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Raquel Bollo respondió ayer al teléfono de forma apresurada. Después de una primera llamada que no obró el milagro de la conversación, la diseñadora hizo sonar el teléfono de vuelta, pidiendo disculpas por no haber podido cogerlo antes: "Perdóname, estamos aquí ultimándolo todo: mirando luces, haciendo la prueba de sonido...".

Ayer fue un gran día para la sevillana. 'Soy Libre', su última colección de flamenca, la firma RB, vio la luz en un enclave inigualable. El histórico Antiguo Convento de Santa María de los Reyes —ubicado en la calle Santiago, en pleno centro de la capital andaluza— acogió ayer no sólo una colección de moda, sino una declaración de intenciones.

El manifiesto pivotó sobre tres pilares: el 50 cumpleaños de la empresaria; su boda, que se celebra este año; y el amor —a la libertad, que ahora por fin siente; y a tres generaciones de mujeres que han marcado su vida: su madre, su hija y su nieta.

Al teléfono, mientras detallaba los entresijos de su propuesta, de su visión del traje regional, de nuevo pedía disculpas. La pequeña de la familia la interrumpía de forma dulce, buscando su atención. Sin embargo, la conversación proseguía sin problema.

"Intento siempre conservar, a pesar de la evolución y la adaptación a las tendencias, que también lo hago, la esencia clásica. Nunca pierdo detalles como el entalle, algo característico de estos diseños, que siempre realzan la figura de la mujer", detallaba a algo más de 500 kilómetros de distancia.

Estas palabras se materializaron ayer en la pasarela, donde, por ejemplo, su hija, Alma Cortés, lució una espectacular propuesta de un color que bailaba al ritmo de los volantes entre el bronce y el naranja un guiño claro al albero del Realcon detalles de brillo.

Alma Cortés, hija de Raquel Bollo, llevando la propuesta. Marcos Holland

No obstante, la diseñadora también hizo hincapié en la conversación en cómo para ella era importante que la mujer se sintiera cómoda y que fuera acorde también a lo que marca la moda en este momento. Eso, en flamenca, se traduce en cortes debajo del pecho y faldas que se abren en forma de A y que bajan hasta el suelo.

Cuando en este ámbito se habla de tendencias, no sólo se hace referencia a una paleta de colores concreta o a una serie de siluetas: "También hay muchos modelos que no se corresponden con lo clásico, sino con la inspiración flamenca: trajes repletos de lunares, mangas abullonadas, volantes... Son elementos nuestros que van más allá de una feria o una romería", contaba la creativa de RB.

De hecho, hace apenas unas semanas en las calles de Copenhague, que ahora acoge una de las grandes citas de la moda internacional con su Fashion Week, el estampado andaluz por excelencia —ese en el que los topos son protagonistas, polka dots— ha estado por todas partes. Incluso combinados con sombreros pillbox, el accesorio del momento.

Una vez más, las palabras de Raquel Bollo tomaron forma en la pasarela. Las modelos fueron apareciendo con una serie de diseños pensados no sólo para hacer acto de presencia en celebraciones populares, sino también en actos formales como bodas y todos aquellos eventos que suelen teñir la ansiada primavera.

En especial, destacó un dos piezas formado por una americana y un pantalón confeccionados en tejido satinado. ¿El must? Una combinación de azul sobre azul, es decir, fondo de este color y patrón de lunares al tono. Uno de los detalles más divertidos del tándem, el tamaño de las solapas, bastante anchas, y la combinación de topos pequeños y otros más grandes.

La flamenca abandona el albero y asalta las citas formales. Marcos Holland

Algo que también sobresalió en el desfile fue, sin duda, el buen hacer. Ahora que la moda rápida parece la única alternativa viable, la moda flamenca bien concebida sigue apostando por la artesanía: "Hoy en día cuando diseñas un tejido en exclusiva para ti y lo mandas a fabricar, su reverso no va revestido con el mismo patrón. Esto me ha llevado a forrar cada capa que queda a la vista de forma doble", detallaba la empresaria.

Igualmente, en la charla señalaba la importancia que tenía para ella que todo quedase calculado al milímetro. "No me gusta rematar los volantes con cordoncillos, por ejemplo", narraba. Gesto que, sin duda, marca la diferencia.

En el paseo de las modelos ante los presentes, a los ojos de la que escribe, destacó también un diseño gris en apariencia sencillo y que, quizás, sea el mejor ejemplo de lo que supone la costura y la mirada de Raquel Bollo. Esa flamenca cuya figura queda perfectamente definida, pero con un nuevo rumbo. Una especie de reflejo de esta nueva etapa que también está marcando a la creadora.

Una apuesta para soñar de RB. Marcos Holland

"Siempre he estado vinculada al mundo del flamenco de diferentes formas, ya sea mediante el baile, el cante o la moda. Mi madre ha cosido toda su vida: ha hecho trajes para actuaciones, como batas de cola. Yo misma era bailaora cuando era pequeña, mi hijo canta...", referenciaba, haciendo un adelanto de la actuación que en 'Soy Libre' haría apenas unas horas más tarde Manuel Cortés. "Va a ser la sorpresa", comentaba.

"Durante años he seguido paso a paso lo que había que hacer. Soy consciente de que soy nueva en este sector concreto, pero he ido evolucionando; por eso hoy desfilo en solitario. Estamos terminándolo todo y hay muchos nervios", señalaba con emoción.

En pasarela se sucedieron tendencias, clásicos, flores naturales, siluetas marcadas y mucha flamencura. Pero, sobre todo, lo que destacó, lo que emanó y se evocó fue esa libertad tan ansiada y, finalmente, encontrada.

"Este año he cumplido 50. Ha habido muchos cambios en diferentes planos, desde el laboral hasta el personal, porque me han pedido matrimonio. De una manera o de otra, debido a mi perfil, he vivido siempre privándome de ciertas cosas", decía.

Alma Cortés, con un traje de flamenca en color blanco, un guiño al 'sí, quiero'. Marcos Holland

"Ahora he llegado al punto de tener la libertad de escoger lo que quiero hacer y lo que no quiero hacer. Me siento libre de ataduras morales", explicaba sobre todo aquello que ha marcado la historia tras la colección.

Antes de terminar la conversación y de que empezara el desfile, Raquel Bollo también respondía a una pregunta clave.

"Cuando la gente vea la propuesta, quiero que tenga presente a una mujer empoderada, renovada. No a la del pasado tildada de 'pobrecita o víctima', sino a la que ha salido reforzada de todo, luchadora, trabajadora... Y a alguien que al final ha sabido renovarse para, hoy en día, tener un nombre propio".

Hay colores que nunca pasan en la moda flamenca. Marcos Holland

Y así, entre rojos, azules, albero, verdes y grises discurrió en el Antiguo Convento de Santa María de los Reyes la última apuesta de RB, que no sólo se trata de una oda a la flamenca, sino también una a la propia vida. Un canto a la libertad que nunca ha de dejar de buscarse, porque cuando se encuentra, no hay sensación igual.