Continuamos con la segunda entrega del ciclo de entrevistas Diplomacia con Voz Propia: Mujeres que Transforman el Mundo. Esta iniciativa de Women in a Legal World (WLW) y Magas busca acercar el papel de la mujer en este ámbito desde una perspectiva profunda y transformadora.
El proyecto, liderado por Marlen Estévez (Presidenta de Women in a Legal World), Valentina Yane Gauffin (Presidenta Young de WLW) y Marta Polvorosa (socia young de la institución), nos llevó a la residencia de la embajadora de Túnez en España, Fatma Omrani Chargui. Ella nos recibió con calidez y una visión lúcida sobre su profesión, el poder femenino y los valores universales.
Nos abrió las puertas de su residencia en Puerta de Hierro, un entorno rodeado de naturaleza, olivos y una decoración exquisita que incluía libros como El Príncipe, de Maquiavelo.
Fatma Omrani creció en el seno de una familia de diplomáticos y estuvo desde pequeña inmersa en Asuntos Exteriores. Aunque estudió Economía y Comercio, fue su curiosidad lo que terminó guiando su verdadera vocación laboral.
Trabajó en banca y empresas privadas, pero sintió que ese entorno era frío y limitado. Por eso, cuando surgió la oportunidad de una oposición en el Ministerio de Exteriores de Túnez, decidió cambiar su rumbo hacia un mundo más diverso y rico.
Con entusiasmo, nos contó que desde niña le fascinaban los libros sobre otros países. A los ocho años recibió uno sobre las Américas y desde entonces no ha dejado de interesarse por ver más allá de sus fronteras y por la literatura y el cine como herramientas de conexión y entendimiento.
La diplomática tunecina junto a Marlen Estévez, presidenta de Women in a Legal World.
Para ella, la diplomacia no solo se trata de cifras o normas legales. La entiende como una forma de soft power basada en cultura, educación y vínculos humanos invisibles pero determinantes en las relaciones internacionales.
Le preguntamos si las mujeres tienen un papel especial en ese poder blando. Respondió con convicción que siempre ha sido así, pero que "ahora están en el centro del escenario y no solo detrás del telón", como ocurría en el pasado.
Considera que ellas están más preparadas para ejercerlo porque no operan desde la confrontación, sino desde la sutileza, el diálogo y la empatía. Estos valores son clave para unas relaciones internacionales efectivas y moderna.
Hablamos también del liderazgo femenino en África y en Túnez, donde desde la antigüedad las figuras femeninas han tenido un papel protagonista. Recordó a Elyssa, la fundadora de Cartago, como un símbolo potente de ese legado histórico.
Desde la independencia del país tunecino en 1956, la nación apostó por un modelo moderno. Eliminó la poligamia, reconoció el derecho al divorcio para ellas y las convirtió en ciudadanas con acceso a educación, voto y vida pública.
Su mensaje final es claro: la diplomacia es un acto de responsabilidad cultural. Por eso, hoy más que nunca es necesario apostar por liderazgos inclusivos, mujeres formadas y sociedades basadas en la dignidad y el respeto mutuo.
Respecto a la relación bilateral entre Túnez y España, la embajadora subrayó que es histórica, con vínculos tan profundos que incluso se reflejan en la genética de ambos pueblos. Esa conexión va mucho más allá de lo aparente.
Recordó que Cartago fue parte del pasado español y que nuestro país también influyó otrora en la nación africana, especialmente bajo el reinado de Carlos V. Esa herencia compartida fortalece la calidad del vínculo entre ambos países.
La entrevista de Women in a Legal World y Magas a la embajadora tunecina.
Este año es especialmente simbólico porque se celebran tres aniversarios: 30 años del Tratado de Amistad y Cooperación con España, 30 del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y 30 del Proceso de Barcelona.
Túnez fue el primer país del sur del Mediterráneo en firmar un concierto de este tipo con la Unión Europea. Ese hito marcó un precedente para la región y abrió la puerta a una colaboración económica que se sigue fortaleciendo hasta hoy.
Para conmemorar estas fechas, la embajada tiene previstos actos y encuentros que buscan reposicionar la imagen de la nación africana. Se quiere mostrar una imagen dinámica, con riqueza cultural y más allá del simple destino turístico.
La embajadora lamenta que Túnez sea visto solo como un país de playas. Destaca su economía sólida, su tejido industrial potente y su estrecha colaboración con España en sectores estratégicos.
La nación española es hoy la cuarta inversora en Túnez, algo poco conocido que ella busca visibilizar. Los sectores principales compartidos son agricultura, agroindustria y electromecánica, además del valioso intercambio del aceite de oliva.
Con una sonrisa, definió a este líquido como el "nuevo oro" que une a ambos países. Destacó que estas colaboraciones tejen puentes reales, sostenibles y beneficiosos que superan la mera diplomacia formal y tienen impacto social.
Además, la embajadora también se pronunció sobre la inteligencia artificial, señalando que, aunque ofrece muchas oportunidades, también presenta riesgos para las mujeres, ya que aproximadamente el 11% de los empleos que estas ocupan actualmente en el mundo están en riesgo de ser automatizados.
No obstante, resaltó que la IA puede ayudar a reducir la brecha salarial de género y mencionó iniciativas como el programa Raïdet (Pioneras), que ya ha atraído a 16.000 mujeres.
Además, subrayó la importancia de formar a los jóvenes, especialmente a ellas, a través de programas como Digital Program y Horizon Europe en Túnez, para prepararlos para el futuro de esta tecnología. También destacó el compromiso de las organizaciones africanas y árabes para mejorar esta situación.
A nivel nacional, en su país, destacó que las figuras femeninas tienen una gran presencia en áreas como las matemáticas y la ingeniería, fundamentales, precisamente, para el desarrollo de la IA, por lo que están más involucradas en sectores STEM.
Fatma Omrani en su residencia.
Al preguntarle por sus retos, confesó que su sueño es seguir representando a su país y consolidar en España una imagen más justa de Túnez, sobre todo en lo que respecta al papel de las mujeres.
También compartió su desafío personal: criar a sus dos hijas con equilibrio entre su vida profesional y familiar. Para ella, es esencial no renunciar a ninguna de las dos facetas y lograr un balance que le permita crecer en ambos ámbitos.
Nos despedimos de Fatma Omrani, que encarna con elegancia y profundidad el nuevo rostro de la diplomacia. Su voz firme deja una huella de liderazgo con propósito donde quiera que vaya.
