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Pocos días después del final de la Semana de la Moda Masculina de París, Simon Porte Jacquemus ha vuelto a alejarse del calendario oficial para presentar una de las colecciones más esperadas de la temporada.

La firma ha elegido el Faro de la Pietra, en L’Île-Rousse, como escenario de Le Bonheur, su propuesta Primavera-Verano 2027. Una presentación que este 29 de junio ha sustituido la monumentalidad por la fuerza de un entorno donde la piedra, el viento y el mar han marcado el ritmo de cada salida.

Tras desfilar en los jardines del Palacio de Versalles o frente a la emblemática Casa Malaparte de Capri, la maison francesa ha cambiado por completo de registro.

En Córcega ya no hay arquitectura grandiosa ni referencias históricas. Sólo permanece un entorno mineral, salvaje y profundamente mediterráneo que termina convirtiéndose en un protagonista más de la apuesta.

Más que un simple escenario, el Faro de la Pietra se ha convertido en el punto de partida de un relato en el que el territorio, las materias y las siluetas han dialogado entre sí, estableciendo el tono de una colección que celebra la autenticidad, la serenidad y un profundo arraigo.

Paisaje y silueta

En esta ocasión, el entorno no ha actuado únicamente como telón de fondo. De hecho, todo parecía conversar con él.

Las modelos han recorrido la estrecha pasarela de piedra con zapatos planos, una elección tan estética como funcional. Los tejidos ligeros reaccionaban al viento, mientras que las capas y los abrigos largos flotaban con naturalidad, reforzando esa constante sensación de movimiento.

Más que imponer la moda al paisaje, Jacquemus ha dejado que sea el propio entorno quien dé forma a cada silueta.

El nuevo lujo

Si hubiera que resumir la propuesta en una sola idea, esa sería la de la ligereza.

Prendas de punto, crochet y tejidos casi etéreos construyen un armario donde el movimiento adquiere tanto protagonismo como la propia ropa. Incluso las piezas de mayor volumen conservan una sorprendente sensación de fluidez.

Jacquemus ha apostado por las transparencias y los tejidos etéreos en 'Le Bonheur'. @jacquemus Instagram

Las siluetas burbuja, con sus volúmenes recogidos hacia el interior, aportan una dimensión escultórica sin llegar a resultar pesadas. Las rayas estilizan las figuras, mientras que las transparencias crean profundidad sin recurrir a efectos excesivos.

Lejos de un lujo que se basa en apariencias, Jacquemus ha imaginado propuestas que viven con el cuerpo y acompañan cada uno de sus movimientos.

Profundamente mediterránea

El color ha aparecido como una prolongación natural del paisaje. Los primeros looks combinan el blanco, el crema, el amarillo, el naranja y un azul Tiffany luminoso que evoca inmediatamente los reflejos del mar que baña la isla francesa.

Esa paleta fresca y soleada da paso después a tonalidades más minerales, donde el arena, el ocre y el terracota recuerdan los acantilados y la roca calentada por el sol.

Jacquemus ha logrado equilibrar los colores más intensos con siluetas ligeras y fluidas. @jacquemus Instagram

El verde oliva, el rosa empolvado y algunas pinceladas de rojo han terminado de completar el conjunto sin romper el equilibrio.

Más que un ejercicio cromático, esta combinación parece narrar el paisaje corso, pasando del mar a la tierra a través de una sucesión de matices suaves, luminosos y profundamente mediterráneos.

Habitar el paisaje

Los complementos han prolongado esa misma filosofía. Los bolsos, amplios y de líneas geométricas, llaman la atención sin caer en la ostentación. Parecen concebidos para acompañar el día a día más que para convertirse en un objeto de exhibición.

Los zapatos planos refuerzan esa idea de una elegancia anclada en la realidad, pensados para caminar sobre la piedra y convivir con este entorno natural.

Córcega desde dentro

Más allá de la ropa, uno de los aspectos más destacados del desfile reside en su vínculo con la isla.

Jacquemus ha recurrido a un casting compuesto en parte por rostros locales, reuniendo a habitantes de la isla y modelos profesionales. Una decisión ampliamente celebrada por la prensa especializada que ha interpretado este gesto como la voluntad de no utilizar Córcega únicamente como un escenario fotogénico, sino de convertirla en parte esencial del relato.

El creativo ha convertido el Faro de la Pietra en el gran protagonista de 'Le Bonheur'. @jacquemus Instagram

Esa cercanía también se ha percibido entre el reducido grupo de invitados, donde han convivido periodistas internacionales, compradores, representantes institucionales y familiares de algunos de los participantes.

Tras Le Bonheur

El nombre de la colección resume por sí solo la filosofía de la propuesta.

Para Simon Porte Jacquemus, la felicidad no parece encontrarse en la ostentación. Se esconde en placeres sencillos: el viento sobre la piel, la luz del Mediterráneo, una silueta que acompaña el movimiento o el silencio de un paisaje costero. Esa dimensión adquirió un significado aún más íntimo pocos días antes del desfile.

En su cuenta de Instagram, el diseñador compartió una fotografía de su madre, ya fallecida, tomada en Córcega en 2003, acompañada de estas palabras: "I’ve never seen you happier than in Corsica. You’ll be proud, je t’aime", ("Nunca te vi más feliz que en Córcega. Estarás muy orgullosa de mí. Te quiero").

Un homenaje discreto que deja entrever el profundo vínculo emocional del diseñador con este lugar y que aporta una capa aún más personal a la elección del destino.

A esta visión se suma también el anuncio de un programa de mecenazgo destinado a apoyar la restauración y conservación del Faro de la Pietra, prolongando así una iniciativa que la maison ya había impulsado anteriormente en Versalles.

Con Le Bonheur, Jacquemus no presenta únicamente una nueva colección. También confirma la evolución de su lenguaje creativo: una moda menos orientada al espectáculo y mucho más conectada con el territorio, las emociones y la belleza de lo esencial.

Un Mediterráneo más auténtico, más sereno y, probablemente, más personal.