En la preciosa tienda que Oteyza tiene en el número 11 de la calle Conde de Xiquena, en pleno corazón del madrileño barrio de Justicia, ocurren cosas difíciles de explicar. No obstante... lo intentaremos.
Mientras Paul García de Oteyza y Caterina Pañeda, directores creativos y fundadores de la firma, desgranan las historias ocultas tras sus nuevos perfumes, las puertas del espacio se abren y cierran como si se tratara de un pequeño teatro.
Entra un músico llegado desde Lisboa con un único objetivo: conocer de cerca su universo. Poco después aparece una pareja que viene a recoger unas piezas confeccionadas especialmente para ellos. Nadie tiene prisa. Todos se paran a escuchar, pero por encima de ello: permanecen hipnotizados por el olor.
Oteyza convierte 15 años de moda en ocho perfumes extraordinarios: así huele el lujo español más sofisticado
No hay ninguna duda de que Oteyza siempre ha sido mucho más que una marca de moda. Desde 2011 ha construido un lenguaje propio donde conviven tradición y vanguardia, artesanía y experimentación, historia y contemporaneidad dando vida a colecciones únicas de prêt à couture y piezas de merino histórico de excelencia español R8 con alcance internacional.
Un mundo reconocible que ahora encuentra una nueva vía de expresión en la perfumería nicho. El reto no era baladí: había que traducir al lenguaje de los aromas aquello que la icónica casa lleva años contando a través de tejidos, volúmenes y siluetas.
Sin embargo, Paul y Caterina, esta dupla galáctica, han conseguido algo insólito: crear ocho perfumes con personalidad propia que amplían el relato único de Oteyza. Ocho composiciones que se sienten como capítulos de un mismo libro. Y eso, en una industria donde casi todo parece inventado, es un milagro.
Los perfumes de Oteyza ya han llegado a los grandes almacenes de lujo Printemps de París.
La colección recibe el nombre de OTZ Lab y está formada por ocho modelos que poseen el extracto del perfume, la concentración más alta dentro de la perfumería tradicional.
Cada una de las fragancias tiene un precio de 250 euros y ha sido desarrollada junto al grupo PyD (Perfumes y Diseño) y "a algunas de las mejores narices del mundo", como indican sus creadores, tras un proceso de creación que se prolongó durante casi tres años.
Pero la verdadera historia empezó mucho antes.
"Desde el principio siempre quisimos tener un perfume", explica Paul García de Oteyza. "Pero sabíamos que antes había que hacer un recorrido. Primero había que construir un lenguaje propio, un código estético reconocible", prosigue.
Paul García de Oteyza, cofundador de Oteyza.
Ese recorrido ha durado 15 años. Tiempo suficiente para consolidar una firma capaz de desfilar en la Semana de la Moda de París, obtener reconocimientos nacionales y convertirse en una de las voces más singulares de la moda española contemporánea.
"Salir con ocho perfumes es una forma de decir que no vienes de paso. No es un experimento. Es una apuesta de futuro. Hemos venido para quedarnos", añade.
La filosofía de la colección nace de una idea que define a Oteyza desde sus orígenes: la dualidad. Tradición y vanguardia. Pasado y futuro. Madrid y París. Naturaleza y ciudad.
"Siempre tenemos que mirar hacia atrás", reflexiona Caterina Pañeda. Y continúa: "Somos un poco lo que fuimos y también aquello de donde venimos. Para romper los moldes primero hay que conocerlos".
Caterina Pañeda usa personalmente el perfume AIR.
Esa idea se convierte en la columna vertebral de las ocho composiciones.
AIR, por ejemplo, nace del movimiento. Del aire entendido como forma, equilibrio y fluidez. Es una fragancia urbana, luminosa y sofisticada donde la brisa aérea conversa con el geranio mientras la grosella negra y la lima aportan una energía vibrante. Es el perfume que lleva Caterina y probablemente el que mejor resume la dimensión contemporánea de la casa.
Mientras se huele, resulta imposible no pensar en Madrid. No en el Madrid monumental de las postales, sino en el de las terrazas que se llenan al caer la tarde, las galerías, los estudios creativos y las calles donde conviven la tradición y la modernidad.
AIR de Oteyza.
Después llega RAÍCES. Y todo cambia. Si AIR mira hacia el cielo, RAÍCES mira hacia la tierra. La menta piperita y el vetiver construyen una fragancia profunda, vegetal y compleja que parece hablar de identidad, origen y memoria. Hay notas terrosas, especias, jengibre, azahar y una sensación constante de movimiento entre la oscuridad y la luz.
Es uno de los favoritos de Paul García de Oteyza. "Me gusta mucho por ese contraste entre la madera, la tierra y los elementos más frescos", explica.
La sensación es que ambos perfumes representan dos polos fundamentales del universo Oteyza: la exploración constante y el respeto por el origen.
La colección continúa desplegándose como una novela.
Raíces de Oteza.
ARCADIA mira hacia la naturaleza y la espiritualidad. Inspirado en el edén imaginario de la Grecia clásica, reúne iris y olíbano para construir una experiencia olfativa intensa, casi contemplativa. Un perfume que habla de libertad, misterio y conexión con el mundo natural.
Arcadia, de Oteyza.
LUMIÈRES establece un puente entre Madrid y París, dos ciudades fundamentales en la trayectoria de la firma. La pimienta rosa y los almizcles crean una tensión elegante que refleja la profundidad emocional de una ciudad y el refinamiento cultural de la otra. Es un homenaje a la luz, pero también a la sombra. ¿Qué es la belleza sin contraste?
Lumière, de Oteyza.
ZAGAL, por su parte, es probablemente la fragancia más vital de la colección. Construida alrededor del azafrán y el higo, celebra la juventud entendida no como una cuestión de edad sino como una forma de mirar el mundo. Hay algo luminoso y despreocupado en ella. Algo que recuerda a esos primeros descubrimientos que terminan marcando una vida.
Zagal, de Oteyza.
LANCES explora otra de las obsesiones creativas de la firma: la reinterpretación de la tradición. La avellana y una compleja construcción de lavandas demuestran que incluso los acordes más conocidos pueden revisitarse desde una mirada contemporánea.
Lances, de Oteyza.
MERINA funciona como una declaración de amor al arte, la cultura y la capacidad humana para imaginar futuros improbables. El diálogo entre hinojo y almendra genera una composición sofisticada y sorprendente que parece reivindicar el valor de los sueños.
Merina, de Oteyza.
Y finalmente aparece EL CAMINANTE. Quizá el perfume más filosófico de todos. Construido alrededor del té negro y el cuero, habla de experiencia, conocimiento y memoria. Del viaje entendido como aprendizaje. De la idea de que cada encuentro, cada ciudad y cada conversación terminan formando parte de quienes somos. Hay algo especialmente simbólico en esta fragancia.
El Caminante, de Oteyza.
Todas resumen la historia de Oteyza. Una marca que ha recorrido un largo camino hasta llegar aquí. La ambición del proyecto no se limita al contenido.
También se aprecia en el continente. El frasco, concebido como una auténtica escultura, está construido a partir de acero, vidrio y piedra. Puede desmontarse y remite directamente al lenguaje visual de la firma y a las referencias artísticas que siempre han acompañado a sus creadores.
"Hemos trabajado el vacío, ese espacio entre materiales que para nosotros es fundamental. En moda nos interesa la distancia que existe entre el cuerpo y la prenda porque genera movimiento y libertad. Conseguir trasladar esa idea al perfume era muy importante", detalla.
Y lo cierto es que lo han conseguido. El objeto tiene presencia escultórica. Funciona como pieza de diseño incluso antes de descubrir el líquido que guarda en su interior.
Mientras la conversación avanza, el músico portugués sigue probando fragancias. La pareja que había venido a recoger un encargo observa algunos de los frascos. La tienda continúa funcionando como un oasis donde la moda, la artesanía, el arte y la belleza son los pilares de una única obra.
Los perfumes de OTZ Lab nacen con el arrojo de sus creadores para completar un relato. Estas obras de arte olfativas son la joya de la corona de una casa de moda que no necesita presentación y cuya identidad, ahora, también puede olerse.
