"Hay personas que buscan proyectos para emprender y hay proyectos que buscan personas que los pongan en marcha". Esta frase resume a la perfección el sueño cumplido de Majo Gimeno, fundadora de Mamás en Acción, una ONG cuya misión es acompañar a niños que no tienen padres o no pueden vivir con ellos cuando están enfermos y solos en el hospital.
Un pequeño de dos años, solo en una habitación de un centro médico, sin nadie que pudiera estar a su lado, cogerle de la mano, darle consuelo y abrazarlo en momentos de miedo fue la escena que motivó la revolución de solidaridad que puso en marcha esta valenciana en 2013 y que hoy, 13 años más tarde, se ha convertido en todo un referente solidario.
Durante este tiempo han atendido a más de 2.000 menores, suman casi 100.000 horas de acompañamiento y actúan en 11 ciudades y 53 hospitales, con una red de más de 3.000 voluntarios. Esta necesaria labor ha sido reconocida con varios premios, el último para Majo como Emprendedora Social Ashoka 2025, que se le entregó el pasado mes de noviembre por el impacto de su organización en la protección de la infancia vulnerable.
Majo Gimeno lleva 13 años dedicada a su ONG.
Entrar a formar parte de Ashoka, la mayor red de emprendimiento social del mundo, es un impulso increíble para Mamás en Acción que busca ampliar su radio de actuación para que ningún niño esté solo.
"Para mí ha sido muy importante. Hoy en día hay mucha gente hablando de liderazgo y de impacto, porque se han leído un libro o han estudiado algo, pero para mí hay que aprender de los que ya han pasado por ahí y te ayuden a crecer. Este es el mayor logro de estar en Ashoka", dice Majo Gimeno al comienzo de su entrevista para Magas.
¿Cómo empezó la historia de Mamás en Acción?
En 2013 yo tenía una vida normal y perfecta, como se suele decir. Un trabajo de 8 a 15, un sueldo de dirección, acababa de ser madre y podía criar a mi hija conciliando con mi trabajo. Pero un día me encontré en un hospital con un niño que estaba enfermo y solo. Tenía la edad de la mía.
Me llamó la atención y fui al control de enfermería para preguntar. Allí me explicaron que a los pequeños que no tienen padres que puedan acompañarlos los sitúan en habitaciones cercanas a ese control para estar pendientes de ellos.
Me ofrecí a estar con él un rato, pero me dijeron que eso no se podía hacer a título personal. En ese momento no lo entendí, pero claro... no te pueden dejar a solas con un menor así como así.
Me quedé impactada con esa escena y al volver a casa no podía quitármelo de la cabeza. Cuando un niño está enfermo necesita, cariño, seguridad, no estar aparcado en una cama. Y así nace Mamás en Acción, de esa escena.
"El Hospital la Fe de Valencia ha demostrado que los niños que acompañamos se recuperan antes y que los que habían sido maltratados no desarrollan un patrón de agresividad"
Lo dejaste todo para embarcarte en esa aventura...
Yo no quería emprender y mucho menos crear una ONG, pero unos meses después me sorprendí a mí misma con cuatro amigas y 40 euros, creando una asociación que se llamaba Mamás en Acción, porque íbamos a hacer de mamás de los que no tenían a la suya cerca.
¿Recuerdas vuestro primer acompañamiento?
Sí, fue un caso durísimo. Nos encontramos con un niño de siete años al que sus padres habían herido tan gravemente que había permanecido dos meses en la UCI. Cuando llegué y conocí lo que había pasado, casi me desmayo.
Estuvimos con él cinco meses y medio, 24 horas, con la ayuda de amigas, compañeros de trabajo... Necesitábamos voluntarios porque era día y noche a su lado. Y con este pequeño pasó algo excepcional.
Efectos científicamente probados
En efecto, Majo Gimeno y sus ángeles de la guarda de la ONG han logrado que se demuestre científicamente cómo el afecto sana tanto o más que los medicamentos. El psiquiatra que atendía al pequeño les advirtió de la posibilidad de que presentara conductas agresivas. Eso nunca sucedió...
El Hospital de la Fe de Valencia, entonces, empezó a investigar los efectos de la labor de Mamás en Acción en sus pacientes y en 2018 presentaron un proyecto científico en el Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona.
"En él explicaban que los niños que acompañábamos se recuperaban antes y que los que habían sido maltratados no desarrollaban ese patrón de agresividad adherido al patrón psiquiátrico. Fue un hito increíble", explica Gimeno.
Habéis acuñado el término 'cariño terapia'...
Sí, porque cualquiera que quiera acompañar a un niño enfermo le va a inocular ese amor, va a conseguir que sane antes y que no desarrolle ese patrón agresivo que, por cierto, es el que genera una huella en el ADN. Por eso, el día de mañana los niños maltratados son potencialmente maltratadores.
Esta investigación nos puso en otro plano, ya no era un voluntariado, sino algo más asistencial. Y ahí empieza la expansión de Mamás en Acción por España, nos empiezan a llamar muchos pediatras y hospitales.
¿Por qué están solos esos niños?
Esta es la pregunta que muchos pueden hacerse y Majo explica con detalle las circunstancias de esa soledad. Hay tres perfiles: el primero es el de los que sufren violencia. Según el Boletín de Protección de la Infancia, hay alrededor de 30.000 denuncias por maltrato infantil en el hogar. "Sin embargo, Intermón Oxfam, que ha hecho otro estudio, dice que solo el 10% de los casos se denuncian", precisa la valenciana.
El segundo son niños con una enfermedad terminal y crónica que tienen padres, pero son vulnerables económicamente. La ONG está con ellos para que puedan ir a trabajar y sacar adelante a la familia.
Y el tercero se trata de pequeños que son huérfanos o es imposible que vivan en sus hogares. "En España hay más de 51.000 niños tutelados por la Administración que residen en los gobiernos regionales, de los cuales más de 17.000 están preparados para salir con familias de acogida o adopción, pero que la burocracia hace que se perpetúen en estos centros ", explica.
La fundadora de 'Mamás en Acción', en un momento de la entrevista.
Y aquí aparece también la labor de Mamás en Acción...
Lo que sucede con estos chicos es que a los 18 años acaba su plazo de estancia en los centros, se acaba la protección a la infancia y su regalo de cumpleaños es que se van a la calle. Por eso, acompañamos a niños de 12, 13 o 14 años con intentos de suicidio, con depresiones profundas, porque ven que se hacen mayores, que nunca nadie les ha acogido y que tienen miedo porque se quedan fuera del sistema. Es un drama.
¿En qué medida trabajáis para tratar de solucionar este escollo institucional?
Nosotros queremos crear un cambio sistémico. Ningún niño debería crecer sin una familia. Mi sueño no es acompañar a menores en el hospital, creo que debo hacerlo mientras intentamos resolver el problema de raíz.
Hay más de 17.000 niños en España que buscan un hogar en el que crecer y la Administración falla cuando no proporciona un entorno emocional a todos los que tiene ahora mismo residiendo en centros.
Ahí es donde yo hago toda la fuerza, difundiendo el acogimiento. Sería muy fácil sacar a estos pequeños y darles una familia. Muchos voluntarios de nuestra organización quieren acoger, pero con frecuencia se encuentran con muchas trabas.
La administración les dice que no es tan fácil, aludiendo al sistema. Estoy agotada, agotada de no tener un argumentario válido.
"Quiero darles un futuro, mientras que la Administración prefiere ponerles una pensión. Y hay cosas que no se pagan con dinero"
Os habéis reunido con las instituciones, ¿qué os dicen, cuál es el problema?
Que no hay recursos, que faltan funcionarios para acreditar a las familias. Lo que no puede ser es que un menor cueste a la Administración en un centro de menores entre 6.000 y 9.000 euros al mes y a una familia de acogida le paguen 300.
No hace falta ni siquiera invertir más, vamos a redistribuir los fondos. Cojamos un centro pequeño de diez niños, acrediten a diez familias y cerrémoslo. Y con ese presupuesto, empecemos a repartir.
Se dan verdaderos dramas. Hay más de 1.200 niños y niñas de seis años en centros creciendo en España, tenemos 60 bebés en la Comunidad Valenciana, que es ilegal. Y encima la Administración dice que hay menores que no son acogibles.
¿Por qué?
Se supone que nadie se llevaría a su casa a un adolescente de 14 años con abusos sexuales, con maltrato infantil, porque está demasiado herido como para que una familia normal la sepamos acoger como toca, quererle como necesita.
Y, sin embargo, un voluntario de Mamás en Acción le ha estado cuidando, le ha llevado de la mano al quirófano, ha dormido a su lado, ha escuchado su duro testimonio...
Esa familia quiere acoger y está preparada. Al impedirlo, los condenamos. ¿Qué esperamos que pase cuando crezcan? Donde ellos ven expedientes, yo veo niños. Quiero darles un futuro y la Administración prefiere ponerles una pensión. Y hay cosas que no se pagan con dinero.
Los requisitos para ser voluntario
Majo, ¿cómo ha sido la evolución de ese liderazgo social que emprendiste hace 13 años?
Me di cuenta hace relativamente poco que no lidero personas, lidero situaciones. Si todas las ONG que trabajamos en infancia tuviéramos claro que el bienestar del niño pasa por crecer en una familia, ya lo hubiéramos conseguido.
El problema es que voy sola porque muchas no se unen a la reivindicación, porque a veces sus valores son distintos, ni mejores ni peores.
Pero para mí el verdadero liderazgo social es este, no trabajar para congraciarte con la Administración, para poder justificar las subvenciones o conseguir fondos. Tengo que decir que no a muchas colaboraciones que supondrían muchísimo dinero para mi organización y me facilitarían la vida, pero eso no me acerca al objetivo que es que no haya ni un menor solo.
¿Qué hace falta para ser voluntario de Mamás en Acción?
Hay que pasar varios requisitos. Primero, que portes todos los documentos jurídicos legales que se exigen por ley. Segundo, que puedas venir presencialmente a una formación de dos-tres horas y el último pasar un test psicológico que nosotros compramos al Colegio de Psicólogos y que ellos validan para identificar a las personas adecuadas y con las habilidades emocionales necesarias para hacer este voluntariado.
Si pasan los tres, ya son bienvenidos. La inscripción se hace a través de nuestra página web, pero las convocatorias no están siempre: se abren puntualmente o porque hay más niños o porque necesitamos más voluntarios.
Majo Gimeno habla con pasión de la labor que lleva a cabo, casi sin poder creer lo que están consiguiendo. En enero inauguraron la sede de Mamás en Acción en Mallorca, a la que seguirán este 2026 Navarra, Málaga y Granada. Su testimonio inevitablemente remueve conciencias y pone sobre la mesa un problema que quizá muchos desconozcan.
El acompañamiento con amor sana las almas de pequeños como Guille, que con un año y medio se quitaba solo el pañal porque no quería que nadie lo tocara y tras dos noches con una voluntaria de esta organización ya quería dormir con ella en el sofá. Es una historia de las miles con las que lidian cada día...
