos y gritos de: "Viva los Reyes".
