Valentina Suárez-Zuloaga, directora creativa de la pasarela madrileña: “La reina Letizia es la persona más importante para enseñar nuestro talento”
Figura clave de la moda española, cofundó junto a su madre, Margarita Ruyra de Andrade, la plataforma EsFascinante. En el plano personal es madre de tres hijas —su deseo es tener otro— y tataranieta del destacado pintor Ignacio Zuloaga.
Figura clave de la moda española, cofundó junto a su madre, Margarita Ruyra de Andrade, la plataforma EsFascinante. En el plano personal es madre de tres hijas —su deseo es tener otro— y tataranieta del destacado pintor Ignacio Zuloaga.
Cuando un periodista llega al lugar donde ha quedado con su entrevistado, tiene mucho trabajo por delante. Y no hablo de las preguntas. Entiéndame, esa tarea se hace antes: ese tipo de deberes están, seguro, más que resueltos.
Cuando un periodista se encuentra con su entrevistado, tiene que tomarle el pulso, saber leerle, mirarle el ojo por detrás de la retina, lanzar palabras hasta conocer a dónde puede llegar con él. Es una suerte de juego que ambas partes silenciosamente han aceptado.
Cuando este periodista en concreto puso un pie en el hotel Petit Palace Lealtad Plaza y se topó con Valentina Suárez-Zuloaga (Madrid, 1994) interactuando con dos de sus tres hijas mientras estas dibujaban, comprendió que no hay dobleces, que no hay trucos, que nada podía salir mal.
“Y quiero un cuarto. Puede que sea algo egoísta por mi parte, porque no hay nada que me pueda dar más felicidad que mis tres niñas. Es un amor incondicional”, declara a Magas esta socióloga de titulación reconvertida en gurú de la moda. Con esa lectura tan dulce y generosa de la vida, ¿cómo se va a torcer algo?
Valentina Suárez-Zuloaga es una de las figuras clave en el fashion world patrio. Formada en comercio digital, desarrolló parte de su trayectoria profesional en Londres, trabajando en e-commerce para firmas como Stella McCartney y Temperley London, dos de las casas predilectas de la princesa de Gales, Kate Middleton.
En 2018, cuando regresó a Madrid, cofundó, junto a su madre, Margarita Ruyra de Andrade, EsFascinante, una plataforma nacida para poner en valor el diseño, la artesanía y el talento made in Spain.
Desde ahí, Valentina ha construido un proyecto que conecta marcas españolas con nuevos públicos y reivindica una forma de entender la moda basada en la calidad, la identidad, la artesanía y la producción responsable.
Su experiencia le ha permitido desarrollar una visión transversal de la industria, combinando creatividad, estrategia empresarial, conocimiento del retail y una estrecha relación con diseñadores de diferentes generaciones.
En 2025 —y esto es algo histórico— asumió la dirección creativa de la pasarela Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, desde donde trabaja para reforzar la proyección nacional e internacional de la moda española. Pero, ¿cuál es su función exacta? “Tener ojos en todo”, confiesa.
“Tienes que saber a dónde quieres llevar la pasarela, cómo quieres posicionarla, de qué gente te quieres rodear, quién quieres que esté en los desfiles, qué medios, qué estrategia comercial vas a llevar a cabo y qué imagen quieres dar al mundo a través de redes sociales y de la web. Es interesante porque tocas todas las patas”, prosigue.
Valentina Suárez-Zuloaga, directora creativa de MBFWM: “La meta es saber vender más y mejor lo que tenemos”
Desde esta enorme responsabilidad, Suárez-Zuloaga busca que Madrid no solo sea escenario de la moda española, sino también uno de sus grandes motores creativos y culturales.
En un plano mucho más personal, íntimo y familiar, es tataranieta del reconocido pintor Ignacio Zuloaga, una de las grandes figuras del arte en la España de finales del siglo XIX y principios del XX. Ese legado sigue muy presente en su familia: la reivindicación constante de la cultura y la excelencia española. Valentina, desde otro plano, desde otro momento, continúa su estela.
Creciste en una familia en la que el arte formaba parte de la vida cotidiana. Tu tatarabuelo es Ignacio Zuloaga y por vuestra casa pasaron figuras como Valle-Inclán y Ortega y Gasset. ¿En qué momento entendiste que esa infancia no era la de todo el mundo?
En las conversaciones que teníamos cuando yo iba siendo mayor. Ver a toda aquella gente que venía a casa y hablaba de temas artísticos e intelectuales, del País Vasco, de España, de nuestras costumbres, de historia… Había un ambiente muy enfocado en el legado y en todo de lo que Ignacio Zuloaga se rodeó en vida.
Las ‘fascinantes’ Margarita y Valentina, madre e hija (y socias): “Auguramos un boom de la moda española en los próximos diez años""
El linaje, el apellido… ¿Sientes que llevar uno como el tuyo ha sido más una responsabilidad que una ventaja?
No lo sé. Cuando estábamos en entornos más relacionados con el arte o viajábamos en familia para visitar algún museo y ver la obra de mi tatarabuelo, me daba cuenta del impacto. Y que lo que hay que hacer es preservarlo. Mis padres llevan haciéndolo casi 20 años con la Fundación Zuloaga. Ellos nos lo han transmitido como algo importante de lo que cuidar y de lo que aprender. Tenemos que empujarlo desde nuestra generación y desde nuestro trabajo. Siempre he sido una privilegiada, pero no por mi apellido, sino por la familia que tengo y los valores que me han inculcado. También por mis hermanos —tengo tres y soy la única chica—, por la importancia del trabajo, del esfuerzo, de salir fuera y absorber y traer todo lo bueno que podamos aportar a España.
¿Qué te gustaría que contaran tus descendientes sobre ti?
Me encantaría que mis hijas me recordaran como una persona muy alegre, muy disfrutona y generosa. Que sepan que, aunque yo tenía una ambición de trabajo, de crecer, de aprender y de ir cada vez a más en todos los sentidos, siempre fui una persona que las cuidó y que puso a su familia en el centro de todo. Y luego, si consigo hacer cosas importantes junto con los equipos que me rodean y me ayudan, que puedan decir: “Mi madre aportó para que la moda española saliera al mundo”.
Hablemos, pues, de moda y de Marca España. Da la sensación de que nuestro país tiene un talento enorme para crear, pero después no nos queremos tanto. ¿Tenemos un problema de autoestima?
Yo te diría que es más un problema de negocio. Creo que la autoestima está, sobre todo, en aquellos que a lo mejor han ido fuera y les han apreciado su trabajo y vuelven con una energía revitalizada. Irte a otro país te abre mucho las miras y te hace soñar en grande. Hay un mundo enorme, con infinidad de posibilidades, y más ahora, en este universo tan digital y tan avanzado. Incluso con la inteligencia artificial y con las herramientas que hay para poder crecer y llegar a cualquier lado. Talento nunca nos ha faltado ni nos falta.
España tiene algo que es muy difícil de replicar: una cultura extraordinariamente rica y diversa que forma parte de nuestra manera de crear y de entender la vida.
Hace poco hablaba con una mujer muy sabia, que lleva más de 30 años trabajando en la industria del lujo, y me decía: “Valentina, es que Italia, Francia, España y, en general, los países del Mediterráneo son tan creativos… Es realmente donde han nacido muchos de los grandes creadores”.
Y creo que tiene toda la razón. En España tenemos una mezcla cultural única: la herencia romana, la influencia árabe, nuestra tradición artesanal, nuestras fiestas, nuestra arquitectura, nuestra música, nuestra manera de relacionarnos, incluso nuestra forma de entender el tiempo y de disfrutar de la vida. Todo eso construye un imaginario.
La creatividad no nace de la nada. Nace de lo que has vivido, de tu cultura, de tu entorno, de tu memoria. Y España tiene una memoria creativa enorme.
¿Y qué hay del negocio?
Por un lado, sí que tenemos negocio y somos ejemplo a nivel mundial de cómo se puede hacer un modelo de negocio con los grandes grupos textiles, pero luego el pequeño y el mediano siempre acaban sufriendo.
Francia e Italia han hecho de la moda un símbolo nacional. Hay movimiento constante y negocio alrededor de la moda. ¿Qué nos falta a nosotros para dar ese salto?
Cuando comenzamos EsFascinante yo ya llevaba tres años trabajando en Londres, en e-commerce, en la parte de venta online. Allí estaba súper normalizado. En España, empezamos llamando puerta a puerta a los diseñadores y comentándoles: “Oye, vamos a vender online, vamos a hacer un marketplace para poder daros visibilidad, que es lo más importante, y después hacerlo viable a nivel de negocio y vender por todo el mundo”.
¿Y qué respuesta obtuvisteis?
No se creía mucho en ese potencial. El e-commerce no estaba en el día a día de la moda. Más bien fuimos la primera plataforma en hacer esto: coger a las marcas pequeñas y medianas, hablar con ellas y reunirlas bajo un mismo paraguas, darles visibilidad y ese canal de venta online. Ya íbamos atrasados con eso. Si no estás en el móvil, no estás. Por eso hemos hecho una plataforma. Y por eso está también la pasarela de Madrid.
“Siempre he sido una privilegiada, pero no por mi apellido, sino por la familia que tengo y los valores que me han inculcado sobre la importancia del trabajo y del esfuerzo”- Valentina Suárez-Zuloaga
¿Y cómo se conjuga el lujo con el e-commerce? Porque, efectivamente, puedes hacer clic y gastarte 3.500 o 4.000 euros en un bolso. Pero ¿qué hay de la experiencia de ir a la tienda?
Hay ventajas y desventajas. La ventaja del comercio online es el lujo de poder comprar desde donde quieras y cuando quieras. Ya sea que estés tumbada en la cama y no consigas dormirte, o que estés en la playa y te apetezca comprarte algo. Poder comprar marcas increíbles con un solo clic es un lujo. Tener esa accesibilidad lo es. Hay plataformas que no paran de desarrollar nuevas herramientas de shopping. Además, el shop online te permite ver mucho más: saber cómo se ve esa prenda en diferentes entornos, cómo utilizarla y hacerte tu propio look con sugerencias.
¿Es el fin de las tiendas?
A ver, la tienda tiene ese trato más personalizado, pero yo creo que también se puede alcanzar en la tienda online. Es diferente. Hay gente que es muy propensa al offline, que le gusta ir, que le sirvan su copa y vivir esa experiencia. Pero hay otra que se siente un poco...
¿Vista? ¿Busca discreción esa gente?
Es que tú, desde tu sitio seguro, puedes comprarte esos diseños que a lo mejor de otra manera te daría pereza. Quizá no quieres que te vean comprando ahí, efectivamente.
Más allá de los vestidos de costura y de los bolsos de pieles exquisitas, ¿qué es el lujo para ti?
(Suspira). A mí me parece un lujo trabajar en algo que te apasione.
Dicen que si trabajas en lo que te gusta, no trabajas ningún día de tu vida. Pero dejemos de lado lo laboral, dime algo más personal.
El mayor lujo es una buena conversación, la verdad. Me encanta sentarme con gente que me da energía, que me da ideas, que me inspira. Ya que estamos todos tan enchufados —yo misma, en nuestros móviles, en nuestro día a día, en sobrevivir y en sacar todo lo posible en el menor tiempo posible—, a veces lo mejor es el trato humano. Sentarte, estar calmado, tomarte algo, reírte y pasar un buen rato. Y después, si además aprendes algo de la otra persona, eso me parece una experiencia de lujo total.
Llevas más de ocho años defendiendo la moda española desde EsFascinante y ahora tienes la oportunidad de hacerlo desde MBFWM. Sabemos qué es ser directora creativa de una firma, pero ¿qué es serlo de una pasarela?
Tener una visión amplia de todo. Te pongo un ejemplo. Si tú haces un tipo de desfile de la mano de la productora ESMA, tienes que pensar en cómo va a quedar con el tipo de luz, los diseñadores que van a desfilar ese día y cómo va a estar todo posicionado. Hay que pensar en las pantallas y en la creación de contenido, cómo se hace, qué gente va a estar sentada en el front row, a qué prensa le puede interesar eso...
¿Incluye una parte de negocio?
Eso no estaba en el plan inicial, pero ahora sí: captación de partners, patrocinios, marcas que colaboren en la pasarela… eso también afecta a la imagen. No se trata de que una marca ponga el dinero, el logo y se vaya, sino de qué puede aportar, en qué área, qué activaciones se pueden hacer que añadan valor y que ayuden a posicionar la pasarela. Lo que más me gusta es que me han permitido desde IFEMA, en concreto Arancha Priede, la directora de negocio, mucha libertad para poder trabajar. Y eso se agradece muchísimo.
¿Y hacia dónde nos dirigimos? ¿Vamos a hacer desfiles en esos tesoros ocultos que tiene Madrid y que todavía quedan por descubrir?
Lo más difícil y también uno de los mayores retos está siendo encontrar las localizaciones adecuadas para llevar la moda a Madrid. Contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid, que está siendo un aliado fundamental para ayudarnos a descubrir y activar espacios de la ciudad que quizá hasta ahora no se habían vinculado a la moda.
¿Qué vamos a poder ver?
Después de 31 años, nos vamos a la ciudad en esta edición.
¿No nos puedes adelantar nada más?
Sí podemos adelantar que esta edición va a tener una relación muy especial con Madrid. Por primera vez, MBFWM presentará sus desfiles en distintos espacios emblemáticos de la capital.
Entre los espacios que formarán parte de esta edición estarán el Invernadero del Palacio de Cristal de Arganzuela, la Galería de Cristal del Palacio de Cibeles, el Campus de Comunicación y Artes de la Universidad Nebrija, la Rosaleda del Parque del Oeste, el Hotel Palace, los Jardines de los Palacios de Vista Alegre y la Galería de las Colecciones Reales.
Es, sin duda, un planteamiento más complejo desde el punto de vista logístico y operativo, pero también una oportunidad extraordinaria para proyectar una imagen diferente de la pasarela y reforzar ese vínculo entre moda, arquitectura, cultura y ciudad. Queremos que esta edición se viva casi como un recorrido por Madrid.
¿Qué figuras femeninas de la moda nos estamos perdiendo?
Me pones en un compromiso, pero te diría una mezcla entre marcas más consolidadas y otras que están empezando y que ya son nativas digitales. Desde Paloma Wool o Gimaguas hasta María de la Orden. Ahora acabo de descubrir a un chico que se llama Luis Berrendero, que se formó en París. Un crack. Lo interesante es la variedad. Hannibal Laguna cumple 40 años desfilando y es Premio Nacional. Los profesionales internacionales que van a venir esta edición se van a quedar asombrados, como ya les pasó en la anterior. Dijeron: “Guau, no sabíamos que esto estaba aquí”.
Lo de “me pones en un compromiso” me suena a cuando la reina Letizia, dicen, no va a ningún desfile por no hacer agravios comparativos entre unos diseñadores y otros. No se anima, ¿no?
Kate Middleton sí que ha estado en algún desfile, ¿no? Entiendo que es mejor pecar de prudente y ya está. Su Majestad la Reina nos recibió en Zarzuela y conversamos con ella.
¿Cómo fue ese encuentro?
Es una persona que valora la moda y que sabe que no es solo imagen. La moda es artesanía, es cultura, pero también es negocio, porque da muchos puestos de trabajo y sin duda puede dar más. Si seguimos potenciando nuestras marcas y dándoles trabajo a esos talleres, muchos de los cuales están pasando de una generación a otra, aquí podemos crecer y preservar lo que tenemos. Es una labor importante.
¿Y por qué no va a ningún desfile?
Es respetable. Obviamente nos encantaría que viniera. Creo que a cualquier diseñador le haría especial ilusión y se sentiría muy agradecido de que fuera, pero puede seguir apoyando de diferentes maneras. Su Majestad se viste mucho de moda española y es importantísimo que lo siga haciendo. No hay persona mejor y más importante para enseñar nuestro talento que ella.
Cada edición se le envía su correspondiente invitación, ¿no?
Nosotros vamos a seguir invitándola. Yo creo que hay que insistir (ríe). En la vida todo es perseverancia. Si no sale un año, saldrá otro. Hay que ir consiguiendo hitos y logros y compartiendo y contagiando esa ilusión y ese auge de la pasarela y, por consiguiente, de Madrid. Eso hará que, no solo ella, sino muchos otros quieran formar parte de una manera más directa. Y aunque no se siente en el front row, puede acercarse y ver lo que se está haciendo, charlar con los artesanos, las marcas que están involucradas, los diseñadores que están poniendo muchísimo trabajo en ello. Hay que dar opciones.
Hablas con una pasión increíble de tu trabajo, pero también he podido ver cómo miras a tus hijas. Ahora que eres madre, ¿ha cambiado tu forma de entender el éxito y tus prioridades?
Me entró un poco de vértigo cuando tuve a la primera porque, como es un amor tan, tan, tan grande y estás un poco sobrepasada… pensé que a lo mejor se me iban a ir las ganas de trabajar. Pero la realidad es que no (ríe).
¿Entonces?
Con cada hija que he tenido, me han entrado más ganas de trabajar, porque también he entendido que hay una responsabilidad detrás de que tengan un buen colegio y una buena educación.
“Quiero inculcar a mis hijas el emprendimiento, el trabajo manual y las ventas. Es más difícil que la inteligencia artificial reemplace a una buena vendedora”- Valentina Suárez-Zuloaga
Al llegar aquí, he visto los dibujos que han hecho. ¿Tienen la intención de seguir los pasos de Ignacio Zuloaga?
Son muy pequeñas. A mi hija mayor, a Valentina, le encanta dibujar. Entonces intento potenciarlo, al igual que mis padres lo hicieron conmigo. A Tatiana no sé si la veo tanto en eso. Me gustaría que ellas fueran felices. Sí que también les quiero inculcar el trabajo manual. Me encanta todo lo que sean manualidades: coser, hacer fotos, cerámica… Y me gustaría inculcarles las ventas. Creo que son dos áreas donde siempre va a haber trabajo. Es más difícil que la IA reemplace a una buena vendedora. Con siete años yo vendía chuches en la playa de Marbella. Iba con mi cesta. Al principio empecé con chocolates y se derretían. Luego evolucioné a otras cosas. Y después me compré una neverita. Pensé que había que quitarse la vergüenza de vender, de salir, de hablar con la gente. Son cosas importantes y además muy divertidas: hacer tus pulseras, tus limonadas… Quiero potenciar en mis hijas esa parte más emprendedora. Y después ya decidirán.
¿Qué te gustaría que ellas aprendieran sobre España?
Deberían leer mucho y aprender mucho sobre la historia y la historia del arte.
Si dentro de 20 años un experto escribiese un capítulo sobre la moda española de esta época, ¿qué te gustaría que dijera que aportó Valentina Suárez-Zuloaga?
Que ayudé a abrir un nuevo camino, a ampliar las miras. Y que logré que fuéramos una comunidad yendo todos de la mano. Hoy es imposible lograr algo relevante si no hay un sentido de comunidad. También me gustaría que Madrid se pusiera en el mapa de verdad. Madrid es uno de los sitios más atractivos para vivir en Europa, que recibe a muchísima gente internacional. Está bien lo de la calidad de vida y la gastronomía, pero que también se identifique con el diseño, el negocio y la artesanía.
Al Petit Palace Plaza Lealtad.