Mayka Merino, la modelo que arrasa como DJ en la noche madrileña: “Los desfiles me encantan, pero en la cabina me siento mucho más libre”
Hoy, la jerezana combina sus pasos en la pasarela con la música que pincha desde la cabina de DJ de Canopy Madrid Castellana, donde ha encontrado una pasión que la hace sentir libre.
Mayka Merino no sólo está, también se siente. Es inevitable observarla con atención, como sucede con ese arte del que ella habla haciendo referencia a lo que sucede sobre la pasarela y en el backstage. Así como en la cabina de DJ desde la que ahora conquista la noche madrileña.
Su música suena en Canopy Madrid Castellana, espacio del que también es manager de música, moda y entretenimiento. Allí mezcla a Michael Jackson con Kings of Leon mientras en su cabeza suenan los ritmos de su Jerez natal.
Sus pasos, guiados por una pasión inherente a su tierra, se dirigen hacia la creatividad. Una de sus próximas metas es ser productora musical. Puede que ese sueño estuviera ya instalado en su mente desde su infancia al haber vivido rodeada por los vinilos de su padre.
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En el mundo de la moda, su trayectoria no se define únicamente por el camino que aún tiene por delante, sino también por las experiencias y anécdotas que ha acumulado durante la última década y que la han llevado hasta el lugar que ocupa hoy.
De ese universo frenético desconecta visitando museos entre desfile y desfile y hablando por teléfono con su padre. En esas conversaciones siempre le recuerda que queda poco para estar juntos comiendo atún en Barbate (Cádiz).
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Entre lo que ya fue y, sobre todo, lo que viene, se dibuja Mayka Merino.
¿Qué Mayka fue primero?, ¿la modelo o la melómana que ahora domina la noche de Madrid a los platos?
Pues han sido las dos, ya que desde muy pequeña me han encantado ambas. La primera gracias a mi hermana y a mi madre. Además, a ella le encanta la fotografía y me lo contagió a mí. No paraba de hacerme fotos posando en casa y siempre me he sentido muy cómoda con ello.
Y la música por mi padre, porque le apasiona. Siempre he estado rodeada de buenos vinilos.
¿Cuánto hay de la modelo que desfiló para Prada por primera vez en septiembre de 2015 en tu yo de ahora?
La pasión que pongo en todo lo que hago. También se encuentra en levantarme todos los días con ilusión, en que no dejo de perseguir mis sueños y mis nuevas metas. Al final la vida se trata de eso.
Era una niña cuando empecé y me gusta ir cumpliendo mis objetivos y seguir apostando por mí.
¿Existía ese gran sueño de la moda o lo encontraste casi sin querer?
Antes de que fuera el boom de Prada, Jonathan Anderson o Dior, ya vivía en Barcelona y estaba en una agencia.
De hecho, mis amigos y mis bookers siempre me decían “es que te cuidas demasiado”. Yo contestaba que hay que estar perfecta para el momento perfecto. Nunca sabes quién te puede ver. Tenía claro que tenía que estar preparada para cuando la oportunidad llamase a mi puerta.
¿Qué crees que vieron en ti?
Siempre me han dicho que mi personalidad, mi forma de expresarme, de hablar… También mi naturalidad.
En moda no sólo se valora la belleza, sino que toda esa parte que te digo es muy importante: la palabra, los gestos, tu manera de comunicar…
¿Qué es para ti el éxito? ¿Y el fracaso? Tu trabajo está sometido al ojo ajeno de forma constante.
Siempre tienes que tener los pies en el suelo y ser fiel a ti misma, creer en lo que te gusta, porque al final todo el mundo va a opinar.
Lo que hago es una forma de expresión, de arte y de generar emociones. Mi trabajo como DJ también se basa en crear ambientes y sensaciones.
El éxito es conseguir eso con mi música: que la gente baile, que me pregunte qué canción es o que me diga “has pinchado este tema que me ha recordado a un momento bonito de mi vida” o que descubran canciones conmigo. En eso se basa lo que hago.
Estoy constantemente buscando música nueva, pero también reviso mucho el pasado. Me gusta lo que escuchaban nuestros padres, para mí tiene algo mágico el traer de vuelta lo que se bailaba antes en los 70 y los 80.
Y el fracaso… Sería no ser feliz.
“He estado viendo la estética de cuerpos extremadamente delgados y no creo que sea algo real. Es fundamental que seamos conscientes de que la salud es más importante que la estética”- Mayka Merino
Cuando llegaste a las pasarelas más importantes la inclusión era tendencia. Ahora parece que esa idea se está revirtiendo. Desde dentro, ¿qué crees que ha pasado?
No lo sé, pero he estado viendo la estética de cuerpos extremadamente delgados y no creo que sea algo real. Es fundamental que seamos conscientes de que la salud es más importante que la estética.
Las mujeres somos bellas y tenemos que estar cómodas con nuestro físico, sea el que sea. A mí me encanta cuidarme y entrenar, pero lo veo como algo saludable, una rutina que me hace sentir bien. Son pautas que hacen que afronte el día a día de otra forma. Y sí, creo que hay que buscar la mejor versión de una misma, pero desde ese aspecto más saludable y desde los autocuidados.
Protagonizaste el vídeo de Demasiadas Mujeres de C. Tangana, ¿qué tipo de perfiles femeninos sigues echando de menos en la industria de la moda y el espectáculo?
Nunca había hecho ningún trabajo así, relacionado en parte con la música, el show y la performance. Y, además, con C. Tangana, al que admiro muchísimo, me parece un gran artista. Salir en ese videoclip tan flamenco, tan castizo, con todo rojo y negro —como también hemos hecho en esta sesión— me encantó. Fue una pasada.
En la grabación somos muchas chicas y muy diferentes. A mí me fascinó y, por supuesto, no todas éramos modelos, así que se refleja muy bien esa idea de inclusión.
Has vivido muchas vidas dentro de una misma carrera, ¿en cuál sientes que has sido más tú?
Donde soy más yo es cuando estoy en mi casa. Al bajar a Jerez o a Rota me relajo, estoy con los míos y soy yo misma. Por eso hago miniescapadas, ya que luego vengo con las pilas cargadas y con mucha alegría.
Creo que lo más importante es la autenticidad, no me gusta la gente que tiene que ser algo que no es.
Cuando estás desfilando en Milán, París o Nueva York, ¿cómo encuentras el sur?
Una llamada de mi padre diciéndome “venga, que estás aquí en nada”.
¿Qué te ofrece la cabina de DJ que no encuentras en una pasarela?
Los desfiles me encantan, me siento muy creativa. Según la ropa que me pongan, creo un personaje u otro, lo que hace que le dé un toque personal al show.
Pero en la cabina me siento mucho más libre y al pinchar desconecto del mundo. Si tengo algún problema, se va, lo que hace que también fluya más si cabe esa creatividad.
Y como decía antes, me flipa la posibilidad de generar emociones y un ambiente concreto a partir de las canciones que pongo y la manera en que las voy mezclando. Es algo que me genera un subidón.
Hace unos días un cliente me escuchó mezclar a Michael Jackson y a Kings of Leon y me preguntó cómo lo había hecho. Ahí es donde está la magia. En ese momento vivo lo mismo que cuando pasas por la zona del fotógrafo en la pasarela.
¿Cómo has logrado no perderte?
En ese punto frenético de las semanas de la moda lo que siempre hacía mucho era ir a museos. Me relajaba ver arte, ir a salas donde no había gente y donde sólo había silencio.
También aprecias que el mundo no es sólo la pasarela y el backstage. Tienes que tener momentos que te ayuden a mantener los pies en el suelo y a calmarte, ya que estás sometida a muchos estímulos y mucha gente está pendiente de ti.
De todos modos, yo nunca he tenido muchos problemas en ese sentido. Soy muy sociable y no tengo ansiedad social. De hecho, la ansiedad social me teme a mí. Pero bueno, es cierto que hay que saber calmarse, sobre todo cuando termina el show. Me sucede lo mismo en cabina, luego tiene que haber un punto en el que se baje un poco.
Si pudieras hablar con la Mayka que empezó en la moda, ¿qué consejo le darías ahora que también has encontrado tu sitio en la música?
Que puede explorar muchas facetas de sí misma en esta vida. A veces, pruebas cosas un poco al azar que ni siquiera sabías que te iban a terminar gustando.
En mi caso, siempre he sido consciente de lo de la música y mi madre insistía en que me formara como DJ. Ella lo veía, pero es cierto que cuando estás en un mundo es muy difícil imaginarte en otro y piensas que sólo te puedes dedicar a una cosa, pero no es así.
También me diría que aquello que te guste no tiene por qué ser tu trabajo, puede ser un hobby que realmente te llene.
De todos modos, estoy muy orgullosa de mí, de haber encontrado otra pasión que va de la mano de la música. Me fascina tener un nuevo camino, nuevas oportunidades y metas. Y además conocer a gente tan diferente.
¿Qué dosis de Jerez hay en tu trabajo como DJ? Las influencias artísticas de allí son incontables.
Muchísima, me gusta Jerez y su arte, la gente… Muchas veces en el hotel me dicen que les encanta lo animada que soy y el rollo que transmito.
Jerez es, precisamente, eso, llevar la pasión por bandera, un estilo de vida.
Después de tantos escenarios distintos, ¿qué proyecto te ilusiona hoy de verdad sin pensar en lo que se espera de ti?
Ahora tengo una nueva meta que es la de formarme como productora musical. Estoy muy emocionada aunque sé que el camino va a ser complicado. Lo que más ilusión me hace es saber que voy a poder crear mis propios temas y con ellos transmitir lo que de verdad llevo dentro.
¿Algún miedo?
No, mi único miedo es estancarme, pero soy de las que piensan que no hay techo y que el siguiente paso es ir a más. Es lo que he creído con la moda, así que aquí, igual.
Las limitaciones se las pone uno mismo, lo que hay que hacer es soñar y luchar a lo grande. Obviamente con los pies en el suelo, pero nunca perder la ilusión.
VESTIDO de Michael Costello y BRAZALETE de CXC
La canción que tú misma te pincharías para desfilar en una pasarela.
Me gusta mucho una que además pinché el otro día. Soy muy fan de Nina Simone y me encanta Don’t Let Me Be Misunderstood.
De hecho, he descubierto una versión con un toque flamenco que ha hecho un productor y me traslada directamente a Jerez. Es brutal.
Por cosas así quiero producir yo también.
¿Y con qué look desfilarías con esa canción?
Con uno muy castizo con un toque andaluz.
Has trabajado con firmas, fotógrafos y artistas muy distintos, ¿qué tienen en común las personas con las que realmente disfrutas haciéndolo?
Mucha creatividad y mucho que contar. También que viven con ilusión. Siempre digo que para que te pasen cosas tienes que hacer que te pasen cosas.
Has visto la moda desde muchos lugares, ¿qué parte de ese mundo sigue siendo desconocida?
Pues el trabajo que hay detrás: las horas de casting, de fitting, de backstage…
He llegado a estar en un desfile de Margiela seis horas antes. Cuando llega la presentación no eres consciente de lo que conlleva. Al diseñador le supone meses y hasta que no pasa todo estás en tensión.
¿Cuál ha sido el mejor consejo profesional que te han dado y cuál decidiste no seguir?
Ser yo misma y mantener la pasión por lo que hago. Tengo muy claro que nunca me voy a rendir. Hay gente que lo hace cuando tiene una mala racha, pero mi pensamiento es otro. Si es tu sueño, tienes que lucharlo.
¿Hay algún momento de tu carrera que desde fuera pareciera un gran éxito y que tú recuerdes de forma distinta?
Uno de mis desfiles favoritos fue con Louis Vuitton y me tuvieron que vendar el pie al terminar porque sangraba.
Al hotel Canopy by Hilton Castellana