La reforma de una vivienda puede dejar de ser un gasto y convertirse en un ahorro fiscal significativo, especialmente cuando se centra en la eficiencia energética del hogar.
Montse Cespedosa, especialista financiera, destaca en sus redes sociales que existen deducciones que pueden llegar hasta los 9.000 euros gracias a cambios normativos recientes.
Mejorar la eficiencia energética no solo reduce el consumo de luz y gas, sino que sirve para acceder a deducciones en el impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
Estas ventajas están enfocadas a fomentar viviendas más sostenibles y reducen la carga fiscal de los propietarios.
En concreto, la normativa vigente para la Renta 2025-2026 incluye deducciones temporales por inversiones en reformas que acrediten mejoras de eficiencia energética mediante la evaluación de un certificado energético. Este requisito clave es fundamental para poder aplicar las deducciones fiscalmente.
Las deducciones fiscales se aplican cuando las reformas permiten lograr mejoras cuantificables en el consumo energético. Por ejemplo, deben reducir demanda de calefacción y refrigeración o mejorar la calificación energética de la vivienda con respecto a su certificado inicial.
Un certificado de eficiencia energética previo a las obras y otro posterior a la reforma emitido por un técnico acreditado son imprescindibles para acreditar el avance. Solo así Hacienda permitirá aplicar la deducción en la declaración de la Renta.
Estas deducciones han sido recogidas en el Real Decreto-ley 16/2025, que ha prorrogado y ampliado la vigencia de las deducciones por eficiencia energética en el IRPF hasta finales de 2026.
La medida forma parte de los esfuerzos para impulsar la sostenibilidad y reducir el consumo energético en España.
La cantidad de deducción dependerá de la magnitud de las mejoras logradas. Existe una escala de porcentajes que se aplica según el impacto energético conseguido con la reforma.
Por ejemplo, obras que reduzcan al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración pueden permitir una deducción de hasta un 20% sobre la base de la inversión, con una base máxima de 5.000 euros. Esto puede traducirse en un ahorro fiscal de hasta 1.000 euros.
Si la reforma logra una reducción del 30% en el consumo de energía primaria no renovable o alcanza una mejora de calificación energética A o B, la deducción puede llegar al 40%, con una base máxima de 7.500 euros, es decir, hasta 3.000 euros en la declaración de la Renta.
Además, en comunidades de vecinos o rehabilitaciones integrales, con mejoras importantes, la deducción puede llegar al 60%, y acumulando ejercicios fiscales puede alcanzar un total de 9.000 euros.
Para poder disfrutar de estas deducciones, todos los pagos deben estar justificados con medios bancarios, sin admitir pagos en efectivo, y hay que descontar subvenciones públicas aplicadas a la obra.
También es indispensable que la mejora energética se acredite mediante la emisión de certificados de eficiencia energética antes y después del proyecto, emitidos por técnicos cualificados y registrados, cumpliendo la normativa vigente.
Las obras deben finalizar antes de la fecha límite establecida por la normativa (normalmente antes de finales de 2026 y 2027 para ciertos casos) para poder incluirlas en la declaración de la Renta correspondiente.
En definitiva, estas deducciones encajan en una política más amplia de transición energética promovida desde la Unión Europea y el gobierno español para reducir las emisiones y fomentar hogares más sostenibles y eficientes.
