Vino desde Cartagena de Indias (Colombia) hasta España en busca de una vida mejor, pero la que se ha convertido en una de las peores lacras que existen en la actualidad se lo impidió.
Tulia Ester Caballero es, por desgracia, la protagonista de este reportaje, una nueva pieza de La vida de la víctimas, la serie de Magas que rinde homenaje a todas las mujeres que mueren a manos de sus parejas o exparejas en España.
Una abogada, madre de dos hijos y superviviente de cáncer de mama "muy unida" a su hermana Lourdes que el pasado 13 de abril pasó a engrosar la temida lista. En los seis primeros meses de este 2026 ya se han registrado 19 fallecidas por la violencia de género.
Tenía tan solo 64 años cuando su exmarido, la asesinó, presuntamente, en el piso en el que vivía, ubicado en el barrio cordobés de La Fuensanta.
Ahora, es su hermana Lourdes quien relata a este digital sus vivencias. Una vida marcada por las luces y sombras que se apagó para siempre hace dos meses.
Lourdes lo deja claro desde el primer momento. No quiere hablar del tortuoso camino de la fallecida junto al hombre que acabó matándola. Quiere que esto sea una pequeña muestra de lo "maravillosa, alegre y buena persona" que era su hermana. "Madre, hija y nieta" a la que ahora echan "mucho de menos". "Tenemos que aprender a vivir sin ella. No quiero que su muerte sea un número más", denuncia.
Amante del senderismo y la lectura
La colombiana había sembrado las bases de su carrera como abogada en su país. En Colombia nació, se formó y comenzó a trabajar de lo que siempre había soñado hasta que un viaje de vacaciones a España cambió su rumbo por completo.
Cruzó el charco para visitar a su hermana "con mucha ilusión y alegría" y se enamoró de la tierra que casi tres décadas después la vio morir.
Fue Lourdes quien animó a Tulia a dejarlo todo en Latinoamérica para empezar de cero en la ciudad andaluza con la intención de seguir creciendo profesionalmente en ella. Atrás quedó su empleo y gran parte de sus amigos y familiares. La "estrecha relación" y forjada "a base de amor" entre las dos mujeres fue motivo más que suficiente para que la mujer decidiera asentarse en España.
Una vez en Córdoba comenzó a cursar un doctorado de Derecho Internacional, sin embargo, tras acabar el primer curso, todo se truncó. Tulia conoció al padre de sus hijos; al hombre que, supuestamente, la asesinó.
Lourdes recalca las diferencias entre la forma de ser del acusado y la de su hermana. "No tenían nada que ver. Ella era una chica preparada, buena, alegre, amante de la lectura y del senderismo, su gran pasión" él, según cuenta, era completamente ajeno a este mundo.
Madre de dos hijos
Finalmente, lo que iba a ser el comienzo de una etapa llena de logros, se tornó en uno de los capítulos más tristes de su vida. Los "maltratos" se convirtieron en el día a día de la fallecida, pero no consiguieron quitarle "el brillo en los ojos y el optimismo" que la caracterizaba.
Junto a su exmarido, Tulia tuvo dos hijos, quienes, desde el primer momento, se convirtieron en "su razón de vida" y que con 25 y 23 años se han quedado sin su madre.
A finales de 2024 la víctima recibió uno de los grandes mazazos: un diagnóstico de cáncer de mama. Durante la enfermedad, Lourdes y su grupo de senderismo fueron los pilares. La cuidaron y acompañaron en todo momento hasta que se curó.
Fue después de superar la enfermedad cuando ocurrió todo. El pasado 13 de abril, su exmarido, que vivía en el mismo bloque que ella pero en un piso diferente, la asesinó. Dos días antes había entrado en el domicilio de la colombiana con un martillo con el que destrozó parte del mobiliario.
Sistema VioGén
Tulia denunció estos hechos y el hombre fue detenido y puesto a disposición judicial. Finalmente se acogió a su derecho de no declarar y un juzgado de guardia acordó su puesta en libertad provisional, con prohibición de comunicación y aproximación a menos de 500 metros de la mujer.
Lo acontecido hizo que ambos quedasen registrados en el sistema VioGén, otorgándosele a la víctima un rango medio tras la entrevista con las autoridades.
Posteriormente, se fijó un juicio rápido, cita para la que Tulia rechazó el acompañamiento policial. Sin embargo, la cita no llegó a celebrarse. La expareja de la colombiana, supuestamente, la asesinó dos horas antes del comienzo de la sesión.
El hombre se saltó la orden de alejamiento y volvió a su domicilio, situado en el mismo edificio en el que residía Tulia. La víctima llamó a las autoridades pero los agentes no consiguieron dar con él.
Según la subdelegada del Gobierno en Córdoba, Ana López, "se actuó como marca la norma". "Se ha hecho todo lo que estaba en la mano de la policía. Desgraciadamente, no puede haber un policía por cada una de las víctimas”, afirmó.
Lourdes lamenta la pérdida de su hermana; su "compañera, cómplice y amiga". "Nos la arrebataron de la manera más baja y cobarde. Solo queremos justicia", concluye.
