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Este lunes, Manuela ultima los preparativos para el nuevo curso. Mañana comienza 3º de Enfermería en la Facultad de Ciencias de la Salud de Ceuta, dependiente de la Universidad de Granada (UGR). Natural de Málaga, debe desplazarse desde la Península para llevar maletas y retomar la vida en la ciudad. Pero no lo hará sola: su madre se quedará unos días con ella.

"La verdad es que me da mucha pena esta situación y el no poder volver con normalidad a la que ha sido mi casa estos dos años", expresa. La joven forma parte de una comunidad universitaria de 1.800 personas, contando estudiantado y trabajadores, que se ha visto inevitablemente afectada por una crisis migratoria que el pasado viernes cumplía 50 días.

El 30 de julio, unas 80.000 personas, según las versiones, entraron desde Marruecos a este municipio caballa de 20 kilómetros cuadrados y 83.000 habitantes. En cuestión de horas, los comercios bajaron sus persianas, los vecinos echaron el pestillo y los niños dejaron de jugar en la calle siguiendo la orden de adultos convencidos de que esta no era segura.

La mayoría de los migrantes abandonaron Ceuta en los primeros días. Pero la vida allí no ha vuelto a ser lo que era. Aún quedan varios miles —10.000, según Moncloa; entre 8.000 y 12.000, estima el Gobierno autonómico—, muchos con el plan de quedarse en la localidad lo necesario para pedir asilo. Las instituciones tienen dificultades para averiguar cuántos son menores.

El cruce masivo de la frontera se produjo cuando los estudiantes ya habían dado por finalizado el curso lectivo anterior y se encontraban disfrutando del verano, pero ahora les tocará mirar de frente a las consecuencias de una situación con muchas aristas. "Esta ciudad me ha dado muchísimo y voy con la esperanza de que vuelva a ser lo que era", dice Manuela a esta revista.

Imagen de archivo del campus de la UGR y la UNED en Ceuta. Universidad de Granada vía Europa Press

Para hacerse una idea de la presencia, discreta pero relevante, de la comunidad universitaria en la ciudad autónoma, hay que saber que la UGR dispone de dos facultades: la primera, en la que estudia la joven, imparte el grado de Enfermería. Pero también hay una Facultad de Educación, Economía y Tecnología.

En esta última se mezclan los alumnos de Administración y Dirección de Empresas con los de Educación —Infantil, Primaria y Social— y los de Ingeniería Informática. A estos estudios también se suman algunos posgrados. Asimismo, la entidad académica comparte el edificio del campus con el centro asociado de la UNED.

El 7 de septiembre, la universidad publicó un plan de contingencia institucional donde informaba del retraso de comienzo del curso al 22, pese a que Melilla y Granada volvían a las aulas el 14. Desde entonces se han publicado otras dos actualizaciones elaboradas en coordinación con un comité de emergencia creado a la luz de los hechos.

Una se publicó el día 10 y otra el 17. Esta última aseguraba, entre otras novedades, que el campus ha contratado "cuatro vigilantes de seguridad adicionales" y que seguirá manteniendo "interlocución directa" con las autoridades para informar sobre los itinerarios y puntos de acceso a las aulas que "considere prioritario reforzar".

El campus se adapta

La UGR ha establecido asimismo que las salas de estudio y biblioteca cierren a las 18:30 horas y que la actividad docente presencial finalice no más tarde de las 19:00 horas. De este modo, las clases del turno de tarde "adelantarán su comienzo a las 15:00 horas" y las asignaturas que queden por impartir proseguirán online.

Paula, de 2º, explica cómo le afectan los cambios: "Esto se ha hecho con el objetivo de que no andemos muy tarde por las calles en la vuelta a casa. Es verdad que se nos ha permitido asistir a las teóricas por la mañana la primera semana e incluso la segunda, que es lo que hemos decidido hacer mis compañeras y yo porque así entenderemos mejor las asignaturas".

Se trata de una medida preventiva que, como es comprensible, también traerá desajustes en los horarios de algunos jóvenes: "A mí me perjudica un poco porque, como mis padres trabajan, en casa tengo ciertas responsabilidades con mis hermanos pequeños y va a ser difícil gestionar el ir a sus clases particulares, llevarlos al colegio, etc.".

Lo que alumnos e instituciones tienen claro es que lo primero es la seguridad. A diferencia de otras compañeras, Paula tiene su residencia habitual en Ceuta. "Mi familia y yo estamos quemados con la situación porque llevamos prácticamente medio verano encerrados y saliendo lo justo y necesario", lamenta.

Se estima que aún permanecen en la ciudad autónoma entre 8.000 y 12.000 migrantes. Reuters

Tras la entrada masiva de julio, los migrantes que quedaron en suelo ceutí comenzaron a reubicarse cerca de la frontera, en los centros oficiales, en zonas industriales, en asentamientos informales levantados por asociaciones vecinales y también en las playas del Trampolín, El Tarajal y Benítez. Estas últimas acogen aproximadamente a 4.600 personas.

María, de Córdoba, explica que los pisos de estudiantes suelen concentrarse en el centro, a unos 15 minutos de la universidad: "He hablado con gente y dicen que esa zona está más tranquila, pero que hay algunos problemillas. Yo aún no me he ido porque nos incorporamos presencialmente el 28, pero mis padres vendrán el primer fin de semana conmigo".

Prácticas en la Península

Fuera de las aulas, la UGR en Ceuta quiere facilitar que los estudiantes que deseen realizar las prácticas en la Península puedan hacerlo y, en este sentido, asegura que ha advertido a la Delegación Territorial de Educación en Granada de la necesidad de buscar plazas.

"Creemos que no va a haber problema porque la Junta nos ha transmitido que va a tener toda la colaboración que necesitemos", expresa Salvador del Barrio, vicerrector para este campus y el de Melilla, Planificación Estratégica y Comunicación, en declaraciones recogidas por el diario Ideal.

En el caso de Manuela, futura enfermera, en noviembre se abrirá el plazo para inscribirse en las prácticas clínicas. "Me daría mucha pena tener que pedirlas fuera porque quiero terminar la carrera donde la empecé. Pero si la situación no mejora, voy a solicitar esa opción", expresa.

María también tiene previsto empezarlas en febrero y le preocupa no saber "cómo va a estar la situación" para entonces. "Los compañeros a los que les toca empezarlas ahora lo van a tener complicado porque hay enfermedades. Pero bueno, vamos a vivirlo con la mayor tranquilidad posible y con cuidado", se resigna.

Cuando habla de patologías se refiere, por ejemplo, a que la ciudad autónoma registró un caso de mpox (viruela del mono) en un adolescente de 13 años de origen marroquí no acompañado que se encontraba en uno de los centros de protección. La infección fue confirmada el jueves 17 por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

Por otro lado, según datos de INGESA, la presión sanitaria ha evolucionado del pico de 1.149 asistencias el 1 de agosto a una media de 300 diarias. Los hospitalizados nunca han superado los 35 simultáneamente pese al volumen inicial, y el uso de las camas del Hospital Universitario no ha bajado del 42% ni superado el 63%.

A 21 de septiembre, Ceuta se divide entre los esfuerzos por adaptarse —por ejemplo, instalando duchas colectivas para frenar la insalubridad— y las protestas de habitantes que se sienten desamparados. Ayer, miles de ellos se manifestaron en el Tarajal para defender la españolidad de la ciudad y la protección del territorio.

"No quiero hablar desde ningún lado político, pero estamos ante una situación que necesita una solución. Hay personas que llevan 50 días intentando que se les escuche", comenta María. "A mí me gustaría terminar mi carrera con la misma tranquilidad con la que la empecé. Creo que no estamos pidiendo tanto", añade.

Alumnas autoorganizadas

Conocidas son las cifras de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado desplegados en Ceuta: 714 guardias civiles, 880 policías nacionales y 3.000 militares. Sin embargo, no tanto lo es la de los 1.597 jóvenes que hoy cursan grados o posgrados en la ciudad.

Estudiantes que deberían haber empezado el curso pensando en exprimir el jugo de sus años universitarios —una de las mejores etapas de la vida de mucha gente— pero que, entre el ruido mediático, el enfrentamiento político y la polarización en las calles, están viviéndolo "con ansiedad", lamenta María.

De hecho, la propia Universidad de Granada, consciente del "impacto emocional que la situación puede generar", ha anunciado la plena operatividad de dos líneas telefónicas directas de atención psicológica dirigidas a la comunidad del campus: la primera, 622 70 24 05; y la segunda, 658 89 42 15.

Igualmente, han diseñado "grupos de escucha, apoyo y regulación emocional", se extrae de la última actualización del plan de contingencia. El programa durará ocho semanas y abrió hace unos días la lista para inscribirse.

Las universitarias tampoco son ajenas a las noticias relacionadas con una escalada de las agresiones sexuales. El lunes 14, la fiscal superior de Andalucía, Ana Tárrago, informó de que ya entonces ascendían a 35 las denuncias interpuestas por este delito en Ceuta desde que comenzó la invasión de julio.

Sin embargo, dada la vulnerabilidad de las víctimas —la mayoría mujeres migrantes y menores en el 40% de los casos, según datos de la Fiscalía General del Estado—, se plantea la posibilidad de que el número de afectadas sea aún mayor. No es de extrañar que esto haya llevado a las residentes a extremar aún más las precauciones.

Mujeres migrantes atendidas por Médicos sin Fronteras. Reuters

"Alarma hay, sobre todo entre los chicos que acaban de llegar. Hace poco me metieron en un grupo que han creado para organizar quedadas e ir juntos a la universidad", explica Manuela. "En mi caso, me moveré siempre acompañada de mis amigas y evitar salir sola a ciertas horas, especialmente por la noche".

La joven lamenta que "estas son precauciones que antes ni siquiera nos planteábamos y que ahora muchos estamos teniendo en cuenta. Mis padres están bastante asustados y me insisten mucho en que sea prudente, que intente pasar lo más desapercibida posible, que no me meta en ningún lío", menciona la malagueña.

En medio de una situación que amenaza la integridad de una ciudad autónoma que durante mucho tiempo ha sido considerada referente de convivencia y crisol de culturas, los universitarios tratan de seguir adelante y desean, si es que eso puede ser posible, que todo vuelva a ser como antes.

Mientras tanto, las delegaciones de estudiantes se dedican a compartir en tiempo real las actualizaciones de las instituciones en redes, los jóvenes se apoyan mutuamente y la UGR atiende las llamadas de familias preocupadas por la seguridad que pueda haber dentro y fuera del campus en estos momentos.

Se da la circunstancia de que esta crisis coincide con otra a la que debe hacer frente la Universidad de Granada en estos momentos: la surgida por el asesinato de una de sus alumnas, Claudia Tacoronte, mientras esta se encontraba de intercambio en el estado de Morelos, en México.

En el caso de Ceuta, la creación de un comité de emergencia a principios de septiembre y sus posteriores comunicados han sido fundamentales para transmitir tranquilidad en la comunidad. Según Del Barrio, anulaciones de matrículas no ha habido "más que tres, cuatro o cinco", nada fuera de lo habitual ni magnificado por la actualidad.

Este lunes, Marifrán Carazo, alcaldesa de Granada, visitará la localidad con motivo del comienzo del nuevo curso. Se trata de una visita institucional que tendrá como objetivo reforzar la colaboración entre ambas ciudades.

Por su parte, la UGR ha querido lanzar un mensaje de ayuda a Ceuta en forma de vídeo invitando a llenar las aulas. "Volver a clase no es sólo un gesto académico, es un acto de confianza y de comunidad", dice uno de los alumnos que intervienen en la grabación.

En esta sucesión de imágenes y testimonios sobre el campus y su ambiente se describe la ciudad autónoma como una que "late al ritmo de sus estudiantes". Con la frase "os estamos esperando" finaliza la iniciativa, que pone en valor la aportación de conocimiento, investigación y desarrollo que aporta este centro al municipio caballa.