Con la llegada del verano, mantener una temperatura agradable dentro de casa sin depender constantemente del aire acondicionado vuelve a convertirse en uno de los principales retos para muchos hogares en España.
Aunque los sistemas de climatización ofrecen una solución rápida frente al calor, los arquitectos recuerdan que el diseño de la vivienda, la ventilación natural y la protección solar también influyen de forma decisiva en el confort interior.
Precisamente sobre estas soluciones ha hablado en uno de sus vídeos de YouTube el arquitecto Edu Saz, que defiende aprovechar los recursos naturales de la propia vivienda antes de depender exclusivamente de los sistemas de climatización: "Afortunadamente existen formas de diseñar una casa para mantener fresco el interior en verano. Esto es posible poniendo a nuestro favor fenómenos como la orientación solar, la ventilación cruzada o la inercia y la regulación térmica de un edificio", asegura el experto.
Entre todas ellas, la ventilación natural ocupa un lugar destacado. Según explica el experto, una vivienda bien ventilada puede reducir notablemente la acumulación de calor en el interior sin necesidad de recurrir constantemente a aparatos eléctricos.
"La ventilación natural es una de las mejores formas de enfriar una casa sin electricidad. Las ventanas se pueden utilizar para aprovechar esa ventilación del aire y la ventilación cruzada es una de las mejores formas de conseguirlo".
Ventilación cruzada como primera opción
Esta estrategia consiste en generar una corriente de aire continua a través de la vivienda mediante aperturas situadas en fachadas opuestas. De esta forma, el aire entra por un lado y sale por otro, evitando que el calor quede atrapado dentro de las habitaciones.
"Básicamente consiste en tener ventanas en lados opuestos de una vivienda y en fachadas opuestas, para permitir que el aire entre y salga de la casa, evitando que el aire caliente permanezca estancado dentro", explica.
El arquitecto también destaca que no todas las ventanas ofrecen el mismo rendimiento cuando se trata de favorecer la ventilación. "En este caso las ventanas de hojas abatibles en vez de correderas son más aconsejables porque duplican la ventilación".
Por ello, advierte de que algunas reformas terminan eliminando una ventaja muy valiosa para combatir el calor en verano. "A veces veo que hay gente que hace reformas con las que elimina la posibilidad de ventilación cruzada a un piso que en su estado original sí que la tenía y esto es un error garrafal", advierte.
Si la vivienda no tiene ventilación cruzada
No obstante, muchas viviendas no disponen de ventanas enfrentadas o tienen una distribución que dificulta la circulación horizontal del aire. En estos casos, los arquitectos recurren a otra solución ampliamente utilizada en diseño bioclimático: el efecto chimenea.
"Otra estrategia muy utilizada en arquitectura es el efecto chimenea. En líneas generales este efecto chimenea se basa en el principio básico y universal de que el aire frío baja y el aire caliente sube", detalla.
Este sistema aprovecha el comportamiento natural del aire para crear una corriente vertical. El aire caliente, que se acumula en las zonas altas de la vivienda, se evacua a través de ventanas, lucernarios o aperturas superiores, mientras que el aire más fresco entra por las partes bajas.
"Esto lo podemos aprovechar incluyendo por ejemplo en nuestro diseño aberturas en la parte superior de un espacio, para que el aire caliente salga y así favorecer la ventilación natural y conseguir un ambiente más fresco utilizando las entradas de aire siempre en zonas más bajas".
Un sistema eficaz para ahorrar en la factura
Los especialistas señalan que este sistema es especialmente eficaz durante las noches de verano y en aquellas zonas donde existe una diferencia apreciable entre las temperaturas diurnas y nocturnas.
Abrir las ventanas interiores durante las horas más frescas permite introducir el aire frío en la vivienda, mientras que las aperturas superiores facilitan la salida del calor acumulado durante el día. Una estrategia sencilla que ayuda a conservar una temperatura más agradable durante más tiempo.
Además, este mismo principio se utiliza en soluciones constructivas como las fachadas ventiladas, donde una cámara de aire permite evacuar parte del calor antes de que llegue al interior del edificio.
Desde la firma especializada Louvelia destacan que el efecto chimenea contribuye a reducir la necesidad de utilizar aire acondicionado al mantener las viviendas frescas durante más tiempo. Esto se traduce en un menor consumo energético y en una reducción del gasto eléctrico durante los meses de verano.
De hecho, recuerdan que buena parte de la energía que consume una vivienda se destina precisamente a climatizar los espacios interiores. Según datos del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), determinadas actuaciones de rehabilitación eficiente, como las fachadas ventiladas, pueden reducir el consumo energético entre un 29 % y un 40 %.
Por ello, los arquitectos coinciden en que antes de aumentar las horas de aire acondicionado conviene aprovechar al máximo las posibilidades de ventilación natural que ofrece cada vivienda. Una estrategia que mejora el confort y ayuda a mantener la factura eléctrica bajo control cuando llegan las altas temperaturas.
Gracias a este movimiento continuo se consigue renovar el aire interior y reducir la sensación de calor sin necesidad de consumir electricidad.
