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Entrevista

Descubriendo a Marta Pombo más allá de las redes: "Detrás de la 'caída de los influencers' hay gente cansada de ver nuestros egos y vidas perfectas"

La creadora de contenido, que acaba de recibir el premio Magas por Fundador en la categoría Influencia con Valores, se abre a esta revista y habla de la evolución de su sector, la maternidad, la docuserie con sus hermanas, la salud mental y muchos temas más.

Entrevista
Descubriendo a Marta Pombo más allá de las redes: "Detrás de la 'caída de los influencers' hay gente cansada de ver nuestros egos y vidas perfectas"

La creadora de contenido, que acaba de recibir el premio Magas por Fundador en la categoría Influencia con Valores, se abre a esta revista y habla de la evolución de su sector, la maternidad, la docuserie con sus hermanas, la salud mental y muchos temas más.

Créditos
Estilismo Ana Verdasco
Asistente de estilismo Inés Esnal
Maquillaje y peluquería Rebeca Trillo-Figueroa
Dirección creativa Julia Ramírez Lina Smith
Producción Adriana Pérez
Fecha de publicación:

Ni la mayor ni la pequeña. Marta Pombo (Madrid, 1992) es la mediana de tres hermanas que han convertido su apellido en ‘marca España’ dentro de las redes sociales. Lucía, la primogénita, es piloto; María, la más famosa. Marta empezó a compartir su vida en Instagram en 2015 y hoy reúne a 1,1 millones de seguidores. Lo que comenzó con publicaciones de su día a día se ha convertido en un todo un oficio, con campañas para marcas y una comunidad que la ha acompañado durante más de una década.

Hace unas semanas viajó a Jerez de la Frontera para recoger el premio Influencia con Valores en la segunda edición de los Magas por Fundador. "Fue muy emocionante, pero a la vez conlleva responsabilidad", reconoce. Con sus seguidoras ha formado una especie de comunidad de amigas: se cuentan sus cosas y se dan consejos; llora como una magdalena y ríe a carcajadas con ellas. Cree que el público quiere recuperar esa cercanía con los creadores, la de los primeros años, cuando todo era nuevo y el hobby que luego pasaría a reivindicarse como oficio se iba inventando sobre la marcha. "Se empezó de una manera muy natural, muy auténtica. Luego se nos exigió ser perfectos", lamenta.

En este tiempo también ha dado el salto a Prime Video con Pombo. Cuando hablamos con ella, está terminando de rodar la sexta temporada de la docuserie familiar y de ahí está saliendo mucho de lo que, como dice, habían acumulado “debajo de la alfombra”. Las cámaras han propiciado conversaciones que antes no tenían: “Se ha abierto un cajón que estaba muy desordenado y hay que organizarlo”.

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Fuera del rodaje se deshace en palabras de cariño hacia sus hijas, que le han cambiado la manera de entender muchas cosas, empezando por la educación que recibió en casa. Ahora valora más lo que le enseñaron sus padres y se pregunta cómo trasladárselo a ellas. Quiere acompañarlas sin juzgar y respetar sus decisiones, aunque pensar en el momento en que empezarán a hacer su propia vida y ella tendrá que “soltarlas al mundo” le cuesta: “Yo me divido entre la sobreprotección y el saber que debo dejarlas libres”.

Hoy Marta Pombo se cita con esta revista con ganas de hablar de otras cosas. De lo que le ayuda ir a la psicóloga, de su ilusión por aprender a cantar ópera y de su deseo de opinar sin que todo se convierta en una pelea de bandos. También de permitirse cometer un error y rectificar: “A mí fallar me parece uno de los mayores regalos. Es lo que te lleva a aprender y lo que te impulsa hacia otro lugar mejor”.

Esta vez tenemos más que 30 segundos y un copy de Instagram para conocerla, así que empecemos por el principio.

Chaqueta, falda y broche de CLARO COUTURE, sandalias de MICHAEL COSTELLO y pendientes de RABAT

Marta, bienvenida. ¿En qué momento profesional —y vital— te encontramos?

Es curioso porque yo, que vengo de un 2025 un poco místico, me encuentro en un año numerológico ‘siete’, que es de introspección. Frenar es algo que me ha costado muchísimo, pero he hecho ese ejercicio, he estado aprendiendo un poco más sobre mí misma, haciéndome preguntas porque intento aprender constantemente para mejorar… Tras un tiempo en el que me llegó a faltar muchísima energía por mirar tanto hacia dentro, ahora estoy en un punto en el que todo está empezando a encajar, como si volviera a subir la montaña rusa que es mi vida.

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Da la sensación de que es una vida agitada, sí. ¿Cómo es un día contigo?

Una locura. Soy una mujer muy curiosa pero también extremadamente sensible. Depende del momento en que me pilles, puedo tener la energía de expansión o la de ‘no me hables’. Luego soy camaleónica: me adapto mucho a todos los lugares y proyectos, los disfruto mucho. Ahora estoy con el documental con mi familia [Pombo], en el que mostramos situaciones en las que la gente puede verse reflejada.

Hace menos de un mes, en plena rentrée de otoño, viajaste a Jerez de la Frontera para protagonizar la segunda edición de los Premios Magas por Fundador. Allí recibiste el galardón Influencia con Valores. ¿Cómo viviste la ceremonia?

Como dije al principio de mi discurso, soy una mujer a la que le cuesta muchísimo verse reflejada en los buenos comentarios o en los cumplidos que le hacen. Recibir un galardón así cuando ni yo misma me creo nadie fue muy emocionante, pero a la vez conlleva responsabilidad. Tengo una gran comunidad y no sé si soy del todo consciente de lo que puedo aportar. Siempre intento ser yo misma; creo que esa es, de alguna manera, la razón de mi éxito: la naturalidad, que la gente se vea reflejada en mis éxitos, mis errores, mis contradicciones, mis reflexiones, mis alegrías y en los valores que intento transmitir.

También hubo estatuillas para Lucía y Casilda Sánchez Varela, Mariola Orellana, Marina Carmona, Carmen Salamero…

¡Sí! Había una energía preciosa. La verdad es que yo fui sin expectativas y Cruz hizo que la noche fuese supermágica, como si se crease una unión femenina, una sororidad entre nosotras muy bonita. En los discursos se recalcaba la necesidad de honrar el legado que nos dejaron las mujeres que han luchado por nosotras para que tengamos la libertad que tenemos a día de hoy, la responsabilidad de inspirar a las siguientes generaciones, pero también hacer equipo con los hombres que nos acompañan en nuestra vida, que me parece un mensaje que a veces se nos olvida. Yo no creo que sea cuestión de que unos sean mejores que otros o de que nosotras tengamos que estar por encima de ellos. Creo que tenemos que seguir luchando pero juntos. Si no, no tiene sentido.

Vestido de SILVIA FERNANDEZ y anillo de ARISTOCRAZY
“Tenemos la responsabilidad de inspirar a las siguientes generaciones de mujeres pero haciendo también equipo con los hombres. Si no luchamos juntos, no tiene sentido”

- Marta Pombo

Ahora que hablas de mujeres, ¿quiénes te inspiran en el día a día?

Es curioso, porque te diría que mis seguidoras. Como yo comparto tanto mi vida, ellas lo hacen también conmigo; se sienten en un lugar seguro y me cuentan muchísimas experiencias, me dan consejos o me los piden a mí. Admiro la comunidad que tengo, porque es preciosa.

En redes desde 2015, más de un millón de seguidores… ¿Cuál es la clave para tener una comunidad fiel después de tantos años?

Estoy muy orgullosa de ella porque siento que es como una hermandad, ha crecido conmigo. Cuando empecé con las redes no tenía ni idea de a dónde iba a llegar esto. Siempre me he mostrado tal cual soy, con mis mejores y mis peores momentos, vulnerable y sin miedo. Soy humana, no me da miedo ni vergüenza equivocarme; no me escondo. Eso creo que hace que la gente conecte conmigo, porque al final se ve reflejada. A veces puedo fallar y no pasa nada, aprendo del error y sigo; o puedo tener un momento de éxito y disfrutarlo muchísimo. Un día soy la mujer más guapa del mundo y al otro me siento un trapo.

Me alegra que hables de equivocarte, porque parece que vivimos en un momento donde rectificar no está permitido, y menos en redes sociales, donde lo que digas queda permanentemente expuesto.

Exactamente. Cometer un error da muchísimo miedo en este mundo en el que como ofendas un poco a alguien o te equivoques un mínimo, se te sentencia. A mí fallar me parece uno de los mayores regalos. Es lo que te lleva a aprender y lo que te impulsa hacia otro lugar mejor.

La influencia va de la mano de una credibilidad y una reputación que los creadores cuidáis con mucho recelo a la hora de colaborar con marcas. ¿Dónde marcas los límites en tu contenido, que al fin y al cabo es tu negocio? ¿Cuál es el criterio para decir ‘esto sí’ y ‘esto no’?

El trabajo de influencer evoluciona constantemente. Se empezó de una manera muy natural, muy auténtica. Luego se nos exigió ser perfectos y llegar a unos números. Todos estamos aprendiendo, avanzando y creciendo en este mundo. Yo ahora, por ejemplo, lo que estoy intentando es volver a conectar con las marcas con las que he trabajado para hacerlas personales y contarlas sin ser un mero producto, para que formen parte de mí y poder comunicarlas desde mi esencia.

Este verano, el goteo de polémicas protagonizadas por creadores de contenido puso tu sector en el punto de mira. Incluso se habló de una “caída de los influencers” que nunca llegó a producirse del todo, pero sí dejó a algunos escarmentados. ¿Qué te pareció que de repente creciera tano el debate sobre el trabajo de quienes os dedicáis a las redes?

Yo sí que entendí lo que había detrás del fenómeno de la caída de los influencers. Aparte de que somos humanos, de que estamos creciendo con algo que es completamente nuevo y de que efectivamente nos equivocamos, también ha habido un momento de muchísimo ego en el que todos hemos creado una burbuja de vidas perfectas. Al principio la gente compraba ese concepto porque le gustaba lo estético; ahora ve que no es lo normal ni lo que tiene en su día a día, y busca otra vez volver a la naturalidad, a conectar.

Por eso me parece muy importante no mostrar que todo es idílico, y es lo que yo intento al presentarme vulnerable.

Hay veces en las que incluso yo me me he creído alguien que no soy y eso me ha consumido, pero siempre vuelvo. Al mismo tiempo, se nos exige ser perfectos: tener el cuerpo ideal (y si no lo tienes, porque no lo tienes; si lo tienes, porque lo tienes); dar tu opinión (si lo haces, porque lo haces; si no, porque no te mojas). Estamos creciendo con esto y creo que no nos puede faltar la humanidad, el saber que detrás de cada cámara hay una persona que también está aprendiendo. Al fin y al cabo, es la primera vez de todos en el mundo.

¿Cómo te llevas con que se os exija opinar sobre cuestiones de actualidad?

Es muy difícil el momento en el que estamos porque, efectivamente, se nos exige que seamos influencia y que demos voz, pero sólo la que cada bando quiere escuchar; cada uno busca luchar por su única verdad absoluta. Me parece que eso es un poco injusto. A mí me encantaría poder dar mi opinión en muchísimos temas de una manera libre de ideologías y sin esa lupa de “a mí no me has convencido, pues te cancelo”. También hay que entender que muchas veces hablamos desde las emociones, desde cosas que nos mueven. No todo es político. De hecho, yo cada vez soy más apolítica porque, sinceramente, necesito vivir más de mis sentimientos.

Abogas por comunicar desde la empatía, ¿no?

Sí. No quiero que se nos olvide reconocernos como personas que sentimos y pensamos de formas diferentes, y no pasa nada por ello. No tenemos que estar constantemente intentando convencer al otro de “yo tengo la razón, tú no, mi verdad es la única y la tuya está equivocada”. A ti una noticia puede llegarte de una manera y a mí de otra, igual por cómo nos hemos criado, por los traumas que tengamos o por las vivencias que nos hayan marcado; es algo muy personal.

“Me encantaría poder dar mi opinión sobre muchísimos temas de manera libre, sin esa lupa de ‘a mí no me has convencido, pues te cancelo’”

- Marta Pombo

El apellido Pombo ya es prácticamente una marca registrada en el mundo de las it girls. ¿Cómo es el vínculo con tus hermanas, María y Lucía, cuando todas estáis expuestas públicamente? ¿Las redes os unen más o tenéis que poner reglas para no acabar hablando una y otra vez de campañas en la sobremesa?

Pues la verdad es que nuestra relación es muy cotidiana. Esto nos une un montón pero también nos llega a quemar. El trabajar tanto y con proyectos como la docuserie puede llegar a ser muy intenso. Pero aquí entran en juego los valores que mis padres nos han inculcado: la unión, el ser generoso, escuchar, perdonar, saber que nada es tan importante y querernos por encima de todo. Hay etapas en las que te llevas mejor con una y estás más distanciada de otra; depende del momento vital en el que nos encontremos cada una, como en todas las casas.

Hablemos del reality, pues. Pombo ha sido un pelotazo: ya ha llevado cinco temporadas a Prime Video y la sexta está en camino. Muchos fans se preguntan si todas esas aventuras en familia, risas y dramas son 100% reales.

Ahí hay muy poco guionizado. Lo que sí se hace es que nos llaman antes de grabar para preguntarnos en qué momento vital estamos, y en torno a eso seleccionan los momentos a grabar. Pero los conflictos de haber acumulado mucho tiempo suciedad debajo de la alfombra, como yo digo, han salido a la luz gracias a estas conversaciones de echarnos cosas en cara que surgen de repente a pesar de tener cámaras detrás. Está siendo muy retador enfrentarse a problemas familiares sabiendo que te van a ver muchas personas y que van a tener sus opiniones, pero para mí está siendo una terapia. Temas que jamás habríamos tratado ahora están expuestos y hay que trabajarlos. Se ha abierto un cajón que estaba muy desordenado y hay que organizarlo.

Vestido de SILBON x CAPRILE y sandalias de LODI

¿Y qué opinas de las recurrentes —no sé si agradecidas, no sé si odiosas— comparaciones con el clan Kardashian?

[Ríe] ¡A mí me hacen gracia! Es una familia que me encanta y un show que me entretiene muchísimo. Sí que nos identificamos con ciertos personajes. María ahora mismo creo que se cree Kylie: está en un momento divertido, creando su bebida (YUZZ), con muchísima energía joven… Yo quizás estoy más a lo Kourtney, con eso de marcar límites con mi familia, saber lo que quiero y estar un pelín distante, pero a la vez me siento un poco Khloé. Y Lucía es una mezcla de todas, incluso de Kris, por ese rol que le toca a ella a veces de poner orden.

Si te hablo de salud mental, tú me dices que es…

Importantísima. Sigo yendo a la psicóloga porque escondo mucho y necesito sacarlo. En los momentos en que me atasco en una idea, creo que solamente yo tengo la razón y el egocentrismo se apodera de mí, necesito ir a que alguien me aclare y me diga “es por aquí” o “haz esto para ver hacia dónde te lleva”. A veces no necesito una guía, sino que me den las herramientas para orientarme y seguir desarrollándome personalmente sin tapar emociones. Esto es algo que se imponía mucho antes: “No llores, que no te vean débil”. Para mí el mostrarse vulnerable te hace muy valiente y te lleva a lugares muy enriquecedores.

Detrás de la Marta Pombo que conocemos por sus posts y reels, ¿qué crees que hay de ti que no se conoce por más entrevistas que hayas dado?

A mucha gente que me ve en persona le sorprende que sea la misma que en redes. Quizás hay opiniones, valores, etc., que me guardo para mí misma, pero sé que a veces preguntan a la gente con la que trabajo: “¿Cómo es Marta?”. Y yo soy como soy, de verdad. También me suelen decir que soy más guapa, así que no sé cómo me debo mostrar en redes sociales, ¿hecha un desastre? [Ríe] Yo soy un libro abierto y me daría miedo asustar en la vida real, decepcionar o no cumplir expectativas. En realidad no debería pensar en esto último; no es lo que busco, pero soy así.

Supongo que es una presión que va más allá de lo que dice la cabeza.

Los creadores de contenido intentamos estar a la altura y es difícil salir de ahí. En nuestro día a día, todos intentamos alcanzar lo que esperan nuestros padres, nuestros amigos… Yo ahora estoy intentando salir de ese piloto automático. Cuando pasé por un cuadro depresivo hubo una parte de mí que murió, y la gente que estaba a mi alrededor no llegaba a entenderlo. Me ha costado mucho encontrar mi propia paz, pero ya no soy la persona que era antes y eso está bien.

“No sé si me gustaría que mis hijas estuviesen expuestas a este mundo, porque hay que tener unas bases mentales fuertes para que no te duela todo a lo que estás expuesto”

- Marta Pombo

Un dato curioso sobre ti es que a los 18 te matriculaste en la carrera de Sociología, aunque no terminó de convencerte… ¿Cómo ha cambiado Marta Pombo desde entonces?

El concepto de la sociología sí me gustaba; siempre me ha llamado la atención el por qué la gente se comporta como se comporta, lo que pasa es que el grado me decepcionó. Algo que no he perdido en estos años ha sido la curiosidad. También he aprendido a abrazar mi sensibilidad; soy una persona que siente todo mucho, y antes trataba de esconderlo para proyectar una imagen de seguridad. Y lo que sí ha cambiado con el tiempo es que he dejado de querer complacer a la gente y me he dedicado a esforzarme todos los días por ser mi mejor versión, con los errores y los éxitos que me acompañen.

Tu pareja, Luis Zamalloa, tiene un papel fundamental en tu vida. ¿Algún consejo para quienes buscan encontrar (o cuidar mejor) al compañero de vida indicado?

El amor es dejar ser a las personas sin tratar de cambiarlas. En el momento en que alguien intenta modificar algo de ti es que no te quiere tal y como eres. Una relación tiene que ser libre, generosa, con muchísimo respeto y valores compartidos, porque de otra manera las cosas no funcionan.

Top y falda de PINKO, chaqueta larga de RALPH LAUREN, tacones de LOUBOUTIN y pendientes de MES AMIES

Si en un futuro alguna de tus hijas quisiera seguir los pasos de su madre, ¿cómo las guiarías?, ¿intentarías protegerlas?

No sé si me gustaría que estuviesen expuestas a este mundo, porque hay que tener unas bases mentales muy fuertes para que no te duela todo a lo que estás expuesto. Aun así, yo siempre las querré libres y las ayudaré respetando su autonomía para que elijan quiénes quieren ser. Quiero acompañarlas sin juzgar, hacer que me sientan cerca sin tener que corregirlas o llevarlas por un camino pensando que es el adecuado para ellas.

Hace unas semanas publicaste un vídeo contando que habían empezado el cole y que eso te había hecho pensar en lo rápido que pasarán los años con ellas. ¿La maternidad te ha cambiado la forma de ver el tiempo, la familia… la vida?

Ha sido un viaje astral. Ser madre me ha hecho valorar muchísimo más los valores que mis padres me han inculcado, porque ahora quiero trasladárselos a ellas. Al mismo tiempo, me da muchísimo miedo el futuro que les dejamos y por eso intento ser muy sensible con ellas y estar presente, porque me da respeto soltarlas. Conchita cantó en los premios de Jerez una canción que dice: “No sé si he hecho bien en traerte a este mundo de locos; ya quiero matar al primero que te haga llorar”. Yo me divido entre la sobreprotección y el saber que debo dejarlas libres.

Aún falta tiempo, pero una madre se adelanta a todo…

Sí. Y yo es cierto que no suelo vivir en el futuro porque siempre digo: “Ya llegará y gestionaré lo que venga”. Pero justo con mis hijas me cuesta muchísimo no estar constantemente pensando que algún día tendré que soltar sus manos. Es algo que me hace el corazón pequeñito.

Cuéntame algo que no vaya a ver en una campaña.

Pues mira, lo que te decía: este año, que ha sido muy de introspección, he tenido una falta de motivación terrible porque me había centrado en ser una persona que no era yo misma. Ahora estoy empezando a encontrar la motivación para empezar proyectos que siempre he tenido en el tintero. Por ejemplo, me he apuntado a canto. No tengo aspiraciones de ser cantante, sino de desarrollar algo por mi disfrute, de encontrar motivación en cosas que me ilusionen para luego poder seguir trabajando con influencia auténtica.

¿Y a qué le canta Marta Pombo?

¡Me han dicho que soy lírica! Imagínate que llego a aprender a cantar ópera, que es dificilísimo. Siempre he dicho que me apasionaría conseguir hacer el aria de la Reina de la Noche de La flauta mágica. Para mí sería un sueño. En la primera clase me emocioné muchísimo porque conecté con la motivación de volver a hacer algo por y para mí, no para el resto. Me salió bien y tengo una voz que hay que poner a practicar. También me apetece apuntarme a interpretación y a baile, que se me atasca más. Necesito encontrar aficiones que conlleven un esfuerzo. Hoy en día lo que nos supone un sacrificio lo apartamos porque queremos que todo sea fácil, y yo necesito encontrar cosas por las que me emocione trabajar.

Agradecimientos especiales

Fundación José Ortega y Gasset - Gregorio Marañón