Kino Verdú
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    Alojarse y disfrutar de un establecimiento aspiracional es una de las bellas artes de la hospitalidad. Cada persona percibe y experimenta la excelencia a su manera. Desde hace poco tiempo, el nuevo Olimpo hotelero lo ocupan aquellos que se autoproclaman de categoría ‘siete estrellas’.

    Representan la cima del refinamiento, también conocida como ultralujo. Todo comenzó en 2023, en Dubái. Desde entonces, algunos de los establecimientos más grandiosos y deslumbrantes han seguido esa senda. No obstante, no se trata de una clasificación oficial; incluso viajeros consumados, habituados a las virtudes y exquisitez de estos palacios, sostienen que se trata de un mito.

    Pero estos, cuando se repiten, acaban por hacerse realidad, y en ciudades como Dubái o Abu Dabi ciertos complejos hoteleros exhiben sus estrellas adicionales como símbolo de exclusividad y perfección en el servicio. Esta tendencia nació en Oriente Medio, donde la abundancia de recursos y la ambición arquitectónica se reflejan en rascacielos inalcanzables, islas artificiales y alojamientos de magnificencia inaudita.

    [De El Palace de Barcelona al Martinez de Cannes: así es el exclusivo mobiliario que viste a los hoteles más lujosos]

    Hoy, la corriente se expande hacia otras regiones como Asia, Estados Unidos y Europa, que ya se adhieren a este nuevo concepto. La clasificación oficial establecida por la organización Hotelstars Union, vigente en Europa, limita la categoría máxima a cinco estrellas; algunos alojamientos, no obstante, incorporan la distinción “Gran Lujo”, que supera ampliamente los estándares habituales.

    Conviene recordar que la generosidad en estrellas no siempre implica precios astronómicos. De hecho, ciertos hoteles con menos galardones resultan más costosos. El concepto de exclusividad evoluciona: el dinero ha dejado de ser su medida principal. Hoy se valora el silencio, la serenidad, la discreción, la atención personalizada.

    Importan el entorno, la sostenibilidad y la autenticidad del destino, junto con una gastronomía de identidad local y la capacidad de satisfacer los deseos más sutiles. La distinción, al fin, reside en los detalles.

    Ya sean hoteles boutique, íntimos, resorts paradisíacos o urbanos con tres estrellas Michelin, de diseño vanguardista, firmados por arquitectos Pritzker, villas privadas, espacios dedicados al arte o miembros de la red Relais & Châteaux, la tendencia apunta a alejarse de la ostentación vacía para alcanzar un nuevo bienestar del cuerpo y la mente. Eso es precisamente lo que ofrecen los hoteles que siguen.

  • Cálida suntuosidad rústica

    Este diciembre de 2025, Rosewood Courchevel Le Jardin Alpin inaugura su nuevo refugio en pleno corazón de los Alpes franceses. El enclave, situado en el exclusivo barrio Jardin Alpin de Courchevel 1850, evoca la elegancia y el espíritu de la dolce vita de los años 60, pero con una visión contemporánea. El diseño es obra de Tristan Auer, quien ha logrado crear espacios cálidos y sofisticados inspirados en la naturaleza alpina y el lujo moderno.

    El hotel ofrece acceso directo a pistas, interiores luminosos y terrazas panorámicas, convirtiéndose en uno de los nuevos referentes para los amantes del esquí y el arte de vivir. Así, Rosewood suma a Courchevel 1850 —uno de los destinos invernales más emblemáticos del mundo— una nueva dimensión de hospitalidad y refinamiento.

    El espacio se compone de un chalé de 51 habitaciones, más tres casas privadas, en el que se encaman la madera, la piedra, detalles en cobre y superficies de espejo, texturas orgánicas y una lúdica ligereza, para quien lo táctil es esencial.

    Terrazas panorámicas, cuidadas y exquisitas colecciones de arte –como la de Olafur-Eliasson–, los tratamientos del Asaya spa y una infinita carta de champanes convierten este lugar en un auténtico refugio de sofisticación. Precio básico por noche: a partir de 2.300 euros.

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  • De Alta Costura

    Surgían las dudas. Que si el Portrait Milano, localizado en una plaza encantadora con un peristilo de dobles columnas; o en el TownHouse, dentro de la Galleria Vittorio Emanuele II y etiquetado con 7 estrellas. Al final, hemos reservado en el Armani Hotel Milano, el capricho que el diseñador hilvanó en 2011 sobre un edificio racionalista de 1937 firmado por Enrico A. Griffini.

    Sus espacios invocan el alma de Armani, esa elegancia templada, un ‘menos es más’ sensual, esparcido por 95 habitaciones y suites, materiales de lujo refinados y piscina-bar-restaurante en la octava planta.

    Los amantes de la moda -y de la ciudad-, pueden disponer de tres noches para dos personas en la Suite Presidencial Armani, con Front Row para su desfile en la Semana de la Moda de Milán 2026, prueba privada en sus talleres, tratamiento en el Spa y cena rubricada por el chef Francesco Mascheroni: desde 100.000 euros.

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  • El diamante de La Gran Manzana

    A dos cuadras de Central Park, en la esquina de la Quinta Avenida con la calle 57, el Crown Building alberga del séptimo al decimocuarto piso una joya del diseño de Jean-Michel Gathy. Manhattan bulle de energía. Bienvenidos al Aman New York, la máxima expresión del lujo en la gran metrópoli.

    Un santuario del placer con 83 suites y 22 residencias privadas que encarnan el sello de Gathy: un tropicalismo contemporáneo de inspiración japonesa, depurado y elegante. Predominan los materiales naturales, mucho mármol, los tonos suaves y dorados terrosos, los baños espectaculares con bañeras sugerentes, techos altos, un spa de tres niveles, piscina interior de 20 metros y hammam.

    Su Jazz Club subterráneo, con ese aire prohibido y ambiente de Speak Easy, es una parada ineludible. Y si elige la Aman Suite, con mayordomo y traslados incluidos, la noche ronda los 35.000 euros.

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  • Mar, abrázame

    Los miembros de la asociación Relais & Châteaux no se rigen por estrellas (salvo las Michelin obtenidas por sus propietarios). Son hoteles, sí, pero también residencias singulares, de trato personal, conversaciones discretas y cordialidad cercana; espacios exclusivos —palacios, castillos, arquitectura contemporánea o casas históricas— inmersos en relatos luminosos.

    En España destaca Akelarre, nacido del restaurante homónimo, galardonado con tres estrellas Michelin y creado por el maestro Pedro Subijana, en la ladera del monte Igueldo (Donostia). Cuatro volúmenes de piedra, madera y cristal se integran en el paisaje sin perturbarlo, concebidos por el estudio Mecanismo, con terrazas que se abren al Cantábrico como miradas hipnóticas.

    Inaugurado en 2017 y dirigido por Oihana Subijana, cuenta con 22 habitaciones orientadas al mar y un espacio Wellness de notable excelencia. La Ocean Suite, según temporada, oscila entre 600 y 2.300 euros por noche.

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  • El placer de la ausencia

    Las rutas turísticas no llegan hasta aquí. En el sereno y reservado pueblo de Gagliano del Capo, en la región de Salento, Apulia, se alza el antiguo palacio familiar de 150 años que perteneció al filántropo del arte Francesco Petrucci.

    De estilo neoclásico y con patios de esencia mediterránea, fue renovado hace unos cinco años por los Palomba, del estudio milanés Palomba Serafini, quienes lo transformaron bajo el concepto de la ausencia, combinando un minimalismo sublime con el esplendor decimonónico. Así nació el Palazzo Daniele.

    Nueve suites con techos abovedados, frescos originales, suelos de mosaico, un espíritu monástico, arte por doquier, una ducha de lluvia que cae desde seis metros de altura, cajas de luz de Simon d’Exea, obras de Claudio Abbate, la posibilidad de salir a pescar con los vecinos y después cocinar la captura con Federica.

    ¿No es eso el verdadero lujo? Precio: desde 800 euros por noche en la Suite Apartment.

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  • Ciel Dubai

    El último megahotel de Dubái vuelve a batir récords. Inaugurado en noviembre, Ciel Dubai Marina compite con los hoteles de siete estrellas del emirato en exclusividad, servicios y lujo. Pero, por ahora (ya llegarán otros, sin duda), ostenta el título de hotel más alto del mundo: un coloso de 365 metros y 82 pisos que se alza en el corazón de la moderna y distinguida Dubái Marina.

    Otro récord que conquista: en el nivel 76 se despliega la infinity pool más alta del planeta, la Tattu Sky Pool, situada en el llamado “ojo de la aguja” (visible con claridad en la imagen), con vistas al mar, al desierto y a la isla artificial Palm Jumeirah, donde se ubican dos hoteles de siete estrellas.

    También se encuentran un spa con tratamientos de primer nivel y un gimnasio de última generación abierto las 24 horas. Así hasta el infinito. En el piso 74, el restaurante Tattu, de origen británico, ofrece una propuesta basada en aromas y texturas de la cocina asiática renovada. En el nivel 81 destaca el Sky Lounge & Terrace, dedicado a los cócteles acompañados de música ambiental.

    El piso 16 es territorio reservado a los clientes VIP, quienes ocupan las suites Executive Club (150 de las 1.004 habitaciones totales): elegantes salas de reuniones con tecnología avanzada, refrigerios disponibles durante todo el día, lounges y más. Precio: desde 600 euros.

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