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El frío en las viviendas provocado por un mal aislamiento es un problema habitual que cada invierno viven miles de españoles. Un fallo estructural que puede provocar importantes pérdidas energéticas de entre un 35 % y un 50 %, disparando el consumo de calefacción y con ello, las facturas. Además, el frío persistente favorece la aparición de humedades, moho, manchas negras, malos olores y condensación en el hogar.

Las corrientes de aire, las ventanas y paredes heladas son señales claras de que la vivienda sufre una fuga térmica, ya sea en los muros, techos o ventanas y puertas. A pesar de tener la calefacción encendida, el calor se escapa con rapidez y con ello, también el confort térmico. Una realidad habitual que señala un claro fallo en la barrera térmica de la vivienda.

Ante esta situación, cada vez son más los expertos en ferretería y eficiencia energética que recomiendan un truco casero que puede mejorar notablemente el aislamiento térmico en el hogar y sin necesidad de obras ni grandes inversiones. Un método muy efectivo, casero y rápido con el que podrás decir adiós a la humedad y al frío que entre a través de tus ventanas.

Ha sido a través de la cuenta de TikTok de la Ferretería Faloma, donde una ferretera y creadora de contenido ha dado la clave: "Si sientes que el frío invade tu casa, el papel de burbujas es la solución perfecta y además es fácil de instalar e ideal para ventanas, puertas y paredes". Ese trozo a medida de papel de burbuja será clave para eliminar cualquier rastro de humedad y frío en tus ventanas.

La técnica es sencilla. Tan solo necesitarás cortar un trozo de papel de burbujas adaptado al tamaño del cristal y fijarlo dejando la cara de las burbujas hacia el interior de la vivienda. Para que quede adherido al cristal necesitarás pulverizar previamente agua sobre el cristal de la ventana. Esa humedad en el cristal será la encargada de actuar a modo de "pegamento" para que el plástico de burbujas se pegue completamente a la superficie en apenas unos segundos.

Un método casero que no solo evita la condensación que suele aparecer en los cristales por contraste térmico, sino que también reduce el gasto de calefacción en el hogar, al mantener el calor del hogar durante más tiempo.

A esto se suma que el papel de burbujas es un material barato, fácil de conseguir y reutilizable, por lo que ya se ha convertido en una alternativa cada vez más popular frente a las soluciones más costosas, como el cambio de ventanas o la instalación de dobles acristalamientos.

Por qué funciona este método

En este caso, las burbujas de aire actúan como una capa aislante natural que ralentiza el intercambio de temperatura entre el interior y el exterior de la vivienda. Cada burbuja atrapa una pequeña cantidad de aire y ese aire es mal conductor térmico.

Esto dificulta que el frío del exterior entre y que el calor del interior se pierda. Al adherirse directamente al cristal, el papel de burbujas crea una cámara intermedia que rompe el puente térmico, esa zona por la que normalmente se escapa la energía en ventanas mal aisladas o con acristalamiento simple.

Además, al cubrir la superficie del cristal, también se reduce la condensación que suele aparecer en los días más fríos porque la temperatura del vidrio no baja tanto como sin protección. Una combinación eficiente y económica de barrera física del plástico con el poder aislante del aire.

Otros usos del papel de burbujas

Aunque su uso más habitual es en las ventanas para mantener el calor en el interior de la casa, el papel de burbujas también puede aplicarse en otras zonas de la vivienda donde el frío se cuela con facilidad y supone una pérdida constante de energía. Por ejemplo, en las puertas acristaladas o los tragaluces, que suelen enfriarse con rapidez, colocar una lámina de este material sobre el cristal ayuda a mantener estable el ambiente interior, funcionando como una barrera térmica casera.

También es útil en paredes exteriores, especialmente aquellas que están detrás de muebles, estanterías o electrodomésticos. Cuando estas transmiten frío hacia dentro, un simple trozo de papel de burbujas colocado entre la pared y el mueble puede frenar esa sensación helada y mejorar notablemente el confort en la estancia.

Incluso en exteriores o balcones, este recurso tiene una aplicación práctica: envolver las macetas con papel de burbujas permite mantener el sustrato más cálido y proteger las raíces de las plantas sensibles a las heladas. Una solución sencilla, económica y reutilizable que demuestra cómo un material tan cotidiano puede tener múltiples usos en casa durante los meses más fríos.