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Cambiar las ventanas es una de las inversiones más estratégicas y necesarias en cualquier hogar. Una obra que a pesar de estar entre las más caras en España, ofrece un retorno rápido gracias al ahorro energético que puede suponer. De hecho, las ventanas de doble acristalamiento reducen la pérdida de energía entre un 25% y un 70 % en comparación con el acristalamiento simple, según los expertos en ventanas de Kömerling.

Una mejora significativa, a menudo considerada como obra mayor, pero cuya aplicación no solo puede mejorar la eficiencia energética de la vivienda, sino que también mejora la insonorización, la seguridad y a la vez influye en la revalorización de la propiedad.

En cuanto al precio de esta obra, este varía en función del material, el número de ventanas y los días que lleve la obra. Un precio que puede llegar a situarse entre 300 y 500 euros por unidad instalada y en las medidas estándar. Esta es la razón principal por las que son muchos los españoles que posponen esta obra debido al elevado precio total que fácilmente puede superar los 4.000 euros para una vivienda.

Sin embargo, en España existe una ayuda del Gobierno a menudo desconocida y que está destinada precisamente a cubrir una parte importante de esos costes en el cambio de ventanas y que está destinada a promover la eficiencia energética en los hogares españoles.

Una ayuda que como detallan desde Fotocasa, "puede alcanzar hasta 3.000 euros por vivienda, con un máximo del 40 % del coste total" y cuya fecha límite será hasta el 30 de junio de 2026.

Una ayuda que busca fomentar viviendas más sostenibles y eficientes, en las que se consuma menos energía y se reduzca la factura de la luz y la calefacción. De hecho, no solo está destinada al cambio de ventanas, sino que también se subvencionan otras reformas habituales como la instalación de paneles solares, la mejora del aislamiento térmico o la sustitución de sistemas antiguos de calefacción y aire acondicionado por otros más eficientes.

Eso sí, hay un requisito clave: la obra debe traducirse en una mejora energética real de la vivienda. En concreto, se exige que la reforma reduzca la demanda de calefacción o refrigeración al menos un 7 % o bien que disminuya el consumo de energía no renovable en un 30 %. Como resumen desde Fotocasa: "Tu casa debe gastar menos".

Cuánto dinero incluye la ayuda

La ayuda cubre hasta el 40 % del coste total de la obra, con un máximo de 3.000 euros. Eso significa que "si la reforma cuesta 1.500 euros, te concederían 600 euros. Si el presupuesto asciende a 8.000 euros, el máximo que podrías recibir serían los 3.000 euros estipulados como tope", señalan.

Además, en algunas comunidades autónomas esta ayuda la completan con subvenciones adicionales o bonificaciones fiscales, por lo que lo recomendable es consultar las condiciones específicas de cada comunidad.

Quién puede solicitarla y cómo

Puede pedirla el propietario de la vivienda, el inquilino (siempre que tenga permiso del dueño) o incluso la persona que tenga el usufructo de la casa. En todos los casos, es necesario cumplir con una serie de pasos y requisitos técnicos que pueden variar en función de la comunidad autónoma.

El proceso comienza con la solicitud, para la cual lo recomendable es consultar en la web de la comunidad autónoma y desde ella, acceder al trámite online o, si es necesario, presentarlo de forma presencial. Después, en un plazo máximo de 10 días, un técnico debe emitir una declaración responsable que justifique que la vivienda cumple con los requisitos técnicos. La resolución de la ayuda puede tardar hasta tres meses.

Aunque es posible iniciar las obras mientras se espera la resolución, desde el portal inmobiliario recomiendan tener precaución con este punto, ya que si la solicitud es denegada el solicitante deberá asumir el coste completo de la reforma. Por eso es importante valorar bien los plazos y asegurarse de que toda la documentación esté en regla.

Entre los documentos que son necesarios para ello, están: la solicitud oficial, el DNI o NIE, escritura de la propiedad o contrato de arrendamiento, certificados energéticos, memoria técnica, presupuesto y facturas, justificante de pago y declaración responsable de que la vivienda es tu residencia habitual o el certificado de empadronamiento.