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El frío en el interior de casa provocado por un mal aislamiento sigue siendo una realidad cada invierno en muchas viviendas en España. Un problema habitual que puede traducirse en pérdidas de energía que lleguen a alcanzar hasta incluso la mitad del calor generado, lo que puede llegar a incrementar notablemente el uso de la calefacción y termina aumentando el gasto en las facturas.

Esta es una de las consecuencias directas de un mal aislamiento en el hogar, al igual que también sucede con la acumulación de humedad, la aparición de moho, manchas oscuras en paredes y techos, malos olores o incluso problemas de condensación que acaban perjudicando el confort en la vivienda.

Sin embargo, en ocasiones no es necesario recurrir a grandes obras para solucionar este problema. Y es que, existe otro truco que puede ayudar a reducir esa pérdida de calor en el interior de la vivienda o incluso a eliminarla. Tan solo necesitarás cambiar tus burletes flecos de las ventanas por unos nuevos para notar la diferencia.

Un elemento que suele pasar desapercibido y que, sin embargo, puede marcar una diferencia notable en el aislamiento térmico. Eso es lo que propone en uno de sus vídeos la experta en decoración e influencer Patricia Santamaría.

La creadora de contenido trata en este caso, un problema muy común en muchos hogares: esas pequeñas filtraciones de aire que pasan inadvertidas pero que influyen de forma constante en la temperatura interior.

Según explica, el primer paso es comprobar el estado de esos flecos que sellan el perímetro de la ventana, ya que el desgaste con el paso del tiempo reduce considerablemente su eficiencia. La diferencia, asegura, no es solo estética. El grosor y la densidad del material influyen directamente en la capacidad de aislamiento, tanto frente al frío como al ruido exterior.

"Nosotros utilizamos unos burletes nuevos para cambiar todos y pusimos los nuevos por todo el perímetro de las ventanas". Un cambio sencillo que no requiere obras ni una gran inversión y que puede realizarse en pocos minutos. Además, supone reforzar el sellado completo del marco, evitando así corrientes de aire invisibles.

"Hay mucha diferencia de grosor y aísla mucho mejor del ruido y del frío. Hemos notado una gran diferencia", asegura. Un sencillo cambio que sobre todo en viviendas antiguas o con ventanas con varios años de uso, puede convertirse en una solución eficaz para mejorar el confort térmico y reducir la sensación de frío sin necesidad de aumentar los grados de la calefacción ni el gasto energético.

Otras formas de aislar tus ventanas

Más allá de cambiar los burletes, revisar el sellado de las ventanas es fundamental si existen grietas o juntas deterioradas en el marco, tanto dentro como por fuera. Un mal cierre favorece filtraciones de aire y pérdidas de calor que elevan el consumo energético. En estos casos, una solución práctica y eficaz es aplicar espuma de poliuretano, que permite sellar huecos y mejorar la impermeabilización.

Para reforzar la hermeticidad, también pueden utilizarse cintas adhesivas enfoscables en el interior, que mejoran el sellado entre carpinterías y muros y funcionan sobre distintas superficies. Lograr una casa hermética no significa impedir la ventilación, sino evitar corrientes no controladas y permitir que el aire se renueve de forma eficiente.

También se puede actuar sobre el vidrio pegando un film transparente o papel de burbujas que imitan el efecto de doble acristalamiento. Esta alternativa económica, también ayuda a reducir la transmisión térmica sin necesidad de realizar una obra completa.

Otro de los puntos más conflictivos en muchas viviendas es el cajón de la persiana. Por ahí se cuela el frío en invierno y calor en verano si no está bien aislado. Reforzarlo con paneles aislantes específicos o materiales térmicos en su interior puede reducir notablemente las corrientes de aire y mejorar el confort sin necesidad de cambiar la ventana completa.